Ventura Cañizares del Rey Investigador Medievalista


VENTURA CAÑIZARES DEL REY, párroco de Lalín, culto, humilde y virtuoso sacerdote, de trato delicado y cariñoso, orador elocuente y persuasivo, investigador  medievalista, una de las figuras más  sobresalientes del clero lucense. Pertenecía a esas generaciones prácticamente extinguidas de sabios formados en amplios saberes humanísticos, filosóficos y teológicos. Amigo de otro sabio y virtuoso sacerdote de Lalín,   Don Ramón María Aller Ulloa.

Ventura Cañizares rodeado de sus amigos de Lalín, en el Claustro de la Catedral de Lugo

Ventura Cañizares rodeado de sus amigos de Lalín, en el Claustro de la Catedral de Lugo

Cañizares nació el 27 de noviembre de 1872, en la parroquia de Santa Cruz de Escalante, perteneciente a la Diócesis de Santander, en la cual fue bautizado. Casi niño vino a vivir  con unos parientes a la ciudad de Lugo. Desde muy pequeño aparece matriculado en el Seminario Conciliar de Lugo, donde cursó desde 1884 a 1896, dos cursos de Latín y Humanidades, tres de Filosofía y siete de Sagrada Teología, siendo un alumno destacado, habiendo obtenido en los exámenes generales y en todas las asignaturas calificación de Merissimus (Sobresaliente).

En el curso académico de 1892 a 1893 obtuvo por oposición una plaza de Teólogo Clásico en la Academia de Sagrada Teología, desempeñando el cargo de Secretario de la misma desde 1893 hasta 1896. Fue canónicamente ordenado de Presbítero en las témporas de Adviento de 1895, el 21 de Diciembre. En enero de 1896, celebró su primera misa en la parroquia de Lajosa, cerca de Lugo, le apadrinó el Ilmo. Sr. D. José de los Ríos, Arcipreste de la Catedral de Lugo. A la misa que fue cantada asistió numeroso público, hallándose las autoridades del Corgo y muchas personas de Lugo. Se presentó al concurso de curatos celebrado en la Diócesis de Lugo, en Mayo de 1895 habiendo obtenido sus ejercicios la aprobación con honrosa censura. En el año 1896 fue uno de los opositores en el concurso general para curatos celebrado en Santander, obteniendo la máxima calificación y mereciendo que sus ejercicios obtuviesen la aprobación y que fuese incluido en el primer grupo de las censuras. Fue nombrado para el curato de entrada de San Pedro del Castillo (Santander), al que renunció. Desde el año 1897 hasta 1905 fue catedrático de Latín, Física y Química, Historia Natural y Astronomía en el Seminario de Lugo.

En septiembre del 1898 obtuvo en el Seminario Central de Santiago el grado de Licenciado en Sagrada Teología, previos los ejercicios correspondientes que le fueron aprobados Nomine discrepante. En Marzo de 1902, hizo oposición a una canonjía vacante en la Catedral Basílica de  Lugo, obteniendo el tercer lugar en la terna y un voto para el segundo. En julio de 1904 fue nombrado vocal del Jurado encargado de juzgar los trabajos presentados al Certamen Literario celebrado con motivo de la coronación canoníca de la imagen de Nuestra Señora de los Ojos Grandes. En agosto del mismo año hizo una nueva oposición a una canonjía vacante en la Catedral Basílica de Lugo, obteniendo el tercer lugar de la terna formada para la provisión y dos votos para el segundo.

En octubre de 1904 tomo parte en el Concurso general a Curatos celebrado en la Diócesis de Lugo, siéndole aprobados sus ejercicios literarios con la nota más alta. En agosto de 1905, fue nombrado Párroco del curato de término de Santa María de los Dolores de Lalín y unidas Donramiro y Donsión, cargo que desempeñó a satisfacción de sus superiores. En 1907, tenía como Coadjutor a D. Valentín Varela González, de Silleda y como Presbíteros Residentes a D. Evaristo Palmáz Crespo, D. Ramón María Aller Ulloa y D. Secundino Gutiérrez Maceira. En 1912, tenía como Coadjutor a D. Benito González Rodríguez (más conocido como D. Benito da Penela).

En septiembre de 1907, volvió a opositar a una canonjía vacante en esta Santa Iglesia Catedral Basílica obteniendo el segundo lugar de la terna y un voto para el primero En el año 1911, reaparece el periódico editado en Lalín “La Defensa” y el Sr. Cañizares se encarga de su dirección. En política fue seguidor del partido de Maura y formaba parte del centro maurista de Lalín. Tenía licencias para leer y retener libros prohibidos en las condiciones en que solía concederse a los sacerdotes y también tenía licencias para  celebrar, confesar y predicar sin limitación de tiempo en las Diócesis de Lugo, Mondoñedo y Osma y en la Archidiócesis de Santiago.

