CATASTRO DE ENSENADA INTERROGATORIO DE LA FELIGRESÍA DE SANTA MARÍA DE DON RAMIRO


Iglesia de la parroquia de Donramiro

Iglesia de Donramiro

En el año 1750, durante el reinado de Fernando VI, siendo ministro de Hacienda, don Zenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada, se puso en marcha una gran averiguación catastral en los territorios de la Corona de Castilla, que pretendía ser la base de una profunda reforma fiscal cuyo objetivo era simplificar, racionalizar y hacer mas justo y eficaz el sistema contributivo. La idea era sustituir las llamadas Rentas Provinciales por una Única Contribución, universal y proporcional a la riqueza de los contribuyentes, para ello era necesario averiguar la riqueza de cada uno de los habitantes. Se pone en marcha por Real Decreto de 10 de octubre de 1749. El máximo responsable del catastro fue la Real Junta de la  Única Contribución, con sede en Madrid, en el palacio del Buen Retiro y en cada provincia el máximo responsable seria el Intendente. Los trabajos de campo se llevaron a cabo entre 1750 y 1756 y la elaboración de toda la documentación se prolongó hasta 1759. La Única Contribución nunca llegó a implantarse y el catastro nunca se utilizó para el propósito para el que había sido concebido, pero fue una magnifica fuente de información por el volumen de la misma. A continuación transcribimos el texto del interrogatorio y respuestas dadas al cuestionario de “Contribución única”, de Santa María de Don Ramiro,  según el documento original rellenado por las autoridades del pueblo, los testigos y los emisarios de la Administración Real en el año 1753. Es una transcripción aproximada al castellano actual, respetando la manera de expresarse de aquellas gentes y aquella época. El Documento original se encuentra en el archivo General de Simancas . 

En la feligresía de Santa María de Don Ramiro, a tres días del mes de febrero, año de mil setecientos cincuenta y tres, el señor don ALONSO NICOLÁS DE FONSECA Y PATIÑO, abogado de los Reales Consejos y Juez Subdelegado de la Real Única Contribución, en esta dicha feligresía, habiendo hecho concurrir a su presencia en fuerza de lo proveído para el examen y declaraciones del Interrogatorio de la letra A que va por cabeza de este cuaderno, a Don Francisco Varela y Saavedra, Teniente de Juez y Justicia Ordinaria en esta dicha feligresía y Jurisdicción, Amaro del Villar y Benito González, vecinos de esta referida feligresía, expertos nombrados por el común de ella y Juan López, vecino de la feligresía de San Lorenzo de Villatuje, experto nombrado de oficio por dicho Señor Subdelegado, unos y otros, bajo juramento, que han hecho según por derecho se requiere de que yo escribano doy fe y hallándose presente Don Manuel Henríquez de Hiebra, cura Párroco de esta feligresía y los antecedentes, siendo examinados con toda exactitud a tenor de dicho Interrogatorio que de ante mano se han enterado, dijeron y declararon a cada uno de los capítulos en la manera siguiente:

1. Cómo se llama la población.

 Al primer capítulo de dicho interrogatorio dijeron, que esta población se llama la feligresía de SANTA MARÍA DE DON RAMIRO, jurisdicción de Deza, provincia de Lugo.

2. Si es de realengo o de señorío, a quien pertenece, qué derechos percibe y cuánto produce.

Al capítulo segundo dijeron, que esta dicha feligresía, es de SEÑORIO de la Excelentísima Señora Condesa de Lemos, quien percibe de cada vecino cabeza de casa por razón de VASALLAJE un real y diecisiete maravedíes de vellón, a excepción de Don Andrés de Ulloa y Don Felipe Ferradas, que de estos no lo hace, también percibe, la LUCTUOSA de dichos vecinos, a excepción de los dos de arriba expresados, y por ella, cierta cantidad de dinero en que suelen ajustarse, que computado un año con otro, ascenderá su valor a treinta y cinco reales.

3. Qué territorio ocupa el término, cuánto de Levante a Poniente y del Norte al Sur; y cuánto de circunferencia, por horas y leguas, que linderos o confrontaciones; y que figura tiene, poniéndola al margen.

