CESAR AUGUSTO VELÓN PARDO


“De Cardexía a Misamis”

D. Cesar Augusto Velón Pardo/Foto obtenida del Blog "Escrito en Revel. Sanxenxo"

D. Cesar Augusto Velón Pardo/Foto obtenida del Blog “Escrito en Revel. Sanxenxo”

El Juez Cesar Augusto Velón Pardo realizó un largo viaje  desde el pazo familiar de Cardexia, en la parroquia de Santa María de Filgueira en Lalín  a Misamis en las islas Filipinas, para tomar posesión del Juzgado de dicha ciudad, adelantandose  a la heroica hazaña aérea del insigne aviador Joaquín Loriga. Velón Pardo cuenta con todo lujo de detalles, en unas cartas que envió a su amigo Emilio, el viaje a Misamis, aportando interesantes datos geográficos e históricos de los lugares por donde va pasando. Estos dos dezanos sobresalientes  llevaron el nombre de Lalín  a las islas Filipinas, en el año 1889 llegó  el Juez Cesar Augusto Velón Pardo después de  un largo viaje  en barco que duró un mes, para  tomar posesión de su plaza como Juez en Misamis y en el año 1927 llegó  el heroico aviador Joaquín Loriga que realizó el primer viaje en avión desde Madrid, demostrando que era posible unir volando dos países tan distantes.  Son, pues, muchos y muy fuertes los lazos que unen Lalín con Filipinas.

Pazo de Cardexía en Filgueira

Pazo de Cardexía en Filgueira

Cesar Augusto Valón Pardo, nació el 10 de Julio de 1861   en el pazo de Cardexía, en la parroquia de Santa María de Filgueira, perteneciente al partido judicial de Lalín, provincia de Pontevedra, arciprestazgo de Deza, obispado de Lugo. Fue bautizado por el párroco D. Tomas Ramos, el 14 de julio de 1861,  era hijo legitimo de D. Javier Velón y de Dª Eduarda Pardo, vecinos de la parroquia de Santa María de Filgueira. Los abuelos paternos eran  D. José María Velón Taboada y Doña Manuela Taboada, vecinos de Santiso y los abuelos maternos  D. José Pardo y Doña Joaquina López Nodar, vecinos de Santa María de Filgueira. Fueron padrinos del bautizo D. José Ulloa Pimentel, vecino de Santiago, natural del pazo de Filgueiroa y Dª Joaquina López, abuela materna, en nombre de Dª Cayetana Barros, esposa de D. José Ulloa. El acta bautismal la firmó D. Benito María Pardo y dio fe de los datos D. Domingo Enrique Aller, notario de Lalín. Estuvo casado con Elisa González Pardo Añino.

En junio de 1875, termina el Bachillerato en el Instituto de Santiago de Compostela y ese mismo año comienza  la carrera de Derecho en la Universidad de Santiago, obteniendo el título de Licenciado en Derecho Civil y Canónico en junio de 1880, expedido por el Ministerio de Fomento. En el curso 1880-81, estudia Hacienda pública y Derecho político comparado, en la facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, alcanzando el título de Doctor en Derecho Civil y Canónico, en noviembre de 1881, mediante la presentación de la tesis “Examen de la patria potestad: Naturaleza y limites de este derecho” que constaba de tres parte: 1) La patria potestad bajo el punto de vista puramente filosófico, 2) Historia de la patria potestad y 3) Exposición de la doctrina legal vigente en lo que hace relación a la patria potestad. En abril de 1889 fue admitido a las oposiciones de la carrera judicial y fiscal de Ultramar, verificadas en Madrid que aprobó obteniendo el número dos de los presentados a dichas oposiciones.

Por Real Orden firmada por la Reina Regente, de 26 de Agosto de 1889 fue nombrado Juez de Primera Instancia del distrito de Misamis, de entrada en el territorio de la Audiencia de Cebú, en Filipinas. Cebú ciudad filipina situada en la costa oriental de la Isla de Cebú, en la región de Bisayas Centrales.

Pazo de Cardexía en lamentable estado de abandono

Pazo de Cardexía en lamentable estado de abandono

El 1 de Octubre de 1889, partió desde el pazo familiar de Cardexia, en la parroquia de Santa María de Filgueira, en Lalín, camino de las islas Filipinas. Se encaminaba a tomar posesión de su plaza como Juez en Misamis, en la provincia española de Ultramar: las Islas Filipinas. A lo largo del viaje escribió unas cartas ilustradas con fotografías a su amigo Emilio, por su intima amistad y porque sabía que las iba apreciar, en las que va describiendo el viaje, con toda profusión de detalles, que calificó como  “Impresiones de viaje” o “Notas de un viajero”. En las cartas, en las que pone de manifiesto su alto nivel cultural, va apuntando lo que observa, lo que siente, lo que recuerda y todos los acontecimientos y aventuras que le ocurren en el viaje.

