HISTORIA DE LA PARROQUIA DE LALIN


La construcción del templo, la inauguración, los párrocos, las grandes solemnidades litúrgicas y la compra de las imágenes

Iglesia parroquial de Lalín

Iglesia parroquial de Lalín

En la plaza que hoy existe frente al monumento al aviador Loriga, era donde estaba emplazada la primitiva capilla de Nuestra Señora de los Dolores de Lalin. En el año 1876 fue talado el famoso   árbol conocido como “Carballo de Manteiga” para construir la capilla.  En el año 1883, tuvo que restaurarse el retablo de la Capilla, que había sido pasto de  las llamas, comprándose otra imagen de la Virgen, para sustituir a la que se carbonizó en el desgraciado siniestro, con el dinero de la colecta a domicilio, que fue una respetable cantidad.

Capilla de la Virgen de los    Dolores en el Año 1905.

Capilla de la Virgen de los Dolores en el Año 1905.

Antes de iniciarse el expediente para la construcción del actual templo, se informa por el alcalde sobre “la conveniencia de que desaparezca la pequeña y mezquina capilla, situada en la plaza en donde es la feria mensual, convertida hoy provisionalmente en parroquia y en la que no caben la quinta parte de los fieles que a ella concurren, utilizándose los materiales que contiene en la construcción de la nueva iglesia”. Pero las sucesivas subastas parciales para la construcción, siempre fueron declaradas desiertas.

En el año 1899, se esperaba por parte de los vecinos, de que el señor Montero Ríos, que empezó su carrera política representando el distrito de Lalín,  influyera para que se construyera un nuevo templo, porque era la única cabeza de partido de España que no lo tenía.

Por Real Orden de 4 de abril de 1895 –transcurridos más de 30 años del primitivo proyecto- se llama la atención de la Junta Diocesana, acerca de que no se han reclamado fondos para las obras del templo parroquial de Lalín, cuya ejecución se había mandado por Real Orden de 15 de junio de 1865, fuese por administración. Se dispone además en dicha Orden, se devuelva el proyecto firmado en noviembre de 1863 por D. M. Ortiz, arquitecto provincial de Pontevedra, que figura en el expediente y fue aprobado en 1864, para que por el arquitecto diocesano  se complete, con arreglo a las prescripciones del Real Decreto de 13 de agosto de 1876 e Instrucción de 28 de mayo de 1887. Se encomienda tal labor al arquitecto diocesano D. Nemesio Cobreros, quien lo presenta con fecha 31 de julio de 1895. El presupuesto total de la obra fue de 64.582 pesetas, con un céntimo. El presupuesto general alcanzó la suma de 67.895 pesetas con seis céntimos.

Merced a las gestiones del diputado por el distrito de Lalín, don Angel Elduayen, el gobierno concedió una subvención para construir la nueva iglesia. Por la Real Orden del 5 de diciembre de 1900, la Junta Diocesana de Reparación de Templos, del Obispado de Lugo, saca, en el Boletín Oficial del Obispado del 14 de enero de 1901, a subasta las obras de la Primera Sección del templo, que comprenden la construcción de los cimientos hasta terminar los muros y la torre, por importe de 49.576,40 pesetas y lo publicó la Gaceta de Madrid, el 18 de enero de 1901. La Segunda Sección comprendía, la armadura y cubierta, los suelos y las escaleras, enlucidos y cielos rasos, carpintería de taller, herrería, por importe de 15.005,61 pesetas.  Los vecinos de Lalín se limitaron a aportar tan solo el solar.  Por Real Orden del 17 de junio de 1902, se adjudican las obras al contratista don José Miguelez Gil. El 17 de julio de 1903, se celebró un contrato privado entre don José Miguelez Gil, vecino de Lalín y don José Suárez Couso, vecino de San Martín de Salceda, por el que el primero contrata con el segundo la construcción de los cimientos, muros y torre de la nueva iglesia, o sea, la obra de cantero que costeaba el Estado.

