FRANCISCO JAVIER VALES FAILDE, “EL CONFESOR REAL”


Provisor y Vicario General de la diócesis de Madrid, Auditor del Tribunal de la Rota, Canciller del Toisón de Oro, miembro de las Rales Academias de la Historia, Jurisprudencia, Ciencias Morales y Políticas, Capellán de Palacio,  Confesor de los Reyes y profesor del Príncipe de Asturias.

D.Francisco Javier Vales Failde

D.Francisco Javier Vales Failde

Murió trájicamente, según los periódicos de la época,  que le dedicaron amplias  editoriales, por ser una de las personalidades de mayor prestigio del clero español y una de las figuras más sobresaliente del mundo científico. Hombre de gran cultura, lleno de sabiduría y dotado de un gran atractivo personal. Jurista, teólogo y gran orador. Sabio, virtuoso y bueno. Otro hijo de Camba, tierra a la que amaba entrañablemente y a la que venía con frecuencia, a pasar las vacaciones en la casa solariega de Failde.

Capilla y casa natal de  Vales Failde

Capilla y casa natal de Vales Failde

Francisco Javier Vales Failde, nació en el lugar de Fornas, parroquia de San Salvador de Camba, ayuntamiento de Rodeiro, partido judicial de Lalín (Pontevedra), el día 7 de Diciembre de 1872. Hijo de José Vales García, Juez  municipal y alcalde de Rodeiro y diputado provincial por Lalin, pariente del arzobispo de Zaragoza, Fray Manuel García Gil, conocido por “El Santo Gallego”, natural así mismo de San Salvador de Camba y de doña Carmen Failde Tojo, mujer ejemplar por sus relevantes virtudes, muy querida y respetada,  pariente del arzobispo de Valladolid, Sr.  Ribadeneyra, natural de Chantada. Su abuelo materno, D. Ramón Failde, fue magistrado y su hermano Germán, también sacerdote, colaboró con el periódico de Lalin  “La Defensa”.

Palacio Real de Madrid

Palacio Real de Madrid

Desde muy niño dio pruebas de una inteligencia privilegiada y de un gran amor al estudio. Realizó sus primeros estudios con gran brillantez en Chantada; el bachillerato, con todas las notas de sobresaliente y muchas matrículas de honor en Orense; cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Santiago, con matriculas de honor todos los años, alcanzando la licenciatura en Derecho a merito y se doctoró  con la nota de sobresaliente;  durante la carrera, se dedicó no solo a sus tareas académicas, sino a dar conferencias y tomar parte en las discusiones del Ateneo León XIII, importante entidad científica de Compostela. Después de ser abogado y de disfrutar ya de gran prestigio, se  fue  a Tuy, al lado de su tío, el deán de la Catedral D. Benito Failde  Rivadeneyra, donde estudió la carrera de Teología. Celebró la primera misa en la capilla de la casa solariega de su madre, en Failde, parroquia del Salto,  siendo padrino el cura de esta parroquia don Jesús Vence Gil y madrina la señorita Cristina Tojo.

Vales Failde dando clase al Principe de Asturias

Vales Failde dando clase al Principe de Asturias

Muerto el Deán de Tuy, se trasladó a Madrid, en donde alternó sus deberes sacerdotales con sus aficiones literarias, dando notables conferencias en el Ateneo,  acerca de la literatura gallega, sobre todo estudiando la obra poética de Rosalía de Castro. Fue profesor de los hijos del general Weyler y pronto destacó su personalidad, ocupando cargos  difíciles, como Vicario General, Provisor y Juez Eclesiástico Ordinario de la diócesis de Madrid, que desempeño con singular acierto gracias a sus cualidades de talento, prudencia y virtud. Ocupó la cátedra de Principios de Economía Cristiana en el Seminario de Madrid.

Por su gran competencia en cuestiones jurídicas fue designado Juez Auditor del Supremo Tribunal de la Rota; desempeño el cargo de Canciller en la Junta de Consejo de la Orden del Toisón de Oro y fue vocal de la junta directiva del Patronato Real para la represión de la trata de blancas. Especializado en cuestiones sociales y canónicas estaba considerado como una verdadera autoridad en esta materia, adquiriendo pronto un sólido prestigio que le llevó a ser elegido académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Gran cultivador de los estudios históricos, fue académico numerario de la Real Academia de  la Historia a la que aportó  interesantes investigaciones. Pertenecía asimismo a la Real  Academia de Jurisprudencia y Legislación siendo vicepresidente de su Junta de Gobierno. Fue  Rector  y profesor de sociología de la Universidad Católica, centro que se fundó bajo los auspicios del marqués de Comillas, en ella dio varias conferencias sobre diversas figuras femeninas de la Historia, a las que asistía mayoritariamente un público aristocrático. Fue un tenaz y entusiasta divulgador de la obra de Acción Católica. Perteneció al patronato de la Institución Teresiana y era amigo personal del padre Pedro Pobeda, su fundador.