La primera carta comienza narrando la salida de Cardexía, la llegada a Santiago, Coruña y Madrid, escribió: “Muy de madrugada me salí escapado el primero de Octubre por que sólo escapando de allí salir podía. Comprendí que no debía pasar por la escena de la despedida con todos sus accidentes, pues temía no ser capaz de salir del paso y emprender mi viaje entre lágrimas y quejidos… En fin, que en casa no sólo los engañé haciéndoles creer que mi marcha no era definitiva, sino que como todos andaban un poco escamados me largué sin decirles “me voy” y tan solo Nenesita me salió al portal a darme un adiós.

Y héteme camino de Prado a pié, como para despedirme de mis expediciones locomotoriles. En Prado metíme en el coche de la familia Pedreira, en cuya compañía hice el viaje a Santiago y con ellos pasé las horas que allí estuve. ¡Adiós Prado! ¡Borralla! ¡Puente Taboada! ¡Barrio! que diviso a lo lejos; y paso por Silleda y cruzo por Bandeira y llegamos a Puente Ulla donde hacemos alto para comer (que no lo hicimos mal). Pedreira y yo nos fuimos luego a ver la célebre y para mí misteriosa garganta de San Juan da Boba, volviendo luego a encajonarnos hasta Santiago a donde llegamos a media tarde”…….

En las siguientes cartas, va narrando y describiendo con todo lujo de detalles, la etapas del viaje que le  lleva a las islas Filipinas: la salida de Madrid y la llegada a Barcelona; de Barcelona a Port Said; de Port Said a Suez (El Canal); de Suez a Adén; Adén- El mar de las Indias;  los  Tipos de a bordo – Escenas y Lances; Colombo – Singapore; de Singapore a Manila; Manila; de Manila a Cebú; de Cebú a Misamis. Estas cartas están recogidas y se pueden leer en el blog de Nacho Velón, titulado, “Escrito en Revel. Sanxenxo” (recordandoloescrito.blopsport.com).

Pazo de Cardexía

Pazo de Cardexía

El 18 de octubre de 1889 se embarcó en el vapor de la Trasatlántica “Isla de Panay” en el puerto de Barcelona con dirección a las islas Filipinas, una de las provincias españolas en ultramar, llegando a Manila el 22 de Noviembre, donde embarcó en el vapor “Brutus” que le llevó a Cebú en cuya Audiencia prestó juramento como Juez ante un Tribunal con la mano puesta sobre los Evangelios y finalizó su viaje desembarcando en Cagayan de Misamis el 9 de Diciembre, tomando posesión de su cargo como Juez de dicha ciudad. El 23 de Abril de 1890 se produjo un incendio en la ciudad, actuando el Juez  con una gran entrega y profesionalidad para intentar apagar el incendio y evitar en lo posible los daños; ante esta actuación tan correcta  el presidente de la Audiencia de Cebú traslado la comunicación escrita por el Juez, describiendo como fue el incendio y las medidas para sofocarlo,  al Gobernador General, recomendando la buena conducta observada por el juez del distrito con motivo de dicho incendio. El Juez narra con detalle todo los sucedido durante el incendio, las decisiones que tuvo que tomar y describe el comportamiento de los nativos, cuyo carácter indolente hace que permanezcan impasibles viendo como se queman sus casas y no se molestan en colaborar para apagar el incendio, teniendo que recurrir  las autoridades a los presos de la cárcel para terminar de sofocar el incendio: “Ya V. I. conoce perfectamente el carácter indolente y apático del indio y la pasividad tras de la cual sin resistirse claramente a obedecer, contestando con mejores palabras finge hacer lo que le dicen pero en cuanto se le pierde de vista se abandona y no hace nada”. (Anexo I).  En Mayo de 1891 la Audiencia de Cebú le concedió un mes de licencia por enfermo para regresar a España.