A principios del año 1901, es general el descontento del vecindario porque los políticos tratan de levantar la iglesia en un lugar distante del pueblo y de la casa rectoral, contrariando los justos deseos de los vecinos que la quieren en local digno y cómodo para todos. Además de esto se proyecta derribar, porque se le había adjudicado al contratista Sr. Miguelez, la capilla situada en el centro del pueblo que venía sirviendo de parroquial y la antigua e histórica iglesia de Lalín de Arriba, para dejar vista a la casa de un particular, bajo el pretexto de utilizar los materiales, que no ofrecen ventaja alguna, porque los gastos que ocasiona la demolición y acarreo, son casi mayores que utilizando nuevos materiales, porque aquellos solo servirían para mampostería. Este procedimiento tiene la desventaja de privar al pueblo de dos iglesias de grato recuerdo y por eso el pueblo se opone a tal demolición, que puede ocasionar graves conflictos, sin que con ella se obtenga beneficio práctico, más que el afán de destruir por servir a uno contrariando a todo un pueblo.

Pero los vecinos de Lalín de Arriba, consiguieron que su antigua iglesia no fuese demolida. Según un documento firmado, el 15 de octubre de 1905, ante el notario don Domingo Enrique Aller, ocho feligreses: Domingo Trabazo, Benito Abeledo, Adres Fernández, Antonio Ferradas, José María Abeledo, José Trabazo, Camilo López y Benito Álvarez, junto con el Obispo de Lugo, don Benito Murua López, le compran la iglesia, al contratista don José Miguelez Gil y al subcontratista don José Suárez Couso, por dos mil quinientas pesetas, de las cuales mil pesetas las pagó el Obispo Sr. Murua y  el vecindario contribuyó con 1500 pesetas. Gracias a estos tan oportunos y afortunados actos, no fue derribada, como tantas otras, la pequeña y preciosa iglesia que data del siglo X (año de 970).

Iglesia de Lalín, en construcción, a principios del siglo XX

Iglesia de Lalín, en construcción, a principios del siglo XX

En mayo de 1903 dieron principio las obras de la nueva iglesia, que se construye cerca de la fuente pública de la villa. En 1905 la iglesia sigue sin terminar. En marzo de 1907, terminaron las obras de cantería. En noviembre de 1911, las paredes del templo recién construido, empezaban a sufrir las consecuencias del abandono en que se hallaba, por no proceder a cubrirlo, estando presupuestada su terminación en 15.000 pesetas, porque de lo contrarios las paredes pronto se agrietarán viniendo a tierra. En enero de 1912, continua sin cubrirse y expuesta a un próximo desmoronamiento de alguna pared. Esto revela un censurable abandono por parte de los que tenían que gestionar su inmediata terminación.

Iglesia de Lalin en el año 1945

Iglesia de Lalín en el año 1945

Terminadas las obras en su primera fase, sin la torre, tuvo lugar la inauguración y bendición del nuevo templo a las diez de la mañana del día  19 de marzo de 1919. El día 18, a las siete de la tarde,  llegó a Lalín, el obispo de la diócesis Lugo, el Excmo. Sr. Don Manuel Basulto Jiménez, acompañado de los capitulares del Cabildo lucense, señores don Buenaventura Cañizares, canónigo y secretario de visita (antiguo cura de Lalin), don Teolindo Gallego González, penitenciario de la Basilica de Lugo y Rector del Seminario y don Antonio Cedrón Grandas, maestro de ceremonias; al bajarse del automóvil fue saludado por el Juez de Instrucción don Gerardo Fentanes, el juez municipal Don Samuel Goyanes, el primer teniente de alcalde Don Pablo Palmaz y el jefe de línea de la Guardia Civil Sr. Gutiérrez, por varias comisiones de distintos centros y por todo el pueblo que se disputaba la honra de besar su anillo pastoral. Un piquete de la Benemérita le rindió armas, mientras sonaban los acordes de una banda de música y se elevaban  al espacio multitud de bombas de palenque.

El obispo, se dirigió al nuevo templo Parroquial, elogiando a los habitantes del pueblo y a su Párroco, Don José María López Castro,  por haber realizado sus aspiraciones construyendo un templo tan necesario y acorde al pueblo de Lalín, porque la pequeña capilla situada en la Torre se hacía muy pequeña. Por la noche se obsequió al obispo con una entusiasta y concurrida serenata, en la que se elevaron caprichosos globos y variados fuegos artificiales.

