EL ATENTADO CONTRA EL ALCALDE DE LALÍN D. ANTONIO TABOADA IGLESIAS


La casa del alcalde de Lalín D. Antonio Taboada Iglesias, el 1 de junio de 1880,  fue volada por medio de una bomba de dinamita.

Ayuntamiento de Lalín

Ayuntamiento de Lalín

Antonio Taboada Iglesias, alcalde de Lalín, desde 1875 a 1882, representante del Partido Conservador, conocido con el apodo de “Barbarroja”, por actuar en el Ayuntamiento como un pirata e imponer su dominación tiránica y despótica; su casa sufrió un grave atentado con una bomba de dinamita, quedando prácticamente destruida, sin causar por fortuna desgracias personales.

El atentado tuvo lugar el día 1  de junio de 1880,  en la casa que el alcalde   D. Antonio Taboada Iglesia, tenía en la villa, según cuenta el periódico “La Correspondencia de España”, el 13 junio: “a eso de las dos de la madrugada, se  produjo una enorme explosión de una bomba de dinamita,  sintiéndose  una detonación y estremecimiento como si fuera un temblor de tierra y a los gritos de los vecinos de la casa de enfrente y criados del alcalde, se levantó toda la vecindad a ver lo que ocurría. Se supone que el  infernal torpedo, fue echado por un tragaluz de la casa e hizo tal estrago en el interior de la casa, que no quedo tabique que no se estropease, hubo algunos que se vinieron enteramente al suelo, rompiendo y volteando mesas y sofás, volando la mitad de la sala y haciendo llegar los efectos que contenía hasta el tejado; rompiendo la puerta de la calle en cincuenta mil pedazos, yendo a clavarse algunas astillas a la pared de enfrente y cuarteando la casa por los costados. Afortunadamente no hubo que deplorar ninguna desgracia, pues solo una criada se lastimó en una pierna al caer al piso de abajo y porque las habitaciones que ocupaba el Sr. Taboada y familia fueron los que menos sufrieron”.

Tan lamentable  hecho puso en alarma y consternación a los habitantes de la villa, que hasta esta explosión no habían presenciado una escena tan inhumana; de tal modo que todos protestaron contra este vandálico atentado. En un primer momento se desconocía quien colocó la bomba. El procedimiento judicial se inició inmediatamente, personándose el Juzgado en el lugar del suceso, dando principio a las diligencias oportunas, para que este acto alevoso no quedase sin el oportuno castigo.

Calle principal de Lalín

Calle principal de Lalín

El alcalde   D. Antonio Taboada Iglesias,  de resultas del salvaje atentado de que fue objeto su persona, declaró la “ley marcial”, por medio de la publicación y puesta en práctica del siguiente BANDO: “D. Antonio Taboada, Juez cesante, Jefe Superior honorario de la Administración civil y Alcalde-presidente del Ayuntamiento de Lalin.

Hace saber al público que, en vista del vandálico atentado que se ejecutó en la madrugada del 1 del actual, en su propia casa, que demuestra haber tomado carta de vecindad en este pueblo desgraciado la infame y detestable secta de los nihilistas, causando el consiguiente terror, bajo cuya impresión se hallan los pacíficos y honrados habitantes, considerándose cada cual amagado por una traición semejante; reunido el Ayuntamiento con la junta de asociados, acordó como medida de precaución y seguridad al público, á fin de inspirar la suficiente confianza, garantizando las personas y la propiedad, estableciendo alumbrado en el casco de la villa, y creando un cuerpo de vigilancia que, bajo las inmediatas órdenes del Alcalde, trate de velar por la seguridad de tan sagrados objetivos y para el mejor cumplimiento de este servicio la alcaldía ha ordenado se observe lo siguiente:

1° Que desde las diez de la noche en esta estación de verano se cierren todos los establecimientos públicos bajo la multa de 25 pesetas al infractor.

2° Que el que transite después de la referida hora por cualquier punto de esta villa ó sus inmediaciones y no diera razón del objeto por que lo hace, será detenido y conducido a la cárcel, hasta el día siguiente en que se esclarezca aquella circunstancia.