Grupo de funcionarios españoles en Filipinas, entre ellos el Juez D. Cesar Augusto Velón Pardo/Foto del Blog "Escrito en Revel. Sanxenxo"

Grupo de funcionarios españoles en Filipinas, entre ellos el Juez D. Cesar Augusto Velón Pardo/Foto del Blog “Escrito en Revel. Sanxenxo”

En julio de 1892 fue trasladado a la plaza de Secretario de la Audiencia  de lo criminal de Santiago de Cuba y  nombrado Secretario de la Audiencia de lo criminal de Puerto Príncipe, capital de Haití, de la que tomó posesión en febrero de 1893. El Gobernador General de Filipinas en  Octubre le   concedió un mes de prórroga para embarcarse hacia su destino en la isla de Cuba. Embarcó en Manila en el vapor correo español “Santo Domingo” con dirección a la Península, desembarcando en Noviembre en Barcelona.  Se le autoriza permanecer treinta días en la Península por enfermedad, padecía una infección intestinal, producida por la residencia prolongada en las islas Filipinas cuyas condiciones climáticas favorecen el desarrollo de este padecimiento,  para curarla el médico le recomendó  las aguas medicinales de Carballino. En Enero de 1893 se embarcó en el vapor “Cataluña” en Cádiz con destino a la Habana. En de Octubre fue trasladado a la plaza de Secretario de la Audiencia de lo criminal de Santa Clara, capital de la provincia cubana de Villa Clara, de la que tomó posesión en Diciembre. En Junio de 1894 fue nombrado Promotor Fiscal del distrito de La Laguna, de término, también en Cuba. En Agosto embarcó en la Habana, en el vapor correo “Alfonso XIII”  con dirección a la península, desembarcando en el puerto de la Coruña.

El 21 de Agosto de 1894 es trasladado a la Plaza de Secretario de Sala de la Audiencia de Manila y se le autoriza para permanecer en la Península por enfermo durante 30 días. En noviembre  embarcó en Barcelona en el vapor correo español “Isla de Mindanao” de la Compañía Trasatlántica, acompañado de su esposa doña Elisa Pardo y de su hija Doña María Rosa de 10 meses de edad y en Diciembre tomó posesión de la Secretaria de Sala de la Ciudad de Manila.

En julio de 1895 fue trasladado al Juzgado de 1ª Instancia de Tacloban de ascenso, es la ciudad mas importante de las Bisayas Orientales y la capital de la provincia de Leite. El Gobernador General de Filipinas le comunica por cablegrama que le concede 30 días de prorroga para posesionarse  de dicho Juzgado, del que tomó posesión en Septiembre. En agosto de 1896, fue trasladado a la plaza de Juez de 1ª Instancia de Arecibo, municipio de Puerto Rico, aunque siguió  como Juez de Tacloban por cambio de destino con el Juez D. Eduardo Acuña y Aybar. La sala de Gobierno de la Audiencia de Manila el 11 de Marzo de 1897, le nombra Juez especial para el conocimiento de la causa nº 94 del juzgado de Catbalogan, capital de la provincia de Samar en Filipinas, a donde fue enviado en comisión extraordinaria y en abril se encarga nuevamente de su Juzgado de Tacloban.

El 31 de enero de 1899, a las ocho de la noche,  falleció en la ciudad de Manila, donde se encontraba accidentalmente, siendo Juez de Primera Instancia de Tacloban. Fue un juez con gran capacidad y aptitud, con bastante celo y que observó siempre buena conducta.

Anexo I.-  Transcripción de la comunicación del Juez Cesar Augusto Velón Pardo, al Sr. Gobernador General de Filipinas, referente al incendio ocurrido en la ciudad de Misamis: “Entre las tres y las cuatro de la madrugada del día 9 de los corrientes se declaró un voraz incendio en esta población que ha destruido la parte principal de ella. Despertado por las voces de fuego salí  inmediatamente de mi casa donde me hallaba entregado al descanso, dirigiéndome al sitio donde había comenzado el incendio que ha sido en la casa de un Chino llamado Can-Chiu y cuando llegue junto a ella estaba ya ardiendo por todos sus lados y comenzaba a comunicarse el fuego a otras dos o tres casas próximas que por estar techadas con nipa se incendiaron a su vez rápidamente.

Presentaronse inmediatamente los Sres. Promotor Fiscal, Gobernador P. M., R. Cura Párroco, Juez de Paz, Registrador de la Propiedad, Administrador e Intendente de Hacienda pública, Oficiales del Tercio Civil y demás funcionarios así como los pocos españoles peninsulares residentes en esta Cabecera procurando tomar las medidas necesarias. y poner en práctica las medidas conducentes para evitar la propagación del incendio siendo por desgracia vanos los esfuerzos en un principio empleados, pues los vecinos trataban cada cual de atender a su propia casa y no se consigue organizar debidamente el incendio.

Ya V. I. conoce perfectamente el carácter indolente y apático del indio y la pasividad tras de la cual sin resistirse claramente a obedecer, contestando con mejores palabras finge hacer lo que le dicen pero en cuanto se le pierde de vista se abandona y no hace nada.

Así sucedía que a las instigaciones que se les hacían para que destruyesen las techumbres de nipa de los casas próximas al fuego para evitar de ese modo que se propagase no respondían con la actividad que la urgencia del caso requería y el fuego se iba comunicando de unas a otras casas con extraordinaria rapidez y tomando cada vez mayor incremento.

