DOS DIAS DE LORIGA EN LALIN


Foto cedida por Mariano Martín García

Foto cedida por Mariano Martín García

Joaquín Loriga y Taboada nació en la parroquia de San Martiño de Prado, en el municipio de Lalín (Pontevedra), en el Pazo de Liñares, al que la ilustre Condesa de Pardo Bazán denominó palacio del Recuerdo, en su novela “Belcebu”, el 23 de septiembre 1895. Perteneció por línea materna, a una familia de tradición militar, “los Taboada” y era sobrino por línea paterna del Conde del Grove, profesor del rey Alfonso XIII. Se contaban entonces entre Lorigas y Taboadas 32 oficiales. Era hijo del teniente coronel don Eliseo Loriga Parra, que fue profesor del príncipe de Asturias, su vocación le llevó a abrazar la carrera de las armas. En 1912, a los 12 años, ingresó en Academia de Artillería de Segovia, siendo promovido a Segundo Teniente-Alumno en 1915 y a Primer Teniente en 1917, pasando a prestar servicio al Segundo Regimiento de Montaña.

Aficionado a la aviación, logró los títulos de piloto y observador, pasando a formar parte del cuerpo de Aviación con carácter definitivo en 1921, después de haberse graduado de Ingeniero en la Escuela Superior de Aeronáutica de Paris.

Muy pronto logró destacar, por su actuación en las Fuerzas Aéreas donde prestó relevantes servicios. Especialmente, en el quinto periodo de operaciones, en la zona de Melilla, su actuación fue brillantísima. Se distinguió sobremanera en las  operaciones del 28 y 31 de mayo y 5 de julio de 1923 y en la cooperación para romper el asedio de la posición de Tifarain, cuya guarnición estaba en situación verdaderamente apurada. Está en posesión de la medalla Militar, que le fue concedida por decreto del 13 de mayo de 1923.

El 13 de enero de 1925 fue ascendido al empleo de Comandante por los meritos contraídos durante su permanencia en las Fuerzas Aéreas de Marruecos y cuando murió estaba clasificado en la Escuela del Aire como Jefe de Escuadrilla y prestaba servicio en la Escuadrilla de Clasificación y de Servicio de Información de Cuatro Vientos. Su amor a las cosas del aire era extraordinario. Se le distinguía no solo como uno de los aviadores mas expertos, sino más tenaces y serenos. Pertenecía a la Comisión Aérea y de Construcciones Metálicas y era Comisario del Consejo Supremo de Aeronáutica de Paris. Pertenecía también a la Comisión Internacional de la Cruz Roja, especial para la organización del tren aéreo de heridos de Marruecos, en aeroplanos sanitarios.

Una muestra del extraordinario interés que en Loriga despertaba cuanto se refería a la aviación, fue la ayuda constante y el entusiasmo que prestó al ingeniero Juan de la Cierva, para las experiencias de su autogiro. Loriga, se prestó a efectuar diversas pruebas en los primeros aparatos, toscos y rudimentarios del inventor español. Después le acompañó al extranjero, para volar ante las comisiones científicas y de aeronáutica, con el autogiro. En 1925, el rey felicitó calurosamente al comandante Loriga, por los admirables vuelos que realizó con el Autogiro en la fiesta aviatoria celebrada el 25 de junio en Cuatro Vientos.

El 15 de junio el príncipe de Asturias recibió su  bautizo del aire, volando por primera vez en un aparato Sane y al comandante Loriga le cupo el honor de pilotarlo.

El 5 de abril de 1926 inició, con los capitanes Estévez  y Gallarza el raid de Madrid a Manila a bordo de sendos Breguet  XIX, formando la Escuadrilla Elcano, que lograron finalizar con éxito.

En 1927 recibió, la Medalla de la Liga Internacional de Aviadores y el 23 de junio del mismo año aterrizó con su avión en el Monte do Toxo (Lalín), donde una gran multitud acudió a recibirle. Era el primer avión que tomaba tierra en Galicia.