Fue honrado con el nombramiento de  Capellán de Honor de Número de Palacio y predicador de Su Majestad, pronto conquistó grandes  simpatías por su bondad inagotable, su talento y su discreción,  fue nombrado Doctoral  de la Real Capilla y cura párroco de Palacio. Sus virtudes y su saber le granjearon la confianza de los Reyes, quienes le hicieron Confesor Real y le encomendaron la educación del  Príncipe de Asturias y de los infantes,  fue profesor de Religión y Moral, cargos a los que dedicaba gran parte de su actividad diaria.  Le fueron ofrecidas varias sillas episcopales, a las que renunció por su gran modestia. Era una de las personalidades de mayor prestigio dentro de la vida pública madrileña.

D. Javier Vales Failde, que en la Academia de Jurisprudencia abogó por la redención de los foros

D. Javier Vales Failde, que en la Academia de Jurisprudencia abogó por la redención de los foros

De su laboriosidad infatigable dejó abundantes pruebas en numerosas publicaciones, estudios y artículos acerca de las más variadas cuestiones sociológicas, jurídicas, literarias e históricas, todas ellas muy interesantes, algunas notabilísimas, como el estudio sobre “Rosalía de Castro” y las tituladas “La emigración gallega”, “La emperatriz Isabel”, “Un sociólogo purpurado”, “Crisis de la familia obrera”, “La Rota Española”, “Causas canonícas para el divorcio”, “Disolución del Matrimonio”, “Ernestina Manuel de Villena”, “La protección des jaunes filles en Espagne”, “San Pedro de Mezonzo”, “Carlos I no fue ingrato con Cisneros”, “Pedro Ozanam, fundador de la sociedad de San Vicente de Paul”, “Santa María de Aguas Santas”. Fue colaborador de varios periódicos madrileños y gallegos. Dirigió la revista “Galicia” que se publicaba en Madrid y en la que escribían importantes intelectuales, como Emilia Pardo Bazán o Basilio Álvarez, entre otros. Interesado por los temas sociales, perteneció al Instituto de Reformas Sociales, colaboró en la revista “La Paz Social” y fue delegado oficial de España en los Congresos Internacionales para la represión de la inmoralidad, celebrados en Bruselas, Viena y Londres, presidiendo algunas sesiones. Dio numerosas conferencias. Hablaba varios idiomas, entre ellos el inglés y el francés.

Llevaba a Galicia en su corazón. La colonia gallega le profesaba una gran veneración, en él  tenían un valedor entusiasta, erigiéndose en protector de cuantos gallegos llegaban a Madrid afanosos de luchar y encumbrarse. A su casa acudía toda la intelectualidad gallega, Emilia Pardo Bazán, Valle Inclán, Monteros Ríos, Bugallal,  Besada, Basilio Álvarez, a las tertulias y a consultar su biblioteca, que era  según decían,  la mejor sobre Galicia, de todo Madrid. Sobre  Rosalía de Castro escribe: “me propongo haceros conocer a Rosalía, para que conociéndola, se la ame, amándola, se ame también a aquella hermosa tierra, de la que fue Rosalía su ruiseñor más canoro y amando a Galicia os decidáis a visitarla, curándola así del absentismo que hoy llora”. Era un profundo conocedor de la emigración gallega, señala como causas: “la multiplicidad de los impuestos y su desigual distribución, la educación defectuosa, la falta de protección a la agricultura y la industria, la crisis ganadera, la usura y la inmoralidad, la desunión entre la agricultura y la industria”. Propone como remedios: “la represión de la usura por medio de una ley, supresión del impuesto de consumos y rebaja de de las demás contribuciones, persecución de las agencias de embarque, difusión de publicaciones explicando los daños de la emigración, educación y enseñanzas  practicas, protección a la agricultura y unión entre la agricultura y la industria”.

El Principe de Asturias con los profesores Sr. Vales Failde y el Conde del Grove

El Principe de Asturias con los profesores Sr. Vales Failde y el Conde del Grove

Falleció dramáticamente en Madrid, el 30 de marzo de 1923, a los 51 años. Estaba propuesto para Obispo de Sión, Vicario General Castrense y Patriarca de las Indias. Su inteligencia y cultura le habían granjeado grandes admiraciones y simpatías en toda España, sobre todo en Madrid y en Galicia.