3º El que requerido después de la indicada hora en las calles ó sitios sospechosos con la voz de ¡alto! no detuviese el paso contestando quién es, repetido el segundo y tercer requerimiento dará motivo racional para que la fuerza encargada de la vigilancia pueda hacer uso de las armas.

4.º  Que el que sabiendo que anda ó se oculta en el distrito alguna persona que infunda sospecha y no diese parte á esta alcaldía inmediatamente, incurrirá en la multa de 25 pesetas y además podrá considerarse su silencio como complicidad de encubrimiento en el delito que el sospechoso cometiere en el distrito.

Todos los dependientes de esta alcaldía, cuerpo de municipales y vigilancia y Guardia civil, quedan encargados de ejecutar y hacer cumplir el presente bando con apercibimiento de que la persona que intente inutilizarlo ó recogerlo, será considerada como sospechosa y perturbador del orden público. Alcaldía de Lalin, Junio de 1880”. Firmado y sellado por Antonio Taboada

El periódico “El Comercio”, del 8 de julio de 1880, hace el siguiente  comentario sobre el  bando: “Nuestros lectores advertirán que esta disposición, además de ser un documento notable por su estilo, es digna de figurar en la historia del Partido Conservador. El alcalde de Lalin habrá meditado antes de redactar el bando trascrito deduciendo que para algo ejerce jurisdicción. El Sr. Romero Robledo que quiere hombres de arranque y temple como el Sr. Taboada y no sería extraño que en carta particular le haya felicitado con entusiasmo por el respeto á las leyes vigentes que entraña el bando trascrito”.

Ante esta situación especial por la que estaba atravesando el pueblo de Lalín, los vecinos y enemigos políticos del alcalde, pertenecientes al Partido Liberal, enviaron una   solicitud al Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación, informando de los hechos  a que estaba sometida la población. Esta solicitud  también fue enviada por el Sr. D. Jovita Goyanes Losada al periódico “La Gaceta de Galicia”, siendo publicada el 13 de abril de 1981.

SOLICITUD: “Los que suscriben, vecinos del Municipio de Lalín en la provincia de Pontevedra, a R.E. atentamente exponen:

Que la gravedad de los hechos que en el orden  político, administrativo y económico se están llevando a cabo por el Ayuntamiento de Lalín, al frente del que viene figurando como Alcalde desde el año 1875 el Sr. D. Antonio Taboada, cuya gestión sorda a las reclamaciones de sus administradores, respondió siempre alardeando del favor que disfrutaba en las esferas oficiales, durante épocas de triste recuerdo, cuando la emisión de las ideas se hallaba sujeta a moldes tan estrechos, que la formula de una queja se reputaba ilegal y el convencimiento que abrigan los recurrentes de que el Gobierno de S. M., cumpliendo como bueno las promesas hechas, destruirá la filoxera social del caciquismo que carcome, desde seis años acá, los gérmenes de producción y de riqueza en este desventurado territorio,  ahoga la voz de la opinión y limita el sufragio, animan a los que hablan, pertenecientes a distintas agrupaciones políticas, para hacerse interpretes de la casi totalidad de sus convecinos y acuden a V. E. en demanda de reparación y de justicia.