Murió el 19 de Julio de 1927, a las once menos veinte de la mañana, tenía 32 años, en un accidente de aviación ocurrido en Cuatro Vientos, cuando probaba una moto-avioneta, en la que el aviador francés Magnard acababa de realizar el vuelo Le Bourget-Madrid.

EL DIA DE LA LLEGADA DE LORIGA EN AEROPLANO A LALIN

Loriga en Lalin. Foto cedida por Mariano Martín Garcia

Loriga en Lalin. Foto cedida por Mariano Martín Garcia

El día 23 de junio de 1927,  aterrizó en el Monte do Toxo, cerca de Lalín, su pueblo natal, en un aeroplano, el heroico aviador don Joaquín Loriga, que había formado parte de la gloriosa hazaña área de Madrid-Manila.

Fue recibido con grandes y cariñosas aclamaciones, el público que esperaba la llegada de Loriga era numerosísimo, como en los días de las más grandes solemnidades, el pueblo entero estaba de fiesta, los labradores y las gentes de toda la comarca aguardaban ansiosas la llegada del aeroplano, conducido por el bravo piloto.

A las diez y media de la mañana apareció en el horizonte volando,  el aparato en que hizo su viaje desde Madrid, conducido por el intrépido capitán Loriga. Evolucionó sobre el Monte do Toxo durante algunos minutos, haciendo arriesgadísimos ejercicios y provocando el entusiasmo  del gentío y después aterrizó majestuosamente, en medio de una gran ovación que le tributó el gentío. Al saltar del aparato, un grupo de bellas señoritas de Lalín, vestidas con trajes típicos regionales, le entregaron  hermosos ramos de flores. Después de abrazar a su padre y saludar a las autoridades, el heroico aviador fue materialmente estrujado por sus paisanos. Las gentes se disputaban el honor de agasajar al bravo piloto. Las autoridades, entre los que se encontraba el Gobernador Civil de Pontevedra, eran empujadas por la muchedumbre y la Guardia Civil tuvo que hacer grandes esfuerzos para despejar el campo. El estruendo de las bombas se mezclaba con el ruido de las músicas, los vítores y los entusiastas aplausos. Era tan grande el entusiasmo del público, que el aviador tardó más de una hora en salir del campo de aterrizaje.

Al fin, pudo avanzar en un automóvil en el que le acompañaban el Gobernador Civil de la provincia, Sr. Rodríguez Gómez y el alcalde de Lalín, don Jesús Aller, seguido de numeroso gentío, se dirigió al pueblo entre vítores y aclamaciones, hallándose artísticamente engalanado con varios arcos de triunfo, en los cuales se podían ver sentidas dedicatorias a Loriga. Todos los balcones de las casas estaban engalanados, desde  los cuales se arrojaban al paso del automóvil multitud de flores.

Seguido de dos bandas de música que tocaban el himno gallego, se dirigió a la Iglesia parroquial, donde se cantó un solemne Te Deum, en el que además de Loriga asistieron las autoridades y numerosas personas.

A la salida del acto religioso Loriga recorrió el pueblo entre aclamaciones y visitó el Casino, seguido siempre de numerosas personas, poco después, presenció la actuación en la plaza de Lalin del coro “Os Dezas de Moneixas”, dirigido por el párroco de la citada parroquia, don Andrés Cajide, que portaban un estandarte con una inscripción alusiva al viaje de Loriga y cantaron diferentes piezas de carácter regional, siendo aplaudidísimos.

Luego, se dirigió a la Casa Consistorial en donde tuvo lugar un banquete  organizado por el Ayuntamiento en su honor. Con Loriga, presidieron el gobernador de Pontevedra, don Alberto Rodríguez Gómez, el alcalde de Lalin, don Jesús Aller,  el coronel de artillería, don Eliseo Loriga, padre del heroico aviador, el presidente de la Comisión Organizadora del homenaje, don Joaquín Velón y las demás autoridades locales.