Dramática y misteriosa muerte del Sr. Vales Failde, que aparece degollado en su alcoba.

Desde las primeras horas de la mañana del día 31 de marzo de 1923, empezó a circular por Madrid la triste noticia de que el ilustrísimo señor doctor D. Francisco Javier Vales Failde, había fallecido. La noticia causó gran sensación por tratarse de un sacerdote conocidísimo.

A las diez de la mañana, el fallecimiento era ya conocido en la Nunciatura y en el Tribunal de la Rota, en cuyos sitios produjo la natural sorpresa y sentimiento.  A los periódicos llegó con algún retraso por la reserva con que se llevó en los primeros momentos, dado el misterio que parecía envolver la muerte.

A las diez y media de la mañana se supo la noticia en Palacio. Los Reyes estaban en la capilla y el Rey se disponía a salir con dirección a la iglesia de las Calatravas. La muerte se comunicó por teléfono y aunque se dispuso esperar a que terminasen la capilla para que fueran los Reyes los primeros en enterarse, no se pudo evitar que comenzara la versión a correr de boca en boca, hasta que llegó a oídos del Rey, que a su vez se lo comunicó a las reinas doña Victoria y doña Cristina. Los Reyes se afectaron profundamente y D. Alfonso envió inmediatamente  a su ayudante el Conde de Aybar al domicilio particular  del finado para adquirir detalles de lo ocurrido y testimoniar el pésame a la familia. La versión que se dio a los reyes fue que había muerto a consecuencia de una angina de pecho, a las seis de la madrugada.

Llevaba unos días intranquilo, más bien agitado, por una crisis nerviosa que siempre se le presentaba en las proximidades de la primavera. Los familiares y compañeros notaron una gran preocupación en él, lo que les movió a preguntarle acerca de la tristeza que mostraba, contestando que su estado era consecuencia de un gran agotamiento físico por el mucho trabajo que sobre él pesaba.  Este agotamiento llegó a hacerse más visible el día de Jueves Santos,  ya que tuvo que emplear mayor número de energías que de ordinario. Dicho agotamiento lo llevaba tan visible en el semblante, que los que compartían con él, la ceremonia del Lavatorio de pies, realizado en la Capilla de Palacio, no pudieron menos de observarlo. La propia Reina Victoria lo vio tan abatido, que le llamó a su lado y trató de animarle,  pero como era fiel cumplidor de sus deberes continúo con los sagrados oficios y  con el reparto de la comida a los pobres. Por la tarde volvió, para dar varias instrucciones para los Oficios del Viernes Santo y encontrándose peor  no se atrevió a acompañar a los Infantes a recorrer los Monumentos de Semana Santa. Regresó a su domicilio, situado en la calle de Martin de los Heros, numero 33, piso 2º, después de estar en Mayordomía con objeto de dejar una nota pidiendo varias invitaciones para la capilla publica del domingo de Resurrección.

Vales Failde en la Academia Universitaria Católica

Vales Failde en la Academia Universitaria Católica

Al llegar a casa, dijo que se encontraba algo indispuesto y que quería descansar. Inmediatamente envió recado a Palacio y a la Iglesia del Buen Suceso, anunciando que no podía asistir a los servicios religiosos del Viernes Santo, por no encontrarse bien de salud. Su hermano D. Salvador, le prestó toda clase de cuidados, ayudado por Ramona, su sirvienta. Sobre las siete de la tarde le fue servido un chocolate y después se acostó, permaneciendo conversando con su hermano hasta cerca de la una de la madrugada. A las seis de la mañana, la sirvienta  llamó a la puerta de su habitación para despertarlo llamó al hermano, quien al entrar en la habitación lo encontró  muerto sobre la cama, con un terrible corte en el cuello y bañado en gran cantidad de sangre. Inmediatamente  llamó a un  medico que vivía en el primer piso de la casa, el cual reconoció el cadáver y certificó que había muerto a consecuencia de la herida que tenía en el cuello. La herida era grande e interesaba la tráquea. La muerte, debió ser casi instantánea. El arma con que se produjo la lesión fue la navaja de afeitar, que se hallaba al lado de su cuerpo.