Figura de la feligresia

Figura de la feligresia

Al capítulo tercero dijeron, que dicha feligresía tendrá de distancia, de Levante a Poniente  un cuarto y del Norte al Sur otro cuarto de una legua y de circunferencia una legua, que para caminarla se ocupará hora y media; LINDA, principiando en el Rio de Estanco, subiendo a Fuente Sanguiño, Portillo del Agro de Pena Aguda, bajando por la cerradura de Agro de Vales, dando vuelta al Puerto Barreiro y al riego de Porto Présela, subiendo al monte de Couto, taberna do Olmo y sigue a la cancela do Pazo, bajando al Rio de Porto Asmeas, molinos da Buzaqueira y al rio de Estanco, que es la primera demarcación; LINDA, por el Levante con las feligresías  de San Cristóbal da Pena y la de Santiago de Catasos, por el  Poniente con la de Santa Eulalia de Don Sión, por el Norte con la feligresía de San Martin de Lalín y por  el Sur con la de San Adrian de Moneijas y su forma es la del margen.

4. Qué especies de tierra se hallan en el término, si de regadío y de secano, distinguiendo si son de hortaliza, sembradura, viñas, pastos, bosques, matorrales, montes y demás, que pudiera haber, explicando si hay algunas, que produzcan más de una cosecha al año, las que fructificaren  solo una y las que necesitan de un año de intermedio de descanso.

Al capítulo cuatro dijeron, que las ESPECIES que se hallan dentro de la referida feligresía y termino son tierras de sembradura de centeno de secano, hortaliza, prados de regadío y de secano, montes bajos cerrados y abiertos de particulares, dehesas también de particulares y tierra inculta por naturaleza y las referidas tierras producen sin intermisión una cosecha al año  y por lo que respecta a los montes bajos cerrados y abiertos de particulares, los de primera calidad cerrados se rompen de doce en doce años, los de segunda cada dieciséis y  los de tercera cada veinticuatro años, los montes bajos abiertos de primera calidad se rompen cada veinte años, los de segunda cada treinta y los de tercera calidad cada cuarenta años.

5. De cuántas calidades de tierra hay en cada una de las especies que hayan declarado, si de buena, mediana o inferior.

Al capítulo quinto dijeron, que las CALIDADES DE TIERRA que hay en cada una de las especies que se incluyen en el citado término son de primera, segunda y tercera calidad.

6. Si hay algún plantío de arboles en las tierras que han declarado, como frutales, moreras, olivos, higueras, almendros, parras, algarrobos, etc.

Al capítulo sexto dijeron, que las especies de árboles frutales que hay en el término de esta referida feligresía son MANZANOS, CEREZOS.

7. En cuales de las tierras están plantados los arboles que declararen.

Al capítulo séptimo dijeron, que los expresados árboles frutales se hallan plantados en las tierras de hortaliza.

8. En que conformidad están hechos los plantíos, si extendidos en toda la tierra o a las márgenes, en una, dos, tres hileras o en la forma que estuvieren.

Al capítulo octavo dijeron, que dichos arboles se hallan plantados sin orden ni regla, dispersos y extendidos en las tierras de hortaliza.

9. De qué medidas de tierra se usa en aquel pueblo, de cuantos pasos o varas castellanas en cuadro se compone, qué cantidad de cada especie de granos, de los que se cogen en termino, se siembra en cada una.

Al capítulo noveno dijeron, que la medida  que más comúnmente se usa en el término de esta referida feligresía, es solamente de un FERRADO DE CENTENO que consta de veintisiete varas castellanas en cuadro, el que sembrado de trigo digo de centeno lleva un ferrado de la misma simiente y sembrado de mijo menudo la octava parte de un ferrado.

10. Qué número de medidas de tierra habrá en el término, distinguiendo las de cada especie y calidad, por ejemplo: tantas fanegas o del nombre que tuviese la medida de tierra de sembradura, de la mejor calidad, tantas de mediana bondad y tantas de inferior y lo propio en las demás especias que hubieren declarado.