Al final, se pronunciaron calurosos brindis, el señor Velón, presidente de la Comisión Organizadora del recibimiento,  ofreció el agasajo con palabras muy elocuentes y terminó entregando a Loriga un artístico pergamino con el nombramiento de hijo predilecto de Lalín (1). Habló después el alcalde de Lalin y finalmente el gobernador civil, que reseñó en brillantes párrafos los vuelos efectuados por Loriga. A petición de los comensales, habló asimismo el culto y distinguido abogado de Pontevedra, don Isidoro Millán, que pronunció un elocuente discurso enalteciendo los meritos del gran aviador gallego y leyó después un sentido telegrama de adhesión del poeta Ramón Cabanillas, que envió desde Cambados.

El sobrino de la escritora doña Emilia Pardo Bazán, Jorge Quiroga, propuso que se pidiese al gobierno, el título de Marqués de Liñares, para Loriga y el diputado provincial por Orense, don Arturo Magdalena propuso adquirir, por suscripción en toda Galicia, un aeroplano para regalar al heroico aviador. La proposición fue aceptada con entusiasmo. Por último, habló Loriga,  muy emocionado contestó a los discursos, agradeciendo el cariñoso recibimiento que se le había tributado.

Terminado el banquete se procedió al descubrimiento de una placa que daba el nombre de Joaquín Loriga a una de las calles principales de la villa, pronunciando discursos el Gobernador Civil y el Vicepresidente de la Comisión del recibimiento don Laureano García Guitián.

A las seis de la tarde volvió Loriga al Monte do Toxo y subió a su aparato, volando durante media hora, realizando arriesgados y emocionantes ejercicios en medio de delirantes ovaciones del público.

Por la noche se celebró en el Casino un animadísimo baile en honor de Loriga y de los forasteros. Lalin estaba abarrotado de gente de toda Galicia, principalmente de las provincias de Pontevedra, Orense y La Coruña. Las fiestas se prolongaron hasta las primeras horas de la madrugada. Al otro día salió Loriga para Compostela, en medio de grandes aclamaciones.

(1) El pergamino del nombramiento de hijo predilecto de Lalín, era una obra artística de un gusto delicadísimo, obra del dibujante D. Sixto Vizcaino. La orla era de estilo gótico y entrelazado en ella aparecía, en la parte superior del lado izquierdo, el escudo de Galicia y posada sobre la corona, un agila con las alas extendidas, dirigiendo su mirada hacia un aeroplano que cruza veloz y gallardamente, más abajo estaba la figura de la Fama, en actitud de volar para ornar con el laurel que lleva en sus manos las sienes del audaz tripulante, al lado derecho campeaban las armas de la noble casa de Loriga y por la parte inferior cerraban la orla del pergamino los escudos de Madrid y de Manila, los emblemas de los cuerpos de Artillería y de Aviación y dos hermosos tigres en la selva africana demostrando con su fiera actitud, los peligros que corrieron los arriesgados aviadores en su glorioso raid. En el centro el pergamino llevaba la siguiente leyenda: “El Ayuntamiento de Lalín, con fecha 19 de Mayo de 1926, acordó nombrar hijo predilecto a D. Joaquín Loriga y Taboada, para perpetuar la memoria del glorioso raid Madrid-Manila. Para testimoniar el orgullo que sienten por el hermano que tanto ha sabido honrar a su patria y enaltecer a su pueblo, ofrecen este modesto homenaje”. Las letras capitales llevaban en el centro los escudos de Pontevedra y Lalín, provincia y pueblo en que vio la luz el capitán Loriga. Y al pie de la leyenda iban las firmas de 110 vecinos de Lalín, encabezadas por la Corporación Municipal y las Sociedades del pueblo.