El día 19 se presento nublado, lluvioso y frío, blanquecinos copos de nieve cubrían los tejados de las viviendas, a pesar de ello, asistió muchísimo público. Este temporal dio lugar a que las fiestas profanas resultasen muy deslucidas.

El nuevo templo estaba maravillosamente adornado: fajas de mirtos salpicadas de siemprevivas y caprichosas coronas de ramos artificiales tapizaban las paredes del templo; magnificas arañas pendían de las techumbres y el altar mayor parecía una ascua de fuego; sobre una escalinata o grada cubierta de valiosos candelabros con profusión de luces y elegantes jarrones de flores, se destacaba la artística y grandiosa imagen del Sagrado Corazón de Jesús. La hermosa y artística imagen del Sagrado Corazón en tamaño natural, es obra del artista José Rivas Rodríguez, encargada para la Iglesia Parroquial por el culto sacerdote D. Ramón María Aller. El Sr. Rivas también es el autor de la Virgen Dolorosa del retablo mayor.

En la capilla primitiva se celebró una  Misa de Pontifical, auxiliaron al Sr. Obispo los tres capitulares lucenses que le acompañaban, los Sres. Arciprestes de Deza, Camba y Dozón y varios Párrocos. El sermón fue magistral, pronunciado por el ilustre Párroco de Bendoiro, Don Gregorio Saavedra Ascariz, demostrando su brillante elocuencia y vastos conocimientos teológicos e históricos. La Misa fue cantada por un corro formado por señoritas del pueblo, actuando de solista, con una potente y encantadora voz,  la señorita Carmen González Goyanes, que fue la admiración de todos los asistentes.

Después de la misa, tuvo lugar la procesión, a la que asistió lo más selecto del pueblo y todas las clases sociales. Participaron las cofradías, con sus simbólicas insignias, la del Niño Jesús, Hijas de María, Orden Tercera y Sagrado Corazón con sus correspondientes estandartes. Seguía la majestuosa imagen de la Dolorosa y a continuación la artística custodia, en cuyo centro iba el Rey de los Cielos y tierra, el palio era conducido por seis aristócratas jóvenes de la localidad, a continuación numerosos Párrocos revestidos con dalmáticas, presididos por Su Excelencia el Obispo, cerraba la comitiva el Juez de Instrucción, Alcalde y capitán de la Guardia Civil y seguidamente varios números de la Guardia municipal de gala, dos bandas de música y un piquete de la benemérita al mando de un teniente. En el nuevo templo finalizaron los actos de tan grandiosa inauguración.

Las funciones religiosas resultaron muy solemnes por lo que fue unánimemente felicitado el párroco de la villa, D. José María López Castro. El Sr. Obispo repartió limosnas a los pobres y donó mil pesetas para ayuda a la terminación de las obras de la Iglesia.

Resultando insuficiente el templo para dar cabida a los fieles, en 1959 con gran tesón y entusiasmo, se inicia por don Victoriano Sucasas una campaña para la ampliación de la iglesia, labor lograda con la aportación económica, con la esplendidez de los feligreses y donativos de gentes ajenas a la parroquia. Costaron las mismas seiscientas mil pesetas. La Iglesia pasó de tener una nave a tener tres naves.

En el año 1962, con un presupuesto de 225.000 pesetas, se terminó la torre, cuyas obras fueron ejecutadas por el contratista y escultor lalinense Vidal Payo, se arregló el reloj y se fundió una nueva campana.   Las obras terminadas, fueron  inauguradas oficialmente, el día 2 de septiembre, por el Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis de Lugo, don Antonio Ona de Echave.