Se me indicó por el R. Cura Párroco y el Señor Administrado de Hacienda la conveniencia de que se empleasen los presos de la Cárcel pública para trabajar en la extinción del incendio pero no he considerado oportuna tal medida, pues al ver que los que tenían comprometidos sus intereses no hacían nada, como a la fuerza no se les obligase, suponía que los presos que nada tenían que perder no tratarían más que de procurar su fuga que de ese modo se les facultaba. Pero el Señor Gobernador de acuerdo con el Señor Promotor Fiscal que en aquel momento se encontraban hacia otro lado del incendio acordaron la salida de los presos de menos consideración y estos han trabajado incansablemente pudiendo asegurarse que se les debe en gran parte que el fuego no haya acabado de destruir todo el pueblo.

Algunos han sufrido contusiones aunque de poca importancia y todos cuando no se consideraron ya necesarios sus servicios se han restituido a la Cárcel sin que por ninguno se haya hecho la menor tentativa de evasión.

A las 10 de la mañana se había conseguido localizar el incendio que había destruido ya lo mejor de la población, pues se han quemado unas cuarenta casas entre las que se encontraban las mejores, incluso el Juzgado, la Administración de Hacienda, el mercado público y casi todas las tiendas, pues solo una de estas ha podido librarse.

En cuanto observé que el fuego se aproximaba a la casa que me servía de domicilio y en donde se hallaban las oficinas del Juzgado traté de salvar ante todo las actuaciones, documentos y demás efectos pertenecientes al mismo, lo cual he conseguido con gran trabajo pues solo me auxiliaban en un principio dos sirvientes, pero habiéndome ayudado después el Señor Registrador de la Propiedad y algunas otras personas logré colocar en la casa Convento único punto que por entonces ofrecía seguridad, las actuaciones civiles y criminales en tramitación, el protocolo y libros del Registro Mercantil. Una vez conseguido eso trate de salvar el archivo que se encontraba en un cuarto bajo de la misma casa, lo cual se ha logrado merced al auxilio prestado oportunamente por el Alcaide de la Cárcel y algunos presos cuando ya la casa está ardiendo y que comenzó a desplomarse momentos después de sacar los últimos legajos.

Creo pues Ilmo. Señor se haya salvado todo lo perteneciente al Juzgado pero de ello no puedo tener seguridad hasta que se forme el oportuno inventario que se iniciará a la mayor brevedad, pero que no podrá hacerse con gran rapidez, pues los papeles se hallan amontonados, en gran confusión porque la premura de aquellos momentos no permitía dejarlos con el orden que sería de desear. Muy posible será se hayan sufrido algunos extravíos por más de que puse la mayor diligencia en evitarlo. Después de haberse conseguido localizar el incendio y poner en lugar seguro los objetos salvados se ha procedido a instruir las oportunas diligencias en averiguación de las causas ocasionales y resultados de tal calamidad. No hay noticia de que haya ocurrido más que una sola desgracia personal la de una pobre anciana que ha debido perecer abrasada por las llamas dentro de la casa que habitaba. Me ofrezco a poner en el superior conocimiento de V. I. estos hechos aprovechando la oportunidad del primer correo extraordinario que se presente no pudiendo en estos momentos dar más detalles por la necesidad de continuar en la instrucción de las referidas diligencias”.

Fuentes:

– Archivo Histórico Nacional, JUECES, 4841, Exp. 9938

– Blog de Nacho Velón: Escrito en Revel. Sanxenxo  (recordandoloescrito.blopsport.com)

Antonio Vidal Neira, Madrid, 2/10/2014

Publicado en FARO DE VIGO, el 6/10/2014

Anuncios

Un pensamiento en “CESAR AUGUSTO VELÓN PARDO

  1. Que interesante Antonio!
    Felicidades por tu excelente trabajo.
    El Revel es un pazo que tienen los Velón al lado del pazo de una amiga mia, Charo Ansorena, dueña de “El Revel”, hotel pequeño, pero con un encanto especial. El heredero del pazo de Cardesia se murió hace años y a su viuda no le preocupaba mucho esa propiedad. Mi amiga y yo fuimos un día (hace años) a ese pazo y las cartas que encontró se las llevó al Velón que vive en el pazo o casona al lado del de Charo. Si quieres conocerlos, le digo a mi amiga que te los presente (hace unos años tenían una finca con caballos), ahora les perdí la pista.
    Sigue escribiendo Antonio, por el bien de todos nosotros, así estaremos un poco más informados sobre nuestros antepasados: valientes, heroicos y cultos.
    Un saludo, Cecilia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s