Al  capítulo diez dijeron, que dentro de la referida  y termino, habrá cuatro mil ferrados de centeno en sembradura, los cien de ellos de secano de primera calidad del término, doscientos de segunda y de tercera calidad trescientos; dos ferrados de tierra de hortaliza de primera calidad, de segunda un ferrado y de tercera calidad otro ferrado; diez ferrados de prado de regadío  de primera calidad, de segunda otros diez y de tercera calidad seis; veinte ferrados de prado de secano de primera calidad, de segunda diez y de tercera calidad veinte; seis ferrados de dehesa de primera calidad,  cuatro de segunda y de tercera calidad diez ferrados; cien ferrados de montes bajos cerrados de primera calidad y de particulares, de segunda otros ciento y de tercera calidad otros cien ferrados; cuatrocientos ferrados de montes bajos abiertos y de particulares de primera calidad, ochocientos de segunda y de tercera calidad mil ferrados y ochocientos ferrados de tierra inútil  por naturaleza sin que en dicha feligresía y termino haiga otras tierras ni especies.

11. Qué especies de frutos se cogen en el término.

Al capítulo once dijeron, que las especies de frutos que se cogen en dicha feligresía son CENTENO, MIJO MENUDO Y ALGUNAS LEGUMBRES y aunque tal cual año se siembra alguna otra semilla por ser muy tenue la cosecha, no pueden con prudente regulación hacerse consideración de ella.

Foto antigua de la Iglesia de Donramiro

Foto antigua de la Iglesia de Donramiro

12. Qué cantidad de frutos de cada género, unos años con otros, produce, con una ordinaria cultura, una medida de tierra de cada especie y calidad de los que hubiere en el término, sin comprender el producto de los arboles que hubiese.

Al capítulo doce dijeron, que una medida de tierra de primera calidad, sembrada en el primer año de centeno producirá con una ordinaria cultura un año con otro, cuatro ferrados de la misma simiente y sembrada  en el segundo de mijo menudo producirá otros cuatro de la misma especie, la de segunda calidad, sembrada en el primer año de centeno producirá tres ferrados y sembrada en el segundo de mijo menudo producirá otros tres ferrados, la de tercera calidad, sembrada en el primer año de centeno producirá dos ferrados y sembrada en el segundo año de mijo menudo producirá otros dos; un ferrado de monte bajo cerrado de primera calidad, sembrado de trigo en el año que se rompe producirá cuatro ferrados de la misma simiente y en el intermedio, cuatro carros de tojo, el de segunda calidad producirá tres ferrados y tres carros de tojo y el de tercera calidad producirá dos ferrados y dos carros de tojo; un ferrado de monte bajo abierto de primera calidad, sembrado de trigo en el año que se rompe producirá cuatro ferrados, el de segunda tres y el de tercera calidad dos; un ferrado de dehesa de primera calidad, que se corta de dieciséis en dieciséis años, producirá cuatro carros de leña, el de segunda que se corta cada veinte y cuatro años, producirá tres carros y el de tercera calidad que se corta cada treinta años, producirá dos carros de leña; a un ferrado de hortaliza con algunos frutales, le regulan su producto en veinte reales, siendo de primera calidad,  el de segunda en quince y el de tercera en diez; a un ferrado de prado de regadío, de primera calidad regulan su producto en quince reales, el de segunda en doce y el de tercera en ocho; a un ferrado de prado de secano de primera calidad, regulan su producto en doce reales y el de segunda en ocho y el de tercera calidad en cuatro; a un ferrado de tierra inculta por naturaleza, no se le puede regular por lo mismo producto alguno.

13. Qué producto se regula darán por medida de tierra los arboles que hubiere, según la forma en que estuviese hecho el plantío, cada uno en su especie.

Al capítulo trece dijeron, que aunque hay en el término de esta dicha feligresía las especies de algunos árboles como son CEREZOS Y MANZANOS, respecto se hallan plantados en las tierras de hortaliza, por el perjuicio que reconocen al fondo y sustancia de ellas no pueden regularle distinta utilidad, antes bien la consideran refundida en el producto de las propias tierras.

14. Qué valor tienen ordinariamente, un año con otro, los frutos que producen las tierras del término, cada  calidad de ellos.

Al capítulo catorce dijeron, que el valor de un año con otro, de un ferrado de trigo será a cinco reales, el de centeno a tres, el de mijo menudo a dos, el de un carro de leña a otros dos, un par de capones cuatro reales, el de un carro de tojos un real, una gallina dos reales, una libra de lana un real.

15. Qué derechos se hallan impuestos sobre las tierras del término, como diezmo, primicia, tercio-diezmo u otros y a quién pertenecen.