El  médico, dispuso que se diera aviso al Juzgado de Guardia, compuesto por el Juez del distrito de la Latina, D. Miguel de Entrambasaguas, el secretario habilitado, D. Miguel Casas y el oficial D. Agustín Guerrero. Al llegar a la casa, instruyeron las oportunas diligencias, que se llevaron con extraordinaria reserva. El Juzgado de la Latina al terminar su guardia, entregó las diligencias al Juez del distrito de Palacio que era  a quien le correspondía la instrucción de la causa. La autopsia fue practicada por los forenses D. Leopoldo Pombo y D. Antonio Lino, que comprobaron que el suicidio obedeció a que padecía trastornos mentales.

Extendida la noticia por Madrid, comenzó a llegar a la casa mortuoria gran cantidad de sacerdotes y amigos del finado. Los primeros en llegar fueron el conde de Aybar, el rector del Buen Suceso, el capellán del infante D. Fernando, el presidente del Tribunal de la Rota y otros compañeros del Sr. Vales en dicho Tribunal. Los familiares aseguraban a todos que la muerte fue producida por una angina de pecho, acompañada de un vomito de sangre.

La capilla ardiente se instaló en el despacho de la casa, en el suelo sobre un paño negro se colocó el féretro con el cuerpo del Sr. Vales Failde, vestido con alba y casulla de color morado, iluminado con seis velas en sencillos candelabros y en la cabecera del féretro había un hermoso crucifijo de plata y caoba. Por la casa mortuoria desfilaron numerosos aristócratas, políticos, sacerdotes y amigos.

¿Cuáles fueron los motivos que han podido determinar su muerte?

La prensa el día 31 de marzo, dio la noticia del fallecimiento. Los periódicos anticlericales acentuaron el tono sensacionalista y manipularon hábilmente el ingrediente romántico, “El Socialista”, se centró en la menos relevante de las actividades eclesiásticas del Sr. Vales Failde, tituló “El Confesor de los Reyes se ha suicidado”; “El Liberal”, suicidio del Patriarca electo de las Indias, confesor de los Reyes, Sr. Vales Failde”; mas imparcial fue “El Sol”, en el artículo, “La muerte del Señor Vales Failde”, lamenta la desaparición de una de las más destacadas personalidades del mundo eclesiástico; el mismo respeto se percibe en “El Debate”, que titula “Entierro del señor Vales Failde”, en donde destaca el sentimiento y la solemnidad del sepelio, acompañado por altas personalidades palatinas, eclesiásticas y civiles.

El Infante don Carlos con Vales Failde el día del ingreso en la Academia de Ciencias Morales

El Infante don Carlos con Vales Failde el día del ingreso en la Academia de Ciencias Morales

Fueron múltiples las versiones que circularon.  Se decía que el estado de ánimo en que se encontraba, se debía al hecho de haber surgido obstáculos insuperables para su nombramiento de obispo de Sion, por parte del Vaticano. Se decía, también, que la causa del veto era el liberalismo del Sr. Vales Failde, que le llevó a escribir algunos artículos en “El País”, que produjeron gran revuelo entre el clero. Por último, se aseguraba que había dejado escrita una carta, en la que se decía que su preocupación y nerviosidad obedecían a que temía no poder desempeñar el cargo de obispo de Sion para el que se le  había propuesto.

El  Conde de Romanones lo desmintió,  no había existido  veto alguno  por parte de Roma para ascender al episcopado, la muerte se produjo por una embolia cerebral. El Nuncio Sr. Tedeschini en unas declaraciones manifestó, que  profesaba un gran cariño al finado y que  es inexacto que el Vaticano le opusiera dificultades para su designación de Obispo de Sión,  acogió el nombramiento complacidísimo. Recientemente advirtió en el finado una extraña obsesión, motivada por haberle dicho un político,  que el nombramiento lo había gestionado el mismo, lo que evidencia su desequilibrio mental.  En una reunión con los periodistas el presidente de la Junta de Defensa del Clero, a cuya directiva pertenecía el Sr. Vales Failde, aclaró que no era cierto que hubiera dejado ninguna carta, ni tampoco que tuviera ningún veto por la publicación de los artículos en “El País”, nunca escribió en este periódico, en el que si otros escribieron  mucho y mal de él. En cuanto a que Roma hubiera puesto dificultades a su nombramiento para obispo de Sión, tampoco es exacto, porque la propuesta estaba hecha y antes de que se formulen  esas propuestas los Gobiernos, celebran conferencias oficiosas y hecha la propuesta, solo falta para el nombramiento cumplir los tramites burocráticos, pues ya se cuenta de antemano con la aceptación. Dijo que conociendo el gran espíritu y la religiosidad del Sr. Vales Failde, si la muerte hubiera ocurrido como dice la Prensa, no seria nunca por un acto expreso de la voluntad del finado, sino por un accidente o consecuencia de un ataque febril de un estado morboso, pues se hallaba enfermo y con fiebre nerviosa los días anteriores.

