EL GENERAL AMPUDIA CANDIDATO A CORTES POR LALIN


Personajes de Lalín,  año 1912. En

Personajes de Lalín, año 1912. Ventura Cañizares, Enrique Aller, Jorge Quiroga, Wenceslao Garra, Eduardo Vidal, Juan de Ampudia

En el año 1912, varios amigos de Lalin ofrecieron al general de división D. Juan Ampudia López, Gobernador Militar de la Coruña, que presentase su candidatura a diputado a Cortes, por el distrito de Lalin, en las elecciones. El General aceptó el ofrecimiento. Su candidatura era conservadora de carácter católico-agrario, representaba al partido de Maura, en lucha con el Marques de Riestra.

Para conocer el distrito, los pueblos más importantes y sus habitantes, el General Ampudia,  llegó a Lalín  el día 2 de junio de 1912, procedente de la Coruña. Fue la  primera vez que un candidato vino a pulsar la opinión y la conducta a seguir con sus electores, hasta ahora tan olvidados, sufriendo un gran contratiempo la política caciquil. Llegó a Puente Taboada,  en un moderno automóvil, acompañado de su ayudante el capitán de Artillería Sr. Torrado y su amigo D. Jorge Quiroga  (sobrino de Emilia Pardo Bazán). El recibimiento fue entusiasta, desde las ocho de la mañana, una gran afluencia de gentes ansiosas de conocer y saludar al general, acudieron a recibirlo a Taboada. Allí estaban  esperando unidos, el sabio letrado y el rustico campesino, el rico propietario y el pobre colono, cuyos anhelos eran los mismos y sus aspiraciones iguales. A las diez de la mañana se dispararon multitud de bombas de palenque para anunciar su llega. Al verlo llegar, el inmenso gentío prorrumpió en atronadores vivas, el vehículo se detuvo e hizo la presentación de aquella multitud, el sabio e investigador medievalista,  párroco de Lalín, D. Ventura Cañizares del Rey.

Mitín del General Juan de Ampudia en Lalín

Mitín del General Juan de Ampudia en Lalín

Cambiados los saludos, se organizó la comitiva para acompañar al General hasta la villa de Lalín. Varios individuos a caballo abrían paso al automóvil en el que tomaron asiento, además del Sr. Ampudia, el comandante retirado D. Antonio Blanco y el notario Sr. Aller. Seguían al automóvil, seis coches ocupados por la autoridad judicial, varios concejales, algunos abogados y muchos amigos.

Al llegar frente a la casa del propietario don José Domínguez, en Bendoiro, se acercó e invitó al Sr. General, quien gustoso aceptó el ofrecimiento, entrando en la casa del Sr. Domínguez, donde se sirvió un esplendido refresco. Terminado este, se reorganizó la marcha,  arrancando el auto a los acordes de un pasodoble, ejecutado por una banda de música e interrumpido por los vivas y el estampido de las bombas. Durante el trayecto grupos de paisanos apostados en la carretera desde muy temprano, aclamaban entusiasmados al futuro diputado de este distrito.

La entrada en la villa de Lalin fue solemne, grandiosa, colosal y admirable. Un silencio más elocuente aun que los hurras y vivas, reinaba en las calles de la villa, materialmente llenas de gente y desde los balcones de las casas, se agitaban blancos pañuelos que manifestaban la alegría que reinaba en Lalín, por la presencia del General; no hubo señales de la menor muestra de desagrado a pesar de las alarmas y excitaciones propaladas  y   de las invitaciones al desorden hechas por alguno que por su cargo debía quizá mantener el orden, el alcalde D. Antonio Crespo Pampín, representante de Riestra en Lalín.

A las doce descendió del auto el General, dirigiéndose a la Casa Rectoral de Donramiro, seguido de sus acompañantes y después de cinco minutos de descanso, entró en la Iglesia parroquial para oír el Santo Sacrificio de la Misa, “pues primero que nada son los deberes de católico” (son palabras suyas).

Después de la misa, se sirvió una comida intima en la Rectoral, ofrecida por el párroco D. Ventura Cañizares, a la que asistieron además del Sr. General, su ayudante y el Sr. Quiroga, los Señores Banco, Aller, el juez de primera instancia en funciones Sr. Gontán, el Juez suplente D. Julio Blanco y los concejales Domínguez, Laureano Blanco,  Jesús Aller, Vidal, Teijeiro, López y Cortizo. Terminada la comida se presentaron en la Rectoral para saludar y ofrecer sus respectos y admiración al Sr. Ampudia, Comisiones de todas las clases sociales de la villa de Lalin.

El día siguiente, el 3 de junio, fue aun más solemne y de mayor satisfacción para el General que vio desfilar delante de sí, una enorme multitud de paisanos que en Comisiones formadas por varios individuos de cada parroquia y con sus párrocos al frente, venían a estrechar la mano del que iba a ser su representante, exponiéndole sus necesidades y las tropelías de que cada día eran objeto y ofreciéndole su incondicional apoyo para todo cuanto significara saneamiento y moralidad. También, estuvieron nutridas Comisiones del ayuntamiento de Golada y Dozón, todas ellas formadas por las personas de más prestigio, con casi todos sus párrocos. Todos proclamaban, animo lalinense, acábese la mala administración y viva el Excmo. General Ampudia.

Antonio Vidal Neira. Lalín, 27-12-2013

PUBLICADO EN FARO DE VIGO, EL 9-2-2014. VER

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