Al capítulo quince dijeron, que sobre lo que producen las tierras se hallan impuestos DIEZMOS y PRIMICIA, los que perciben de por mitad el cura Párroco y la Excelentísima Señora Condesa de Lemos, así mismo perciben de cada vecino cabeza de casa cuando se muere, por razón de ABADÍA, el mejor vestido que tenga, a excepción de los dos ya referidos en el capitulo segundo, que de estos no lo hacen, también percibe dicho cura de cada vecino cabeza de casa un ferrado de pan mediado por razón de OBLATA y el cabildo de la ciudad de Santiago la tercera parte de un ferrado de centeno por razón de BOTO y el de la ciudad de Lugo, por la misma razón también percibe de cada vecino un maravedí.

16. A qué cantidad de frutos suelen montar los referidos derechos de cada especie o a qué precio suelen arrendarse un año con otro.

Al capítulo diecisiete dijeron, que los frutos de los DIEZMOS antecedentemente expresados, que se cogen en esta referida feligresía, podrán ascender a ochenta ferrados de centeno, sesenta de mijo menudo, cien reales de diezmos menudos, sesenta reales la PRIMICIA, la ABADÍA a cuatro reales, los que como han declarado, perciben dicho cura Párroco y referida Condesa de Lemos de por mitad y la OBLATA ascenderá a setenta y cinco reales, el BOTO que percibe el cabildo de la ciudad de Santiago a treinta reales, y el que percibe el de la ciudad de Lugo a veintiocho maravedíes.

17. Si hay algunas minas, salinas, molinos harineros o de papel, batanes u otros artefactos en el término, distinguiendo de qué metal es y de qué uso, explicando sus dueños y lo que se regula produce cada uno de utilidad al año.

Al capítulo diecisiete dijeron, que en esta expresada feligresía, no hay minas, salinas, ni otros artefactos, más que tan solamente tres MOLINOS HARINEROS de una muela, los dos de ellos al sitio de Asmeas, pertenecen a Don Andrés de Ulloa, muelen seis meses cada uno al año,  regulado el producto de cada uno de ellos en cuarenta reales; otro al sitio también de Asmeas, pertenece a Amaro de Villar, muele seis meses al año, regulado su producto en cuarenta reales.

18. Si  hay algún esquilmo en el término, a quien pertenece, qué número de ganado viene al esquilmo a él y que utilidad se regula da a su dueño cada uno.

Al capítulo dieciocho dijeron, que en esta dicha feligresía no hay esquileo alguno y en cuanto a los esquilmos que produce el que hay en ella según sus especies regularon en  la manera siguiente: a una vaca de vientre,  que pueda procrear desde el cuarto año hasta los doce de su edad regulan su cría por cada uno en que pariese, siendo ternero en veinte reales y siendo ternera en dieciséis reales, por la leche o manteca diez reales; a cada oveja,  que pueda principiar a procrear desde los tres años hasta los ocho de su edad, le regulan su cría, por cada una en que la tenga, en cuatro reales y cuatro de ellas de las que hay en el termino le consideran una libra de lana y al carnero media libra; a una cabra,  que se la considera pueda parir desde los tres años de su edad hasta los ocho, regulan su cría, por cada uno en que la tenga cuatro reales; a una lechona, que pueda procrear desde los dos años hasta los cuatro de su edad en que ordinariamente se suelen matar en esta feligresía, le consideran por el temperamento del país pare solamente una vez al año cuatro lechoncitos los que separado de la madre a los seis meses,  tasan a cada uno en cinco reales; y por las más utilidades,  que resultan de las aparcerías más usadas en esta feligresía, teniendo presente el expresado articulo dieciocho con las ordenes posteriores de la Real Junta, igualmente dijeron, que aunque hay algunos bueyes que suenan dados en aparcería a algunos vecinos y colonos para el labor, no se les considera utilidad alguna compartible por ser su aumento tan fácil como su minoración y reducirse el fin principal de esta convención mas para la cultura de las tierras de los propios dueños del ganado que no por otro beneficio alguno que les deje; a un novillo,  separado ya de la madre le consideran por la utilidad de su aumento, hasta los dos años diez reales, de los dos a los tres veintidós reales, de los tres a los cuatro cuarenta reales; a una novilla,  le consideran también separada de la madre por la utilidad de su aumento, hasta los dos años dieciocho reales, de los dos a los tres veinticuatro, de los tres a los cuatro catorce reales; a un lechoncito,  desde los seis meses hasta completar el año,  le regulan por su aumento doce reales; de uno a dos veintidós reales y de dos a tres en que de ordinariamente suelen matarse,  le regulan de utilidad por sus creces veintidós reales; a un cordero, segregado de la madre hasta completar el año,  le regulan de aumento dos reales, de uno a dos otros dos reales y de dos a tres años en que suelen matarse en tres reales; a un cabrito, segregado a los seis meses de la madre,  le regulan la utilidad de sus creces hasta completar el año en dos reales y de uno a dos en otros dos reales y de dos a tres años en cuyo tiempo también se matan en tres reales; a una yegua,  que se le considera puede parir desde el cuarto año hasta los doce y se le considera lo hace cada dos,  regulan su cría en cada uno en que pariese, siendo potro en cuatro reales y potranca en cincuenta, si mula o macho en cien reales; a un potro,  separado de la madre, le consideran por la utilidad de su aumento, hasta los dos años veinticuatro reales vellón, de dos a tres treinta reales y de tres a cuatro veintiséis reales, y por la misma regla consideran y regulan a cada potranca; a un macho,  también separado de la madre, le consideran de aumento hasta los dos años ciento  veinte reales, de  dos a tres cien reales y de tres a cuatro ochenta; a una mula, separada de la madre le consideran de utilidad hasta los dos años ciento veinte reales, de dos a tres ciento diez y de tres a cuatro noventa, cuyas utilidades no pueden compartir ni distribuir proporcionalmente, entre el dueño y los aparceros por ignorar las condiciones de sus contratos, bien si son a la mitad, tercio o cuarto de ellas, remítense a la expresión de sus  relaciones.