La explicación oficial,  según el Ministro de Gracia y Justicia fue que el Sr. Vales Failde no había atentado contra su vida sino que había muerto de un ataque de hemoptisis y que por lo tanto no se trataba de un suicidio. Esta versión coincide con la de la familia, que afirmaba que murió de una angina de pecho acompañada de un vomito de sangre. El Juzgado instruyó las diligencias sobre la base de un suicidio.

Alrededor de su muerte se desbordaron los comentarios y la fantasía popular. A juicio de todos, murió de forma trágica, víctima de un momento de delirio, caso no raro en los ataques de gripe, ya que una de sus grandes dotes era el extraordinario dominio de sí mismo, que solo un ataque de locura, podía vencer. Apagada la luz de su cerebro privilegiado, se consumó la horrible tragedia. Su amigo el sacerdote Basilio Álvarez, escribió: “Vales Failde huyó en brazos de un instante de locura porque le pesaba demasiado la tierra”. Su sucesor en la Academia de Ciencias Morales y Políticas, D. Alfredo Zabala en el discurso de entrada, dijo: “Si pudiera hacerse entera luz en aquella tragedia interior que costó la vida al ejemplar sacerdote, muchos espíritus que empañaron su buen nombre caerían de rodillas ante su figura y venerarían lo que, malvados o irreflexivos, con torpe labio maltrataron”. Las tinieblas rodean su trágica muerte.

Entierro del Sr. Vales Failde

Casa donde vivió en la  calle Martín de los Heros, 33, 2º de Madrid

Casa donde vivió en la calle Martín de los Heros, 33, 2º de Madrid

A las cuatro de la tarde, se celebró el entierro. Por ser Sábado Santo e impedirlo la liturgia no se celebro la misa “corpore insepulto”.  El féretro fue bajado a hombros por sus hermanos, D. Salvador y D. José María y los sacerdotes D. Avelino Gómez Ledo y don Ventura Gutiérrez San Juan, lo colocaron  en un coche fúnebre tirado por cuatro caballos, el ataúd era  muy sencillo, no llevaba cintas ni coronas, sobre él iba el bonete con la borla de doctor en Derecho. Las calles cercanas  a su domicilio estaban atestadas de público. Al frente de la comitiva iba el clero parroquial de San Marcos con cruz alzada, detrás del coche fúnebre, al que rodeaban los porteros de las Academias de Jurisprudencia, Ciencias, Historia y de la “Casa de Galicia”, marchaban a pie los hermanos del finado, acompañados del marqués de la Torrecilla, que representaba al Rey; el marqués de Bendaña, que representaba a la Reina doña Victoria y el príncipe Pio de Saboya y el Sr. Lastra, que representaban, respectivamente a la Reina doña Cristina y a la Infanta Isabel. Seguían los presidentes del Senado y del Congreso, Sres. Sánchez de Toca y Bugallal; el embajador de Inglaterra Mr. Howard; representaciones de las Academias de Ciencias Morales, Historia  y Jurisprudencia; el intendente de Palacio, conde de Aybar; los profesores del príncipe de Asturias;  conde del Grove  y Sr. Antelo; alto personal de Palacio; los ex ministros señores Marques de Figueroa y Martínez Viguri; los generales Weyler, Barrera y Uzqueta; los duques de Medinaceli y Tovar  y gran numero de distinguidas personalidades, pertenecientes al clero, órdenes religiosas y de todas las clases sociales.

Al llegar la comitiva a la Glorieta de San Bernardo se cantó un responso y siguió al cementerio de la Almudena, donde el cadáver  recibió sepultura sagrada ya que las autoridades eclesiásticas tenían absoluta certeza moral de que el Sr. Vales Failde obró sin conocimiento de lo que hacía.

En toda Galicia y sobre todo en Camba, la muerte de su hijo ilustre, causó una dolorosa sorpresa y un sentimiento indescriptible. Se enviaron numerosos telegramas de pésame a la familia, manifestando el dolor por la gran perdida. “El corazón humano, siempre misteriosos huye del dolor y sin embargo, no puede vivir sin él”, decía Francisco Javier Vales Failde.

 Antonio Vidal Neira. Madrid, Abril de 2013.

Publicado en Faro de Vigo, 16-6-2013. ABRIR 

 

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