El 6 de  Julio de 1914, abandona la parroquia de Lalín, al ser nombrado por el Rey Alfonso XIII, Canónigo Archivero, de la Catedral de Lugo, ya que ocupaba el primer lugar de la terna elevada por el tribunal que juzgo los ejercicios de las oposiciones a esta prebenda. El 1 de agosto de 1914, después de las horas canoníca,  tomó posesión de la canonjía en la Catedral, constituyendo el acto una verdadera manifestación de afecto y sincera simpatía, no se recordaba desde hacía tiempo una concurrencia tan numerosa en la catedral de Lugo en actos análogos, para buscar un precedente habría que remontarse a la toma de posesión del canónigo magistral Sr. López Peláez, que luego fue arzobispo de Tarragona. Terminado el acto, la mayor parte de los asistentes se dirigieron al asilo de Ancianos Desamparados, donde se hospedaba provisionalmente el Sr. Cañizares, recibiendo el homenaje y felicitaciones de todos. El nuevo canónigo obsequió a los visitantes con un esplendido lunch. Se unieron a este acto unas cuarenta personas llegadas de Lalin en un ómnibus, entre los que figuraban representantes de diversas clases sociales, que fueron a Lugo (ver foto) a despedirse de su querido párroco. Este les obsequió con una comida en el “Hotel Comercio”, asistiendo también otros íntimos amigos del Sr. Cañizares. Por la tarde, los feligreses del canónigo regresaron a Lalín.

Es así como llega a la Catedral lucense donde pasará seis años y donde, sin duda, desarrolló su labor investigadora más importante. No solo dedicó su tiempo a su oficio de canónigo, sino que también dedicó horas y horas a la investigación y transcripción de la documentación medieval del archivo catedralicio. El obispo D. Manuel Basulto y Jiménez, le nombra profesor del Seminario de las asignaturas de Historia Eclesiástica, Patrística y Sagrada Escritura.

Según decreto del Ministerio de Gracia y Justicia de 21 de abril de 1920 es nombrado Canónigo Capitular de la Catedral de Santiago, tomando posesión el 1 de mayo del mismo año, siendo apadrinado por el muy ilustre señor Don Justo Rivas, a dicho acto asistió mucha y distinguida concurrencia. Con motivo de su nombramiento de Canónigo, los íntimos del inolvidable párroco le obsequiaron con un banquete en Lalín y para probarle su afecto y estimación, una nutrida Comisión de vecinos de la  villa fue a buscarle a Santiago, el banquete fue un acto en el que reinó gran cordialidad. También la colonia de Lugo residente en Santiago le obsequió con un banquete en el “Hotel Lucense”.

Fue profesor de la Universidad Pontificia de Santiago, en el Curso Académico 1928-1929, pronuncio el discurso de apertura, en la Universidad Pontificia de Santiago, (leyó el discurso don Benito Espiño, por encontrarse recuperando de una operación, en el Sanatorio de San Lorenzo), en el que desarrolló la tesis: Una página compostelana, encontrada en el Archivo de Lugo”, “La carta del Papa Alejandro III, al arzobispo Martín de Santiago, en la que pide dinero, para la lucha que sostiene con el anti-papa Octaviano Marelett de Santa Cecilia y Federico Barbarroja”. En esta carta el Papa, pinta la situación afectiva en que se encuentra, perseguido por el emperador, que según frase de éste no le había de dejar reclinar su cabeza. El Sr. Cañizares, realiza una concienzuda crítica de este documento, a la vez que lo estudia desde varios puntos de vista.

Fue un importante investigador medievalista, que dejó al cabildo lucense la interesante, “Colección Diplomática, manuscrita en 1314 cuartillas, encuadernada en cuatro volúmenes con la transcripción de 593 documentos”, que se conserva en el Archivo Capitular de la Catedral de Lugo, y que su sucesor don Amador López Valcárcel, ordenó con un imperfecto criterio cronológico. Es una obra fundamental para la reconstrucción de la historia de Lugo y de Galicia en general. Ha sido reeditado en 2012, por don Manuel Rodríguez Sánchez y don Oscar González Murado y publicada por la editorial de la Diócesis de Lugo.

Escribió dos brillantes trabajos de investigación, fundamentales para conocer la historia de Lalín y su comarca: Onomástica de lugares de Deza mencionados antes del siglo XV, este trabajo proporciona información para un mejor conocimiento del territorio de Deza en la Edad Media, recoge los nombres de los lugares, la fecha en que son citados por primera vez, la fuente de donde procede la noticia y la correspondencia de dichos nombres con los actuales;  El Monasterio de San Martin de Lalín, interesante monografía, por referirse a un monasterio desconocido y por transcribir, integra y comentada, entre otros documentos medievales, la donación que hizo a favor del monasterio la condesa Adosinda, diploma de gran trascendencia para conocer los orígenes de Lalín.

También escribió otros interesantes trabajos para conocer mejor la Iglesia de Lugo y su diócesis: Los grandes pleitos de la Iglesia de Lugo; La antigüedad de la iglesia de Lugo; Concilios lucenses; Advocaciones de iglesias: que se mencionan desde el siglo VIII al XIX inclusive como pertenecientes a la diócesis de Lugo; Nomenclátor de parroquias, lugares, villas y aldeas que se leen en los documentos medievales de Lugo, texto de notable interés y muy útil para filólogos, historiadores y estudiosos en general para el esclarecimiento de muchos topónimos de la diócesis de Lugo. También colaboró en el “Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Lugo”. A su muerte su biblioteca pasó a la del Seminario diocesano de Lugo.

En su casa de Santiago vivió con su gran amigo el sabio astrónomo  lalinense D. Ramón María Aller Ulloa, cuidados por  su sobrina Concha, donde falleció el 26 de abril de 1940. Sus restos están enterrados en el claustro de la Catedral de Santiago, sobre su sepultura hay una lápida de bronce sencilla,  ejecutada por don Andrés R. Calvo, cura párroco de Santa María de Muja. 

Publicado en  Faro de Vigo, 5-1-2014. PULSAR

Antonio Vidal Neira, Lalín 1-1-2014

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