19. Si hay colmenas en el término, cuántas y a quién pertenecen.

Al capítulo  diez y nueve dijeron, que en la referida feligresía hay trece COLMENAS, las dos de ellas pertenecen a Antonio Ferradas, cinco a Francisco Fernández, cuatro a Indalecio Taboada, una a Juan Blanco y otra Andrés de Trabazo y el producto de cada una de ellas de miel, cera y enjambre que se considera producirá a el año, regulan su producto y utilidad en cuatro reales.

20. De qué especies de ganado hay en el pueblo y termino, excluyendo los mulos de coche y caballos de regalo, y si algún vecino tiene cabaña o yeguada que pasta fuera del término, donde y de qué número de cabezas, explicando el nombre del dueño.

Al capítulo veinte dijeron, que las ESPECIES DE GANADO que hay son bueyes, bacas, novillos, novillas, terneros, terneras, ovejas, carneros, corderos, corderas, cerdos grandes y pequeños, cerdosas de vientre, cabras y cabritos, yeguas, potros, potrancas, caballos, mulas y machos.

Altar barroco de Iglesia de Donramiro

Altar barroco de Iglesia de Donramiro

21. De qué número de vecinos se compone la población y cuántos en las casas de campo o alquerías.

Al capítulo veintiuno dijeron, que los vecinos de que se compone esta dicha feligresía son VEINTIOCHO, sin que ninguno de ellos tenga casa de campo o alquería.

22. Cuántas casas habrá en el pueblo, que numero de inhabitables, cuantas arruinadas y si es de señorío, explicar si tienen cada una alguna carga, que pague el dueño, por el establecimiento del suelo y cuanto.

Al capítulo veintidós dijeron,  que en la referida feligresía hay VEINTIOCHO CASAS habitables, veintinueve inhabitables y siete abatidas.

23. Qué propios tiene el común y a que asciende su producto al año, de que se deberá pedir justificación.

Al capítulo veintitrés dijeron, que los vecinos de esta dicha feligresía no gozan PROPIOS  algunos, ni los tiene el común de ella.

24. Si el común disfruta de algún arbitrio, sisa u otra cosa de que se deberá pedir la concesión, quedándose con copia que acompañe estas diligencias; qué cantidad produce cada uno al año, a que fin se concedió, sobre que especies, para conocer si es temporal o perpetuo y si su producto cubre o excede de su aplicación.

Al capítulo veinticuatro dijeron, que el común de esta referida feligresía no disfruta ARBITRIO alguno ni otra cosa que le produzca utilidad, más que tan solamente lo que paga Amaro del Villar, vecino de dicha feligresía por la TABERNA, que se expresará en el capitulo veintinueve.