 Párrocos que dirigieron la parroquia de Lalín

Iglesia de Santa María de los Dolores de Lalín

Iglesia de Santa María de los Dolores de Lalín

La parroquia de Lalín fue creada, de acuerdo al arreglo parroquial decretado por el gobierno, por el obispo de Lugo Fray Gregorio María Aguirre en el año 1890, quedando suprimidas definitivamente San Martín de Lalín de Arriba y San Cristóbal da Pena, mientras que Donramiro, deja de ser parroquia, y pasa a ser anejo de Lalín. Los párrocos que dirigieron la parroquia de Lalín, fueron don Antonio Neira Sanjurjo, desde 1893 hasta 1903; don José Neira Sanjurjo, hermano del anterior, desde el 6 de febrero  hasta el 10 de noviembre de 1903; desde esta fecha, hasta el 11 de agosto de 1905, don  Jesús Temes Bolaño; desde esta fecha hasta el 11 de agosto de 1914, don  Buenaventura Cañizares del Rey, que fue nombrado canónigo de la catedral de Lugo; luego hasta el 6 de julio de 1915, don Lorenzo González Maceira y desde esta fecha hasta noviembre de  1955, don José María López Castro; en abril de 1956 don  Victoriano Sucasas Varela firma como cura párroco, ecónomo encargado de Lalín y unidas, le sucede don Manuel Salgado, párroco actual de Lalín. Otros sacerdotes que ejercieron  en la parroquia de Lalin, como ecónomos, coadjutores, presbíteros residentes, fueron don Constantino López Palmáz, don Valentín Varela González, don Evaristo Palmáz Crespo, don Ramón María Aller Ulloa, don Secundino Gutiérrez Maceira, don Bentito González  Rodriguez (más conocido como don Benito da Penela), don Manuel Panadeiro Lalín, don Nicolas Brandido Brandido, don Nicolas López Arean, don Manuel Cardenal y don Jesús Mato.

Una de las muertes mas sentidas y lloradas fue la del  párroco don Antonio Neira Sanjurjo, que falleció la noche del 3 de noviembre de 1903,  durante los diez años que tuvo a su cargo la dirección de la parroquia se había granjeado generales simpatías por su carácter afable y su actitud en el desempeño de su sagrado ministerio. Fue una noche de luto y lagrimas para los habitantes de la villa,  la noticia de su muerte circuló rápidamente. El pueblo demostró su profundo sentimiento durante los breves días de su penosísima enfermedad,  pidiendo al Señor le concediese el restablecimiento de su salud.

La mañana del 5 tuvo lugar la conducción del féretro desde la casa mortuoria al cementerio de Donramiro, acto que resultó una imponente manifestación de sincero cariño a su celoso pastor, asistiendo con sus estandartes la hermandad de la Virgen de las Nieves, el Apostolado de la Oración y la congregación de la Hijas de María y la sección de la Adoración Nocturna, yendo precedidos de dos largas filas de niños que iban alumbrando con velas.

La Hermandad de las Nieves a la cual pertenece mucho clero de la comarca, costeó el acto fúnebre de este día, que fue solemnísimo y con extraordinaria concurrencia. La noche del 6 al 7 celebró una vigilia extraordinaria la Adoración Nocturna por el alma del difunto, que era su Director Espiritual, habiendo asistido el Presidente del Consejo diocesano de Lugo con la bandera y el de la sección de Parada. A las nueve y media de la noche salió la comitiva de la iglesia de Lalin, cantando el Santo Rosario, hasta la de Donramiro en la cual tenía lugar la vigilia y seguidamente se expuso el Santísimo  y leídas las oraciones de la noche e invitatorio, los adoradores dieron guardia al Santísimo. A las cuatro se verificó la reserva, distribuyéndose la comunión a los adoradores y después se canto el oficio de difuntos con misa solemne, terminando con la procesión por el atrio. La mañana del sábado se celebró otro acto fúnebre, costeado por la familia del finado, asistiendo más de 40 sacerdotes y numerosos fieles, demostrando de este modo la alta estima con que distinguían al difunto.

Grandes solemnidades litúrgicas celebradas en la parroquia de Lalín

Iglesia parroquial de Lalín

Iglesia parroquial de Lalín

El día 21 de Agosto de 1887, fue un día de júbilo en Lalín, por que se inauguró la festividad del Sacratísimo Corazón de Jesús. Por la mañana a las siete un repique de campanas anuncia la salida de la Capilla de Lalín con la imagen de la Virgen de los Dolores, que en procesión se dirige a Donramiro que era donde se guardaba la imagen del Sagrado Corazón. A las ocho se celebró la misa popular, se administró la comunión y se organizó la procesión de vuelta con dirección a Lalín, con las expresadas imágenes, acompañadas de mucho clero, seguidas de un coro de jóvenes que entonaron el rosario del Sacratísimo Corazón de Jesús, siendo contestados por el numeroso pueblo que les acompañaba.

