HOMENAJE DE LAXEIRO AL P. ALLER


Laxeiro por Vidal Abascal//Archivo E. Vidal Abascal

Laxeiro por Vidal Abascal//Archivo E. Vidal Abascal

Descubriendo estrellas

Con motivo del emotivo homenaje que la villa de Lalín, rindió al sabio astrónomo don Ramón Maria Aller y Ulloa, Laxeiro también quiso sumarse al homenaje escribiendo un poético artículo titulado “Descubriendo estrella”:

Aller desde sus altas montañas de Lalín alcanzó ser un hombre universal. Disciplinado en la Ciencia, su vida ha sido humilde y profunda.

Alcanzó los más altos títulos. Es respetado en todas las Universidades. Querido por todos los hombres intelectuales del mundo. Adorado por su pueblo.

En la Universidad de Santiago es sencillo y misterioso como en su Villa.

Por todo ello se le rinde homenaje en Galicia. Y Laxeiro, en una magnifica pincelada, una estrella más, nos ofrece un sencillo y hermoso recuerdo que seguramente iluminará el cielo extraño e insondable del genial científico gallego.

Descubriendo estrellas (1)

“La madre campesina paseaba a su hijo niño por la villa, una mañana radiante de sol, florida de nerviosas mariposas que revoloteaban sobre las vidrieras de los escaparates de las tiendas.

La madre campesina le dijo a su hijo: en esa casita hay un santo que camina por el cielo, visita las estrellas, sabe cuándo va a hacer buen o mal tiempo.

Al niño le impresionó lo que dijo su madre.

Aquella noche soñó que corría por el cielo detrás de multitud de estrellas. Juguetonas se le venían a sus manos. Con el regazó cargado de estrellas el niño alegre gritaba: ¡mamá son todas para ti!

Jugando, las estrellas volvían a escaparse de las manitas del niño, dejándolo triste y cansado. El niño ya no tenía fuerza para seguir persiguiendo estrellas.

Ya se iba del cielo. De pronto vio que a su lado un santo estaba llenando un saco de estrellas. Cuando lo tuvo repleto, llamó al niño y le dijo: eres un niño bueno. Toma este saco de estrellas para tu madre campesina. Cuando llegó a su casa el niño adornó a su madre con estrellitas del cielo.

El niño despertó. La mañana estaba resplandeciente. Por la ventana vio a su madre pastoreando en el prado a un corderito blanco que comía flores silvestres.

Pasaron los años. El niño es un hombre y el santo es un sabio. Los dos siguen soñando y descubriendo estrellas” .

Exposición en la Galeria Quixote de Madrid

En Mayo de 1966, en la Galería Quixote, situada en la plaza de España, nº 11 de Madrid, se inauguró una exposición del gran pintor lalinense Laxeiro, en homenaje al ilustre sacerdote y sabio astrónomo de Lalín, recientemente fallecido, don Ramón María Aller Ulloa. Como es bien sabido, los primeros pinceles y paletas de este magnífico pintor de Deza le fueron regalados por el inolvidable hijo predilecto de Lalín.

Yo, LaxeiroCon motivo de la exposición, Laxeiro,  envió a su amigo, el matemático y pintor, Vidal Abascal, el catalogo con una cariñosa dedicatoria, en el cual  cuenta su vida en primera persona hasta el año 1966.

Esta exposición, Laxeiro, la consideró, según dice en el último párrafo que esta tachado en el catalogo que envió a Vidal Abascal, una de las más importantes de su vida artística por el numero de obras expuestas (70) y por la “exacta definición de mi expresión en estos momentos que estimo de plena madurez en mi vida y en mi obra”. Así narra parte de su vida el pintor Laxeiro:

Yo el Pintor Laxeiro

1908. El 23 de febrero salí al mundo en Lalín, parroquia de Don Ramiro, provincia de Pontevedra. En esta misma parroquia nació el padre don Ramón María de Aller Ulloa, el gran astrónomo fallecido hace unos días, al que dedico esta exposición como humilde homenaje al preclaro hombre y humanista; él fue quien me regaló mis primeras herramientas de pintor.

Yo, Laxeiro (1)

Tenía trece años cuando mis padres me llevaron a Cuba. En La Habana fui alumno del plantel de enseñanza “Concepción Arenal” del Centro Gallego, en la sección de Bellas Artes. Mi asistencia a las clases fue de noche, yo que por el día trabajaba. Tuve varios oficios, tal como tonelero, pintor de brocha gorda, dibujante de publicidad, ayudante de escenógrafo en el Teatro Martí, y  por último, proyectista de vidrieras artísticas.

A los diecisiete años regresé a España con la salud quebrantada, pero las montañas de Lalín me devolvieron todas mis fuerzas.

En el año 1931 el Ayuntamiento de Lalín me dio una pensión para estudiar un año en Madrid, en la Escuela de Pintura de San Fernando. Un año después gané la Beca de la Diputación  Provincial de Pontevedra, y pude seguir concurriendo a San Fernando, siempre como alumno libre.