25. Qué gastos debe satisfacer el común, como salario de Justicia y regidores, fiestas del Corpus, u otras, empedrados, fuentes, sirvientes, etc., de que se deberá pedir relación autentica.

Al capítulo veinticinco dijeron, que está dicha feligresía por sí sola no tiene gastos que se llamen del COMÚN en pago del salario a la Justicia, Diputados, fiestas de Corpus ni otra cosa.

26. Qué cargos de Justicia tiene el común, como censos que responda u otros; su importe, por qué motivo y a quien, de que se deberá pedir puntual noticia.

Al capítulo veintiséis dijeron, que la enunciada feligresía no tiene CARGOS de Justicias, censos, ni otra cosa de este asunto.

27. Si está cargado de servicio ordinario y extraordinario, u otros, de que igualmente se debe pedir individual razón.

Al capítulo veintisiete dijeron, que los referidos vecinos de la expresada feligresía pagan anualmente cuarenta y ocho reales vellón, por razón de Servicio Ordinario y Extraordinario según consta del testimonio que presentan al Señor Juez Subdelegado por comparto que de esta cantidad les hace la ciudad de Lugo.

28. Si hay algún empleo, alcabalas u otras rentas enajenadas a quien,  si fue por servicio pecuniario u otro motivo de cuánto fue y lo que produce cada uno al año, de que se deberán pedir los títulos y quedarse con copia.

Al capítulo veintiocho dijeron,  que no hay empleo enajenado, alcabalas ni otras rentas que pertenezcan a Su Majestad, ni a particular alguno,  excepto que el Dueño Jurisdiccional pone Juez Ordinario.

29. Cuántas tabernas, mesones, tiendas, panaderías, carnicerías, puentes, barcas sobre ríos, mercados, ferias, etc., hay en la población y término; a quien pertenecen y que utilidad se regula puede dar al año cada uno.

Al capítulo veintinueve dijeron, que en dicha feligresía no hay mesones, tiendas, panaderías, carnicerías,  ni otra cosa, más que tan solamente una TABERNA, en la que pone vino al por menor Amaro del Villar vecino de dicha feligresía,  por cesión que los vecinos de ella le han hecho en la cantidad de doscientos quince reales vellón, para ayuda de la SISA que se pagaba en la ciudad de Lugo y Tesorería de Rentas Provinciales de ella en cada un año, la utilidad que este tráfico le dejará al año, ascenderá su valor a sesenta reales vellón.

30. Si hay hospitales, de qué calidad, que renta tienen y de que se mantienen.

Al capítulo treinta dijeron, no hay hospital alguno.

31. Si hay algún cambista, mercader de por mayor o quien beneficie su caudal por mano de corredor u otra persona con lucro e interés, y que utilidad se considera le puede resultar a cada uno al año.

Al capítulo treinta y uno dijeron, que en la enunciada feligresía no hay mercader de por mayor, cambista, ni otra persona que beneficie caudales por mano de corredor con lucro e interés y sin él.

32. Si en el pueblo hay algún tendero de paños, ropas de oro, plata y seda, lienzos, especiería u otras mercadurias, médicos, cirujanos, boticarios, escribanos, arrieros, etc., y que ganancia se regula puede tener cada uno al año.

Al capítulo treinta y dos dijeron, que en esta citada feligresía no hay TENDERO alguno de paños, ropas de oro, plata, seda, lienzos, especierías ni otras mercaderías, tampoco hay médicos, boticarios, cirujanos, abogados, más que tan solamente un ESCRIBANO llamado Indalecio Taboada y se le regula le viene de utilidad al año setecientos reales vellón; hay seis ARRIEROS: Antonio Paxaro, tiene ocho caballerías, la utilidad que este tráfico le dejará al año ascienden su valor a ciento sesenta reales, Andrés  Méndez,  tiene cuatro caballerías la utilidad que este tráfico le dejará al año ascenderá su valor a ochenta reales, Benito González,  tiene dos caballerías y le dejaran de utilidad al año cuarenta reales, Domingo Lemparte,  tiene cuatro caballerías la utilidad que este tráfico le dejará al año ascenderá su valor a ochenta reales, Francisco de Bales,  tiene cinco caballerías la utilidad que este tráfico le dejará al año ascenderá su valor a cien reales, Juan Carballude,  tiene cuatro caballerías  y le dejaran de utilidad al año ochenta reales.