Una vez en la Capilla de Lalín, a las once y media dio comienzo la misa solemne “In honore tanti festi”, cantada por el coro, acompañados por la orquesta de aficionados que dirige el Sr. Aller. La señorita doña María Rodríguez Sabona cantó con exquisito gusto el Ave María de Gounod. El sermón lo pronunció el señor cura párroco de Oirós, don Manuel Pazos. A las siete de la tarde se dio fin a la fiesta con la reserva del Santísimo Sacramento, acto al que asistió mucha gente. Desde este día quedó establecido en la villa de Lalín, el culto al Sagrado Corazón de Jesús e instaurada la Congregación del “Apostolado de la Oración”.

El 1 de enero de 1888, se celebró con gran solemnidad el “Quincuagésimo aniversario de la Ordenación Sacerdotal de su Santidad León XIII”. A las seis y media de la mañana, las campanas y el estampido de las bombas, anunciaban la solemnidad del día. La gente corre a confesarse para poder recibir a Jesús Sacramentado. La comunión empezó a repartirse muy de mañana en la iglesia de Donramiro y a las siete tuvo lugar la Misa de Comunión en la Iglesia de San Martín de Lalín.

A las once y media en la Capilla de los Dolores, después de exponer el Santísimo, comenzó la Misa Solemne, cantada por los jóvenes que dirige el señor Aller, a la que asistieron las Autoridades Civiles y Militares y un gentío inmenso. El templo era muy reducido para tal solemnidad. Concluida la Misa se dio la bendición con el Santísimo.

Por la tarde, con la asistencia de bastante gente y con gran respeto y veneración, hubo unos brillantes ejercicios al Sagrado Corazón de Jesús en la Capilla de Lalín, se empezó con el Veni-Creator, Rosario del Sagrado Corazón, lectura espiritual y platica.

En Febrero del año 1899, se constituyó bajo la presidencia del párroco, una comisión encargada de arbitrar fondos para celebrar con solemnidad las fiestas de Semana Santa, destinados a adquirir buenas imágenes para que pueda tener lugar el Encuentro la mañana del Viernes Santo y otros actos piadosos. En  1900 ya se habían terminado la imágenes destinadas a las fiestas de Semana Santa, habiendo sido ejecutadas por un acreditado escultor de la ciudad de Santiago. Son de tamaño casi natural y llama la atención la imagen de Jesús con la cruz a cuestas por la perfección con que está esculpida, por su actitud y colorido.

En abril de 1901, se celebra por primera vez, con gran solemnidad, las fiestas de Semana Santa, predicadas por el padre Catalá del colegio de los Franciscanos de Santiago. En la mañana del Viernes Santo se celebró la ceremonia del Santo Encuentro, con nuevas y artísticas imágenes, en la plaza contigua a la iglesia, saliendo después la procesión. Por la noche la procesión de la Soledad y después de recogida, tuvo lugar el sermón.

En el mes de  octubre del año 1903, tuvo lugar en Lalín una Santa Misión, dirigida por los Padres Capuchinos del convento de León, Fermín y Tadeo. Hicieron el viaje en tren hasta Orense y desde esta ciudad hasta Lalín vinieron a pie, solos recorriendo un trayecto de 54 kilómetros, sin temor a la lluvia, no contando con más protección que la de su tosco sayal. A las tres de la tarde salió el clero y pueblo a recibirlos a dos kilómetros de distancia de la villa y seguidamente de su llegada, dieron principio las santas tareas, saludando al clero, autoridades y pueblo, con palabras persuasivas, hermosas comparaciones bíblicas, voz clara y correcto estilo logrando conmover al numeroso auditorio. Como la asistencia fue multitudinaria, fue necesario colocar un altar portátil en la espaciosa plaza de la villa, destacándose en él la imagen del Corazón de Jesús y allí se celebró la Misa de Comunión, distribuida por tres sacerdotes, mientras el Padre Fermín dirigía al pueblo su palabra elocuente y persuasiva. Esta misión dejo un inolvidable recuerdo entre los habitantes de la comarca, quedando una cruz, como testimonio de la misma, que fue colocada en la pared Este de la Capilla.