EL DIA DE LA LLEGADA DEL CADAVER DE LORIGA A LA LALIN

Recordatorio. Foto cedida por Mariano Martín García

Recordatorio. Foto cedida por Mariano Martín García

Hacía veinte días que había llegado volando desde Madrid a Lalín, siendo objeto de un grandioso homenaje. Cuando se despidió del pueblo le preguntó un amigo: ¿Volverás pronto?  Querido Gustavo -contesto Loriga-,  tal vez este verano, si algo me ocurriera, de lo que si podéis estar seguro es que aun muerto, me enterraran al lado de los míos. Estas palabras parecían premonitorias.

El 21 de julio de 1927, llegó a Lalín,  el cadáver del comandante Loriga, procedente de Madrid,  siendo recibido por millares de personas. A las once de la mañana salieron las autoridades y comisiones a recibir el cadáver en el límite de la provincia de Orense, a donde llegó la comitiva fúnebre a la una de la tarde. Con sus familiares venían los comandantes Estévez y Belloch, don Jorge Quiroga y otros amigos. Se rezó un responso y acto seguido se reanudo la marcha hacia Lalín.

A la una y media entraba en el pueblo la camioneta que conducía los restos mortales de Loriga. Las calles estaban ocupadas por un enorme gentío llegado de toda Galicia. Las calles del pueblo por donde pasó la comitiva fúnebre estaban cubiertas de flores y la mayoría de los balcones lucían colgaduras negras. El comercio cerró sus puertas y en los edificios públicos ondeaba a media asta la bandera nacional. Entre el gentío había una mujer del campo que lloraba presa de gran aflicción, era una antigua sirvienta de la casa de Loriga, que asistió a la madre del malogrado aviador cuando este nació.

A hombros de varios oficiales del 15 Regimiento de Artillería Ligera de Pontevedra y amigos particulares fue conducido el féretro a la iglesia parroquial que desde mucho antes se hallaba abarrotada de público. En medio de una honda emoción, se cantó otro responso, entre los sollozos de  muchísimas personas, que llenaban el templo y se apiñaban en las inmediaciones.

A las dos de la tarde se organizó de nuevo la comitiva fúnebre, para dirigirse a Prado. Tras la camioneta en que iba el féretro seguían numerosos automóviles ocupados por las autoridades, la familia de Loriga, personalidades gallegas, oficiales de Artillería de las guarniciones de Santiago y Pontevedra, los compañeros del finado y muchos amigos.

Coincidiendo con la salida apareció en el cielo una escuadrilla de cinco aeroplanos mandada por el capitán Bermúdez de Castro y que procedía de Monforte. Los aparatos evolucionaron sobre Lalin y después con matemática precisión, dejaron caer flores sobre el vehículo en que iba el féretro.

Al llegar a la parroquia de Prado fue depositado el cadáver en la casa-escuela y después de que el clero entonara un responso, se traslado el cadáver al Santuario del Corpiño, donde está el panteón de la familia Taboada, dándole sepultura. En este momento, los aeroplanos dejaron caer más flores sobre la tumba de Loriga. Uno de los aparatos descendió tanto para efectuar esta operación que chocó, contra las ramas de un castaño sufriendo averías que obligaron al piloto a aterrizar en un campo próximo. Allí mismo reparó los daños sufridos, que no eran importantes, y a las siete se elevó de nuevo en dirección a Monforte, a donde habían regresado también los otros cuatro aparatos. La familia de Loriga, después de presenciar las operaciones del entierro, salió para Lalín.

Antonio Vidal Neira. Lalín, Noviembre de 2013

Publicado en Faro de Vigo, 24-11-2013

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Un pensamiento en “DOS DIAS DE LORIGA EN LALIN

  1. Buenos días, es halagador que haya un blog tan bien elaborado como éste hablando de mis antepasados. Actualmente, los Loriga vivimos en la Comunidad de Madrid, y nos gusta saber que hya personas que aún se acuerdan de nuestros antepasados tanto como nosotros lo hacemos.
    Un saludo, Lorena M. C. Loriga

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