Mi primera exposición tuvo lugar en Santiago de Compostela el año 1934 en la Sala de la Facultad de Filosofía y Letras. El año siguiente, 1935, expuse en Pontevedra, en una sala de la calle Michelena. Después de la guerra, el año 1941 realicé en Pontevedra, en el Café Moderno, un mural titulado “Manantial de vida”; en este mismo año pinté los murales sobre planchas de corcho del “Cine Balado” de Lalín. Si esta obra que recuerdo con pesar no hubiera sido derribada por un consejo ignorante, hoy se vería en ella la precursora de lo que más tarde se ha llamado la nueva figuración. 1942 fue el año de mi establecimiento en Vigo. Pasé allí días de hambre y alegría; pinté retratos de niños y regalé murales a las paredes… Nadie con tan pocos medios dio jamás tanto a la sensibilidad artística de una ciudad. El año 1945 expuse en las salas del Casino. El año 1946, junto con Virgilio Blanco, expuse en Santiago de Compostela, en una sala de la Rúa del Villar. En 1947 expuse en Bilbao, invitado por la Sala Studio. Este mismo año celebré una exposición de dibujos en la galería madrileña “Estilo”, junto al Teatro de la Zarzuela. En 1948 expuse de nuevo en Vigo, en la sala Velázquez, del Teatro Fraga. Este mismo año hice la “Exposición relámpago” en la clásica taberna “El Capitán”.

Yo, Laxeiro-2 (3)El año 1951 marché a Buenos Aries, llevando conmigo la obra de siete artistas gallegos, invitado por el Centro Gallego de la capital argentina. Desde entonces he residido y trabajado en aquella grande y hospitalaria ciudad. Tengo la seguridad que el día que se haga allí la historia que se merece el gran movimiento pictórico argentino, tendrán que reconocer que mi obra influyó en algunos jóvenes pintores. Mi primera exposición personal en Buenos Aires fue con una muestra de dibujos en los “Martes Bohemios de la Roca”. En 1954 expuse en las salas de la Sociedad Iberoamericana, en la calle Cerrito. En 1955 el Centro Lucense me invitó a inaugurar con mis obras su nueva sala de exposiciones. En 1957 expuse en la Sala Velázquez, en homenaje al fundador de dicha galería, el asturiano Luis Álvarez. Este mismo año fui elegido, por unanimidad Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, entidad que reúne más de tres mil artistas. También fui invitado este año por la Sociedad “Ver y Estimar”, donde di una conferencia que titulé “El bicho creativo”, sobre los últimos “ismos” del arte actual. En 1965 expuse de nuevo en la Sala Lascaux. En verano envié una exposición a La Coruña, invitado por la “Asociación de Artistas”. Por estas fechas fui invitado por el Museo de Artes Plásticas de la Ciudad de la Plata, donde di una de mis irónicas charlas, que titulé “Los barrigas verdes de la pintura”.

Este ultimo año he viajado por dos veces a España, las dos con motivo de preparar la presente exposición en la Galería Quixote que considero una de las más importantes de mi vida artística por el numero de obras expuestas y por la exacta definición de mi expresión en estos momentos que estimo de plena madurez en mi vida y en mi obra. Laxeiro

Yo, Laxeiro-2 (1)

Centro Gallego de Madrid

Coincidiendo con la exposición en la Sala Quixote, en el Centro Gallego de Madrid,  se celebró una solemne sesión homenaje en memoria del sabio astrónomo, don Ramón Aller, con motivo del fallecimiento del P. Aller, en la que intervinieron don Antonio Vázquez Guillen, secretario de la Comisión de Cultura del Centro Gallego, el pintor Laxeiro y el consejero del Consejo de Educación Nacional, don Emilio Novoa. Se leyó un trabajo del profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, don José Luis Estévez, que fue discípulo y colaborador del P. don Ramón Aller.

Comenzó el acto con unas palabras de don Antonio Vázquez Guillen, ofreciendo el homenaje del Centro Gallego a la memoria de don Ramón Aller, tan conocido en el campo de la astronomía y fundador de la Escuela   Astronómica Española. Seguidamente hizo la presentación de los oradores señores Laxeiro y Novoa.

Laxeiro nacido en Lalín en donde también nació el P. Aller, relató diversos pasajes de la vida de don Ramón que, además, lo inició en el camino de la pintura. Don Emilio Novoa resaltó la importancia del P. Aller en la investigación sobre estrellas dobles y en la gran aportación que supuso para la astronomía española. Lo comparó con el ilustre astrónomo francés Camille Flammarión padre de la ciencia astronómica.

NOTA: Los articulos y las fotografías has sido facilitados por D. Enrique Vidal Costa, procedentes del archivo de su padre el insigne matemático D. Enrique Vidal Abascal

Antonio Vidal Neira. Lalín, 1/12/2014

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