La noche del 30 al 31 de Octubre de 1903, tuvo lugar en la iglesia de la villa de Lalín la solemne inauguración de la Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento, asistiendo a este grandioso y solemne acto, el Presidente del Consejo diocesano de Lugo, don Manuel Pardo Becerra, representaciones de las secciones de Orense, Santiago y Monforte con cuatro banderas, los nuevos adoradores y gran número de fieles.

A las nueve y media se celebró Junta de Turno, se nombró como patrona a la Virgen de los Dolores y se procedió a la toma de posesión de los cargos: presidente, don Hipólito Codesido Sánchez, abogado; vocal primero, don Ramón Santaló Villar, abogado y escribano; vocal segundo, don Manuel Villaverde Freitas, teniente del ejército; vocal tercero, don José Rivas Rodríguez, comerciante; tesorero, don José Asorey Novais, comerciante; secretario, don Jerónimo Rodríguez García, maestro de Instrucción Primaria. En este acto el señor Pardo Becerra, dirigió la palabra a los adoradores, recordándoles sus deberes, explicando con claridad los fines de la obra y terminó con una sincera felicitación a todos los concurrentes  y en especial a las secciones que habían venido de otros puntos. Seguidamente, lo hizo el señor don Ramón Sindín, vicario de las monjas de la ciudad de Monforte, exhortándoles a que continuasen con fervor y entusiasmo perteneciendo a la Adoración y que no se contentasen solo con cumplir con sus deberes, sino también que procurasen su propagación dándola a conocer.

Terminada la celebración de dicha Junta se dirigieron procesionalmente los adoradores y comisiones alumbrando con velas, yendo también las  cuatro banderas y verificado el saludo a estas, se expuso el Santísimo a la adoración de los fieles que invadían el templo, recitándose las oraciones de la noche y cantando el Te Deum, terminado el cual, ocupó el pulpito el presbítero de esta villa don Ramón Aller, pronunciando una elocuentísima y inspirada homilía acerca de lo que es la adoración nocturna y haciendo brillantes comparaciones bíblicas, que hacían resaltar de modo extraordinario las excelencias de tan sublime obra. Exponiendo a los oyentes que durante la noche es cuando se inferían mas ultrajes al Señor, que es el tiempo en que el adorador se consagra a orar en presencia de Jesús Sacramentado para desagraviarle.

Continuaron después, los ejercicios de los respectivos turnos, relevándose cada hora  y a las cuatro y media de la madrugada, después de recitadas las oraciones de la mañana, se distribuyó la Comunión a los adoradores, después de la Misa Solemne, con acompañamiento de armonium por el adorador don Ángel Asorey. Terminaron estos solemnes cultos con el ejerció de acción de gracias, dejando un indeleble recuerdo en los corazones de los asistentes.

El señor Codesido, adquirió una preciosa imagen de San Pascual Bailón, patrono de las sociedades eucarísticas, para la nueva iglesia, ejecutada en los talleres del señor Quixal de Barcelona. El Santo representa que se le  manifiesta la Sagrada Eucaristía, entre brillantes resplandores de luz divina y prosternado está estático con la mirada fija en la custodia y en actitud tan devota que inspira un gran amor, resultando una imagen hermosa.

En el año 1903 las funciones religiosas de Semana Santa, estuvieron muy brillantes, a lo que contribuyó la elocuencia del Padre Ferrando, franciscano del convento de Santiago de Compostela, la generosidad del celoso párroco Sr. Neira Sanjurjo y los activos trabajos de las virtuosas señora de la localidad, doña Carmen Salgado de Fociños; doña Carmen Ozores de Calviño; doña María del Pilar Ponte de Santaló; doña Elisa Aguerre de Blanco; doña Pilar Urive de Gontán; doña Encarnación Bardalonga; doña Casta Asorey de Asorey y señora de Moure; ayudadas de las señoritas de Blanco de Donsión, Pardo, Goyanes, González, Chouza, Vidal y Miguelez.