33. Qué ocupaciones de artes mecánicos hay en el pueblo con distinción como albañiles, canteros, albéitares, herreros, sogueros, zapateros, sastres, pelaires, tejedores, sombrereros, manguiteros y guanteros, etc., explicando en cada oficio los que hubiese,  el numero que haya de maestros, oficiales  y aprendices, y que utilidad le puede resultar, trabajando meramente de su oficio, al día a cada uno.

Al capítulo treinta y tres dijeron, que las ocupaciones de Artes Mecánicas que hay en el termino son y se reducen a dos SASTRES: Domingo Taboada y Amaro de Trabazo, trabajan cada uno dos meses al año y aunque usan dichos oficios también lo hacen de labradores y trabajando meramente de su oficio ganan de jornal al día dos reales; hay un CARPINTERO, llamado Pedro González, trabaja un mes al año y aunque usa dicho oficio también lo hace de labrador y trabajando meramente de su oficio gana de jornal al día dos reales y medio; hay un TEJEDOR, llamado Froilán de Trabazo, trabaja dos meses y aunque usa dicho oficio también lo hace de labrador y trabajando meramente de su oficio gana de jornal al día un real.

34. Si hay entre los artistas alguno que teniendo caudal, haga prevención de materiales correspondientes a su propio oficio o a otros, para vender a los demás, o hiciere algún otro comercio o entrase en arrendamientos; explicar quienes y la utilidad que consideren le puede quedar al año a cada uno de los que hubiese.

Al capítulo treinta y cuatro dijeron, que en esta dicha feligresía no hay persona ni oficial que haga prevención de materiales correspondientes a su oficio para venderlos, ni beneficiarlos, ni otro algún comercio, ni entre en arrendamiento en que salga utilidad, ni industria alguna.

35. Qué número de jornaleros habrá en el pueblo y a cómo se paga el jornal diario a cada uno.

Al capítulo treinta y cinco dijeron, que en dicha feligresía no hay JORNALERO alguno que trabaje al jornal y cuando sucede que alguno lo ejecute gana dos reales al día.

36. Cuántos pobres de solemnidad habrá en la población.

Al capítulo treinta y seis dijeron, que en esta referida feligresía hay SEIS pobres.

37. Si hay algunos individuos que tengan embarcaciones que naveguen en la mar o ríos, su porte, o para pescar, cuantas, a quien pertenecen y que utilidad se considera da cada una a su dueño al año.

Al capítulo treinta y siete dijeron, que no hay individuo alguno que tenga embarcaciones que naveguen en la mar, ni ríos.

38. Cuántos clérigos hay en el pueblo.

Al capítulo treinta y ocho dijeron,  que en esta dicha feligresía hay TRES clérigos, incluido el cura Párroco.

39. Si hay algunos conventos, de qué religiones y sexo, y qué número de cada uno.

Al capítulo treinta y nueve dijeron, que en esta enunciada feligresía no hay convento alguno.

40. Si el rey tiene en el término o pueblo, alguna finca o renta que no corresponda a las generales,  ni a las provinciales,  que deben extinguirse; cuales son, como se administran y cuanto producen.

Al capítulo cuarenta de dicho interrogatorio dijeron, que Su Majestad en esta dicha feligresía y termino no tiene finca alguna que corresponda a las Generales y Provinciales, más que tan solamente una DEHESA al sitio de San Roque, sembradura un ferrado de tercera calidad, linda por Poniente con la ermita de San Roque, por el Norte con camino público, por el Sur con monte común y por el Levante murado.

 Y en esta conformidad, lo han depuesto dicha Justicia y expertos nombrados, sin haber intervenido, fraude, colusión, ni engaño según toda inteligencia y noticias individuales que han tomado, así lo dijeron bajo el juramento hecho, lo fírmó el Señor Subdelegado con los expresados que supieron y no lo han hecho los demás por que confesaron no saber y de todo ello yo escribano doy fe, Alonso Nicolás de Fonseca, Amaro Villar, Francisco Antonio Varela y Saavedra. Ante mi Simón de Otero.