La publicación de Bandos atentatorios a la libertad mas rudimentaria de los pueblos cultos, en que se obliga a los ciudadanos que transitan por las calles de la villa a contestar a un autocrático ¿quién vive? que la autoridad  municipal les dirige, exponiéndose a ser fusilados si no responden, tardan en hacerlo o se alega su silencio para disculpar algún salvaje atropello y las pesquisas inquisitoriales que asimilan la situación del vecindario a la de una plaza sitiada, exigiéndose a moradores pacíficos la vil delación ante el Alcalde de aquellos a quienes juzgan sospechoso, bajo apercibimiento de penas severas; el confeccionamiento artificioso y sofistico de un padrón de vecindad del que aparecen excluidos determinados habitantes y alterada la calificación de otros, calcificándolos como domiciliados a pesar de venir figurando como vecinos y de no haber perdido legalmente esta cualidad, la eliminación irritante del Censo electoral de todos los Abogados en ejercicio, Médicos, Farmacéuticos, de más de quinientos individuos que por su capacidad o por su riqueza tenían un derecho indisputable a figurar en el, incluyéndose a muchos sin motivo y adulterándose los nombres y vecindad de varios de los comprendidos, para hacer ilusorio su derecho: las inmotivadas y escandalosas oscilaciones en las cuotas de riqueza imponible de los contribuyentes, con violación notoria de las leyes, arruinando a los labradores que se oponen a las exigencias de mandarines sin pudor y haciendo que los impuestos fluctúen, sin obedecer a otra  norma que a la voluntad de sus impostores; la asignación inmotivada de matrícula de subsidio a quienes no ejercen el trafico que se les supone; todos estos hechos tejidos, constituyen una red que envuelve entre sus mallas el distrito productor y otras muchas infracciones que no pueden apuntarse por ser de difícil justificación, pero que se ven, se palpan  diariamente, infiltrando su espíritu deletéreo en el organismo del país y produciendo su anemia y su ruina, son Excmo. Señor los puntos culminantes del ligero bosquejo que demuestra lo que en Lalín acaece. Si no se pone un remedio pronto y enérgico a los abusos de la autoridad municipal, sino se señala un plazo durante el que puedan rectificarse con verdad las listas electorales, vigilándose escrupulosamente la conducta del Alcalde, para que no ponga obstáculos a la inclusión de aquellos que según la ley sean electores, los partidos cuya representación tienen en este distrito los firmantes, se verán en la triste pero necesaria precisión de retraerse de la lucha legal próxima y los camaleones políticos sin principios y sin fe, que oprimieron los tornillos de la máquina administrativa hasta triturar la legalidad durante la funesta situación a que V.E. reemplazó, seguirán impertérritos simulando traición a los caídos y adhesión al Ministerio, para imponerse al país.

Hoy, pues, que la libertad velada durante algunos años por negros crespones alborea y se abre paso, para afianzar a su amparo las conquistas de la época, es indispensable que se haga luz sobre los puntos negros que existen en la Administración Municipal de Lalin y seguros los que exponen de que V.E. prestará a los habitantes de este término el apoyo que reclaman.

Suplican se sirva acordar: 1º. El nombramiento de un delegado que compruebe como es fácil, los hechos motivantes de esta queja y que siempre y cuando resultasen exactos, adopte las medidas necesarias para castigar lo sucedido e impedir que se repita; 2º. La apertura de un nuevo periodo durante el que se rectifique el censo electoral, para que puedan solicitar su inclusión los que se consideren con derecho a ello, bajo la garantía de la libertad y de la justicia. Ambas cosas las esperan de la rectitud e ilustración de V.E. Lalin, Marzo 16 de 1881”.

Este escrito fue firmado por destacados e ilustres vecinos de Lalín contrarios a la política municipal llevada a cabo por el Alcalde: José Crespo Villar, abogado y ex diputado a Cortes; Jovita Goyanes, farmacéutico y exdiputadon provincial; Juan Vidal, procurador y ex alcalde; Cándido Taboada, medico, propietario; Perfecto Diéguez, licenciado en Medicina y Cirugía; Ramón M. Blanes, ídem, ídem; Vicente Espinosa, abogado; Constantino Novoa Crespo, propietario; Gumersindo Goyanes, licenciado en medicina y cirugía; Norberto Villar, ídem; Placido Goyanes, ex diputado provincial; Ulrico Fociños de Valenzuela, abogado; José González Vázquez, propietario; Domingo Enrique Aller, abogado y notario; Benigno López, propietario; Nicasio Blanco, abogado y actuario; José Gil Mein, ídem; Francisco Villa, notario y propietario y Antonio Ramos, propietario.

Para responder a la solicitud enviada por sus vecinos al Ministro de la Gobernación, el alcalde Antonio Taboada, escribió una carta al periódico “La Gaceta de Galicia” con el propósito de defenderse de los ataques y ofensas que sus adversarios políticos le dirigieron, pero el periódico se negó a publicarla por considerarse ofendidos por las injurias que les dirigió y decidieron llevarlo ante los tribunales. Según las noticias periodísticas de la época D. Antonio Taboada fue un alcalde muy conflictivo, tiránico y poco querido por sus convecinos. En 1882 dejó de ser Alcalde y fue elegido diputado provincial.

Antonio Vidal Neira, 10/7/2015

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