En junio de 1905, la Adoración Nocturno de Lalín celebró por primera vez la Fiesta de las Espigas, según cuenta la revista católica consagrada al corazón de Jesús, “El grano de Arena”. Comenzó, con una vigilia extraordinaria, resultando un espectáculo hermoso, solemne y conmovedor, en el cual tomaron parte representaciones de las secciones Santiago, Moneijas y Villatuje y multitud de fieles.

Los adoradores salieron en procesión de la iglesia de la villa, la noche del 27 con la preciosa imagen de San Pascual Bailón, dirigiéndose a una iglesia cercana, las casas del trayecto ofrecían un hermoso aspecto con las ventanas iluminadas, cantando la multitud el Santo Rosario.

A las diez se expuso el Santísimo y al incensar el sacerdote oficiante, se rindieron las banderas de Santiago, Moneijas y Lalín, continuando después el rezo de las horas canónicas, con asistencia de muchas personas, que permanecieron toda la noche en el templo hasta las cuatro de la mañana, en que se celebró la misa solemne y terminada, se dio la bendición papal.

Seguidamente tuvo lugar una magnifica procesión, siendo conducido en triunfo el Santísimo, bajo palio, que llevaban seis sacerdotes, entre los canticos eucarísticos entonados por todos los adoradores, que formaban dos largas filas, alumbrando con velas y detrás las adoradoras honorarias entre nubes de incienso, acompañando el alegre repicar de las campanas, el estampido de las bombas y voladores, el aroma de fragantes flores y plantas que cubrían el pavimento de la iglesia y las oraciones de la multitud. Sublime y grandioso fue el espectáculo que ofreció esta brillante fiesta, cuando al primer billar del sol era paseado con los canticos y fervorosas plegarias de los fieles, a los cuales parecía asociarse el coro matutino de las aves con sus dulces gorjeos en las ramas de los arboles.

El cielo se mostraba despejado al paso del rey de la creación y los tintes de la aurora dibujaban sus caprichos cambiantes. Las abundantes gotas de roció brillaban como preciosas perlas en el seno de puras flores que contribuían a perfumar el ambiente. La naturaleza ofrecía sus galas y todo resultaba conmovedor al paso del Señor que bendecía aquellos sembrados y aquellas arboledas con su real presencia. En el trayecto se cantaron villancicos y la multitud que seguía al Santísimo se arrodillaba fervorosamente ante los pequeños altares, recibiendo los homenajes de cuantos le adoraban.

La procesión a la cual asistió una bien afinada banda de música, se recogió en la iglesia de la villa de Lalín a los acordes de la Marcha Real, terminando con la reserva y la bendición a los fieles.

En octubre de 1916, en la celebración del Primer Viernes de Mes, en honor al Sagrado Corazón de Jesús, por la mañana tuvo lugar, la misa de Comunión general, cantada por un afinado coro, acompañado por la señorita Carmen Madriñan, con el magnifico armonium, que acaba de adquirirse para la iglesia. Por la tarde, hubo los ejercicios con exposición del Santísimo, estación, rosario y plática a  cargo del señor cura párroco don José María López Castro.

En agosto de 1920 se celebró con gran solemnidad la fiesta jubilar de la Porciúncula. Por la mañana los músicos recorrieron las calles anunciando dichas fiestas, que acudieron a presenciar numerosos forasteros. Centenares de terciarias acudieron a la Misa de Comunión con objeto de recibir el Pan de los Angeles. A la Misa Mayor también asistieron multitud de fieles que llenaban por completo el templo. Pronunció el sermón el Padre Capuchino de Vigo, F. Tadeo y la orquesta de esa ciudad que dirigió el maestro García Giménez, interpretó hermosas partituras religiosas. En dicho acto se estrenaron valiosos ornamentos sagrados y una artística imagen de San Francisco de Asís, obra del escultor de Santiago, señor Magariños.