AUTO PARA QUE LA JUSTICIA ORDINARIA Y PERITOS DECLAREN EL ESTILO QUE HAYA SOBRE ARRENDAMIENTOS DE TIERRAS DE ECLASIASTICOS

En la feligresía de Santa María de Don Ramiro, a cuatro días del mes de febrero, año de mil setecientos cincuenta y tres, el Señor Don Alonso Nicolás de Fonseca y Patiño abogado de los Reales Consejos  y Juez Subdelegado de la Real Única Contribución, dijo que teniendo presente la Carta Orden de la Real Junta,  con data de dieciséis de diciembre del año próximo pasado, por la que se sirvió mandar, que al tiempo de dicho Interrogatorio,  en virtud de auto particular, declare la Justicia la noticia que tenga, del estilo que haya más comúnmente en cada termino, sobre los Arrendamientos de Tierras de Eclesiásticos, según especies y calidades, dirigido al fin de evitar las varias distinciones de los tales arriendos prolijos o arbitrarios y contemplativos de parte de los dueños a favor de los colonos legos, por tanto dando cumplimiento a lo así resuelto, respecto hallandose presentes la Justicia Ordinaria y Peritos expertos,  con motivo de las Respuestas Generales tocantes a esta dicha feligresía, por delante mi escribano,  mando se les haga ver a unos y otros, declaren claramente la costumbre que se observe en el termino de ella sobre los Arrendamientos de Tierras de Eclesiásticos, si son de la mitad, tercio, cuarto, quinto o más de los frutos que producen distinguiendo según especies y calidades como en las tierras de sembradura, hortaliza, prados, cotos, montes cerrados y abiertos,  expresando igualmente, si en fuerza de dichos contratos hay o no alguna diferencia correspectiba a las semillas de maíz y centeno, cuya declaración harán con toda posible distinción acomodando a las cualidades  de buena, mediana  e inferior que haya en cada especie a fin de facilitar por esta regla los medios que eviten en lo sucesivo perjuicio contra la Real Contribución y la causa común, así lo decreto y firmo de que yo escribano doy fe, Alonso Nicolás de Fonseca. Ante mi Simón de Otero.

DECLARACIÓN DEL JUEZ ORDINARIO Y EXPERTOS EN PUNTO DE LA  COSTUMBRE QUE HAY SOBRE LOS ARRENDAMIENTOS DE TIERRAS DE ECLESIÁSTICOS

En la feligresía de Santa María de Don Ramiro, a cuatro días del mes de febrero, año de mil setecientos cincuenta y tres, el Señor Don Alonso Nicolás de Fonseca y Patiño, abogado de los Reales Consejos y Juez de la Real Única Contribución para el establecimiento de ella en esta feligresía, en consecuencia del Auto que antecede y al mismo tiempo de fenecerse el Interrogatorio de Preguntas, teniendo en su presencia a Don Francisco Varela y Saavedra, Teniente de Juez y Justicia Ordinaria en esta dicha feligresía y su término, Amaro del Villar vecino de esta feligresía y Benito González  también vecino de ella, expertos nombrados por el común y Juan López vecino de la feligresía de San Lorenzo de Villatuje, experto nombrado de oficio por parte de Su Majestad, se les manifestó dicho Auto para que cumplan con su tenor quienes después de haber jurado en debida forma de que yo escribano doy fe, dijeron que la costumbre que se observa en esta dicha feligresía y termino en punto de bienes de eclesiásticos que traen por arriendo los colonos legos, teniendo respecto a las circunstancias de los arrendamientos, declaran que de las tierras de sembradura de labradío de primera, segunda y tercera calidad perciben los dueños propietarios la tercia parte de su producto y las otras dos tercias los colonos poseedores, poniendo estos por entero las semillas que se les siembran,  pagando el diezmo del total de dichos  productos de las tierras de hortalizas, prados de primera, segunda y tercera calidad, llevan los dueños la mitad de su producto y los colonos la otra mitad restante y de él de los montes el quinto, así lo dijeron bajo el juramento hecho, firmó el señor Subdelegado con los expresados que supieron y por los que no,  un testigo a su ruego que lo fueron Don Caetano Brandariz, Don Francisco Casal y Don Antonio da Fraga vecino de la ciudad de La Coruña y de ello yo escribano doy fe, Alonso Nicolás de Fonseca, Amaro Villar,  Francisco Antonio Varela y Saavedra, como testigo y a ruego Manuel Andrés de Seide. Ante mi Simón de Otero.

 Antonio Vidal Neira. Madrid, abril de 2013

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