FRANCISCO VILARIÑO “EL ULTIMO JUGLAR”


Francisco Vilariño García, ilustre cronista y antiguo maestro, nació en Muimenta en el año 1838, hijo de Miguel Vilariño y de Manuela Garcia, se casó con Basa Ramos y tuvo seis hijos: Cesarina, Aquilina, Amancio, Jesús, Carolina y Manolo; fallecida su esposa contrajo segundas nupcias con Esperanza Fernández, de la que no tuvo descendencia; dedicó su vida a la enseñanza y también participó en la política local. Se jubiló siendo maestro en propiedad de la Escuela pública elemental completa de niños del Ayuntamiento de Santa Comba y fijó su residencia en Lalín el año 1906. Falleció en su casa de Lalín, en el barrio de A Cacharela,  el 12 de Diciembre de 1926, a los 90 años de edad, El sepelio tuvo lugar el día 15, a las once de la mañana;  el pueblo de Lalín y sus contornos acudieron en masa a rendirle el último tributo, evidenciando las numerosas simpatías con las que contaba.

Francisco Vilariño García

Francisco Vilariño García

Durante su larga vida supo captarse las simpatías de todos sus convecinos y compañeros de profesión. Consagró gran parte de su vida a desbrozar inteligencias y formar corazones. Era un hombre de gran experiencia y cultura que adquirió, pasando por la mayor parte de los destinos de la Administración, antes de su ingreso en el Magisterio, cargos que desempeño en la villa de Lalín, pueblo del cual era el más entusiasta, fervoroso y documentando cronista: quien tuviera necesidad de conocer el origen etimológico del nombre de algún pueblo o investigar sus orígenes familiares, conocer algo sobre sus antepasados, sobre algunos acontecimientos notables, etc. se dirigía al Sr. Vilariño. Escribió meritorios trabajos sobre historia local y regional: exponía sus pensamientos de forma esquemática, que luego su hijo D. Jesús Vilariño, ampliaba para darlos a la publicidad. Fue un luchador periodista, colaboró en los periódicos coruñeses “El Orzan”, escribiendo sobre episodios de la vida y de la historia y en el “Magisterio de Galicia”,  sobre asuntos profesionales relacionados con su labor docente. Preocupado por la asistencia de los niños a la escuela, se lamenta de las calamidades que sufren por la miseria, que es la causa por la que los padres no pueden enviarlos a la escuela: “los beneficios que a la sociedad reporta la asistencia escolar, como móvil el más eficaz para sacar a los pueblos de la abyección estoica en que yacen, la que tiene por causa generadora los escandalosos manejos que el caciquismo practica en muchas aldeas”.

A su muerte dejo un importante número de escritos inéditos que versaban sobre estudios interesantes para conocer el desarrollo,  la importancia y riqueza de la Comarca de Deza y escribió una pequeña obra sobre el Partido Judicial, titulada “Lalín a través de los siglo”. Obra que pronto se agotó por la mucha propaganda que de ella hicieron sus entusiastas admiradores y paisanos residentes en Cuba y América del Sur, cuya labor fue premiado con recompensas pecuniarias que le remitieron de dichos países y a su hijo con el regalo de algunas joyas de valor, en prueba de reconocida gratitud.

Era un gran observador de la naturaleza y de los fenómenos atmosféricos, esta preocupación por lo desconocido, le llevó a escribir desde Muimenta en el periódico “Diario de Pontevedra”, dando cuenta de un fenómeno luminoso que se pudo apreciar una noche de abril de 1917: “aparecieron en el horizonte sensible, hacia el Noroeste, tres ráfagas  de fuego siendo la mayor como una pirámide,  amenazando incendiar la tierra y otras dos separadas como un kilómetro del foco principal. Al cabo de una media hora se fusionaron las dos ráfagas menores entre sí y más tarde con la principal cuyo resplandor era tal que daba la impresión de estar ardiendo la aldea más cercana. Tanto que de algunos lugares inmediatos se preparaba a salir la gente en su socorro cuando se fue desvaneciendo la hoguera celeste”.

Dio a conocer un  importante hallazgo arqueológico en la parroquia de Muimenta, en la que existían algunos sepulcros labrados en rocas de granito, de los que no se conocía su origen hasta que unos obreros, ocupados en demoler un muro de una finca propiedad del Sr. Vilariño, hallaron un capitel de una columna de la época de la dominación romana, a la que también pertenecerían los sepulcros ya que en el anverso de la columna apareció una inscripción: Diana sacer dei, que traducida significa Diana sagrada deidad …. 

Con motivo del raid Madrid-Manila escribió una sentida poesía “Po-los da Terriña”, dedicada al aviador Loriga, que apareció en el periódico de la Coruña “El Orzan”, bajo el título de “El ultimo juglar”. El periódico comienza explicando el por qué de su publicación, haciendo una encendida alabanza de la maravillosa poesía, comparándola con el Cantar del Mío Cid y los versos de Arte Mayor. Dice el periodista que desde Lalin, la pintoresca villa de la meseta gallega, les llegó a través del correo una cuartilla rebosante de cariño, dedicada al paisano Loriga, con ocasión de su vuelo a Manila. Según el periodista, la cuartilla contiene una poesía  ingenua, infantil en la forma, escrita por un venerable anciano y el periódico se honra en publicarla, tanto por su procedencia como por su sabor arcaico, de arte primitivo e intenso sin duda alguna, pese a los defectos puramente externos y de factura que le añaden sinceridad y le imprimen el carácter de los versos en que el idioma castellano empezó a cantar. En las sencillas palabras vernáculas, del venerable anciano, hay acentos del “Poema del Cid” y  ritmos de los versos de Arte Mayor en que alababan las vidas de los héroes,   los clérigos del “Mester de Clerecía” que usaron la “Cuaderna Vía”, docta y realista al mismo tiempo, llena de la dignidad latina y de la gracia rústica de una edad naciente, la Edad Media.

Joaquín Loriga

Joaquín Loriga

La cuartilla  escrita en gallego comenzaba con una dedicatoria al héroe de la hazaña del viaje Madrid-Manila y a continuación la poesía “Po-los da Terriña”:

Decima adicada o siñor Loriga Taboada por un velliño de noventa años como homenaxe e glorificación que lle rende, xa en calidade de Fidalgo da nosa terra de Deza onde feguraban os principás cabaleiros d’Aurora, e xa po-lo gran resgo que corren e’o seu tan grande estreumento avanzando po-lo aire cuasque medio mundo, sin reparar que, cando comenzou a voar, a su naiciña quedaba chorando.

O que nunca o mundo viu cursidoso

Véuno acó n’os nosos baldios eidos

Voar com’os xinxeles lagarteiros

Por cima d’os penedos e-o mar fondoso

Sin por eso levar medo ansima contado

Chamanlle moitos tremendo fregado

Porq’a empresa de Galarza e de Loriga

Unha solla se viu moy parecida

Na mais q’outro pudo haber logrado

FRANCISCO VILARIÑO

Lalín, mes de San Xuan de 1926

Antonio Vidal Neira, Madrid, 26-5-2014

Publicado en Faro de Vigo, el 21/09/2014

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