“LA FIGURA DE LA TIERRA Y EL ASTRÓNOMO RODRÍGUEZ”


La primera noticia biográfica publicada sobre don José Rodríguez González  a raíz de su muerte en 1824, se debe a don Ramón Neira, que lo conoció.

Busto de D. José Rodríguez González en Bermés

Busto de D. José Rodríguez González en Bermés

Según una noticia aparecida en el periódico “El Imparcial” del 17 de febrero de 1932, en la “Sociedad Geográfica Nacional”, en una sesión presidida por el señor marqués de Selva Alegre, presidente de la Corporación, a quien acompañaban, entre otros, los señores Díaz Valdepares, Fernández Ascanza, Vera y Asúa; dio una Conferencia el  brillante conferenciante, don Armando Cotarelo y Valledor; escritor, historiador, crítico literario y aficionado a la astronomía, al que se le dedicó el Día de las Letras Gallegas en 1984;  en la que desarrolló el tema: “La figura de la Tierra y el astrónomo Rodríguez”.

El conferenciante, comenzó recordando brevemente las primeras mediciones geodésicas, tanto para determinar la verdadera forma y dimensiones del planeta, como para obtener un patrón de medida universal. Propuesta, durante la Revolución francés, a la Asamblea Constituyente la adopción del metro (1790), como medida de longitud, emprendiose la medición de la longitud del arco de meridiano que pasa por Francia, de Dunkerque a Montjuic en Barcelona, por Jean-Baptiste Dalambre y Pierre Mechain; más fallecido Mechain en Castellón de la Plana como consecuencia de la fiebre amarilla, quedó inconclusa la empresa. Napoleón dispuso que fuese continuada por Biot y Arago en 1806 y el Gobierno español agregó a los comisionados don José Chaix y don José Rodríguez González, quien adquirió gran relieve en los trabajos.

Armando Cotarelo Valledor

Armando Cotarelo Valledor

Siguió diciendo el conferenciante: Tratase de un gallego, catedrático de Santiago, entonces pensionado en Paris, y no todo lo conocido que debiera. La primera noticia biográfica publicada a raíz de su muerte, se debe a don Ramón Neira, que lo conoció; lo demás después escrito carece de importancia hasta el notable estudio de don Ramón Aller. Nuevas investigaciones y documentos aducidos por el orador permiten conocer más ampliamente esta figura.

Midió la comisión franco-española, un gran triangulo geodésico, que unía la isla de Formentera a la costa valenciana, el mayor hasta entonces establecido y que no fue superado hasta 1873, también en España. La Guerra de la Independencia interrumpió las operaciones. Arago pudo regresar a Francia, después de muchos trabajos y Rodríguez pasó a Londres.

Aquí obtuvo un resonante triunfo, descubriendo el error del coronel Mudge, cuyas triangulaciones suponían a la Tierra la figura de un limón, en vez de la de una naranja (1). La fama del astrónomo español corrió entonces por Europa y el Zar de Rusia le ofreció la dirección de los trabajos geodésicos de aquel país.

Rodríguez viajó mucho. En 1817 estaba en Alemania desde donde remitió a su Universidad colecciones y aparatos, algunos de los cuales aún se conservan. Nombrado después director del Observatorio de Madrid, solo pudo enseñar dos años.

Fue Rodríguez exaltado doceañista y diputado a Cortes, defendiendo los intereses de su tierra natal  y en ella falleció en 1824.

(1) Sobre la actividad geodésica del Sr. Rodríguez González,  la Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, de la Universidad de Barcelona, en el vol. X, nº 557, de 5 de enero de 2005, publicó un artículo escrito por RUIZ MORALES, M. “Comunicación de J. Mendoza a la Royal Society en junio de 1812 dando cuenta de un estudio geodésico realizado por J. Rodríguez”.

En la introducción a dicho artículo, se dice: “La actividad geodésica de José Rodríguez González (1770-1824) comienza en los albores del siglo XIX, con ocasión de su importante participación en el enlace balear dirigido por los franceses J. B. Biot y F. J. Arago, inmediatamente después de que ocupase de manera provisional la Cátedra de Matemáticas en la Universidad de Santiago, entre los años 1797 y 1799. Tras ganarla por oposición al año siguiente, solicitó viajar a París para ampliar sus estudios en el Colegio de Francia, conociendo entonces a unos hombres de ciencia tan ilustres como P. S. Laplace  y  J. B. Delambre, además de los ya citados Biot y Arago. Es muy probable que sus contactos con tales personajes fuesen los que despertaron sus inquietudes astronómicas y geodésicas, permitiéndole además dar clase de matemáticas en el Ateneo de Ciencias parisino, durante su segunda estancia en aquella capital.

Por iniciativa francesa es comisionado por el gobierno español en el año 1806, para que acompañase a Biot y Arago en la continuación de los trabajos propios del enlace geodésico entre las Islas Baleares y la costa levantina, que había iniciado P. F. A. Méchain años atrás. La meritoria participación de Rodríguez fue reconocida por la comunidad científica francesa, no en vano era calificado por Delambre como el sabio español. También hizo lo propio la Junta Suprema Central, cuando al finalizar los trabajos en Mayo de 1808 le encargaron la recopilación de toda la información obtenida durante su misión, así como los posibles cálculos que ya hubiesen sido efectuados”.

La aportación geodésica más sobresaliente de este gallego genial fue su estudio, de las mediciones  de grado, cuyo rigor mereció la atención de la Royal Society de Londres.  Su comunicación fue verdaderamente interesante y bien referenciada por geodestas como F. X. von Zach o el mismo Delambre.

 Antonio Vidal Neira. Lalín, 6/3/2015

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