Por la tarde, después de los ejercicios vespertinos, salió la procesión en la que figuraban la citada imagen de San Francisco, las de San Pascual Bailón, San Antonio y Santa Teresa. Llevaba el estandarte el secretario judicial don Ramón Santaló, acompañado del notario señor Calvo Cambón y del alcalde de Golada señor Fociños. El clero, era muy numerosa, presidido por el cura de la parroquia el Dr. D. José López Castro. Durante el recorrido se cantaron bellos villancicos y la niña Rafaelita Feijoó, pronunció muy bien una inspirada y sentida alocución. Todos estos cultos, lo mismo que la imagen, fueron costeados, por varias personas piadosas, que con este fin, entregaron sus limosnas a las terciarias. Por la intención de ellas se dijo al día siguiente una Misa cantada.

Iglesia parroquial de Lalín

Iglesia parroquial de Lalín

El 2 de agosto de 1922, se celebró una fiesta en honor a San Francisco, que fue un gran acontecimiento religioso y literario. El Triduo lo predicó el franciscano Padre Manterola, cantando y tocando el coro y la orquesta que dirigió el maestro don Antonio García Giménez. La Comunión general de los terciarios fue interminable. La Iglesia fue adornada al igual que el altar de San Francisco con exquisito gusto y elegancia  por las señoritas Blanca, Celia y Estrella Blanco Aguerre.

A las seis de la tarde, después de exponer el Santísimo, rezar la Corona franciscana, demás ejercicios y del sermón del Padre franciscano, se organizó la procesión, recorriendo las principales calles, cantando y disparando estruendosas bombas.

Llevaba el estandarte el secretario del Juzgado de Instrucción Sr. Santaló Villar, acompañado de su hijo don Jesús María Santaló Ponte, secretario de Primera Instancia de Fuentesauco y del abogado don Pablo Palmaz Brandido. Presidiendo al numeroso clero el Padre Manterola y a los terciarios la viceministra doña María del Pilar Ponte de Santaló, la secretaria, señorita Blanca Blanco y la maestra de novicias señorita Carmen Miguelez. Daba escolta a la imagen de San Francisco, la fuerza de la Benemérita, al mando del comandante don José Bujan Blanco.

Después de la procesión se celebró con gran éxito, una velada musical, a beneficio del Patriarca de Asís. En ella se puso en escena la comedia Cobardías y el chispeante juguete cómico Matías Timador, siendo muy a aplaudidas las señoritas Carmen Villaverde, Manolita Domenech, Carmen Crespo, Carmela García y María Goyanes y los jóvenes Alfonso Goyanes Sotelo, Luis García González, Inocencio García Rodríguez, Luis López Taboada, Laureano García Salgado, Modesto Lorenzana del Valle e Ismael López Areán. Todos ellos desempeñaron con gran acierto sus respectivos papeles. El abogado y Secretario Municipal de la villa, don Julio Blanco Aguerre, a pesar de las muchas dificultades que tuvo que vencer, dirigió y organizó maravillosamente tan simpática velada.

Inmediatamente después, pronunció un discurso el joven don Alfredo García Rodríguez, su tema fue “Paralelo entre la obra del Dante y la obra de San Francisco”. Hizo una excelente comparación de la vida de los dos genios del siglo XIII, estableciendo un paralelismo entre sus obras  y termina con un sublime canto henchido de entusiasmo al Pobrecillo de Asís. Recibió frenéticos aplausos y ruidosas aclamaciones. El joven Alfredo García no solo dio una prueba más de su talento, conocimientos y aplicación, sino que superó en grado eminente el elevado concepto que acerca de su valer tenía el pueblo de Lalín.

Seguidamente, el Padre Manterola, pronunció un notable discurso que conmovió hondamente al distinguido público que prorrumpió en una atronadora salva de aplausos. Por ausencia del párroco, fue el coadjutor don Benito González, el que cooperó eficazmente, para que las fiestas resultasen esplendorosas.

En el mes de junio de 1925,  el día de la festividad del Corpus, se instaló e inauguró el Atar Mayor de la Iglesia parroquial de Lalín, que fue costeado exclusivamente con las limosnas recolectadas a este fin.

Antonio Vidal Neira. Madrid, Abril de 2013

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