SANTA MARÍA DE SOUTOLONGO A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII


La feligresía de Santa María de Soutolongo, en la Jurisdicción de Deza, en el año 1752, perteneció al señorío de la Condesa de Lemos y a la Encomienda de Beade y dentro de la misma el Coto de Deza pertenecía a D. Benito Gil Taboada.

Camara, noviembre 2014 003

Iglesia parroquial de Santa María de Soutolongo/AVN

En el año 1752, la feligresía  de Santa María de Soutolongo, pertenecía a la  Jurisdicción de Deza y a la provincia de Lugo. Era del señorío de la Excelentísima  Condesa de Lemos, que percibía  de todos los vecinos, a excepción de D. Francisco Núñez, D. Francisco López, D. Juan Antonio Figueroa, D. Juan Antonio López, D. José Salgado, D. Manuel Núñez y D. Benito Gil Taboada un real y diecisiete maravedíes de vellón, excepto de Andrés Rodríguez, Juan Varela, Manuel Villar, Manuel García y Manuel Sorrivas que pagaban tres reales por VASALLAJE; también percibía la LUCTUOSA cuando se moría algún vecino cabeza de casa, que ascendía a cuarenta y un reales y no la percibía de los siete nombrados anteriormente y tampoco percibía el Vasallaje ni la Luctuosa del lugar  y coto de Deza, que se componía de once vecinos, por ser de señorío de D. Benito Gil Taboada, vecino de la ciudad de Santiago, los cuales vecinos tenían la obligación, cada uno,  de darle  a lo largo del año tres días de trabajo, por Vasallaje y también percibía la Luctuosa, que ascendía a un real de vellón, cuando se moría algún cabeza de casa.

La feligresía de Soutolongo tenía de distancia de Levante  a Poniente un cuarto de legua  y de Norte a Sur otro cuarto de legua y de circunferencia una legua, que para caminarla se necesitaba hora y media; lindaba  principiando por el Levante en el Porto Abarcia,  de aquí al Porto Carreiro y riego de Marcelín y por el Norte con la Chousa de Lamas, Fuente Graña, coto de Espiñeira y de aquí al sitio de Lama Redonda, lugar de Castro y Pórtela de Saborida, por el Poniente sigue al Camino Real y sitio de Cámpelo, Cruz do Coto, Marco de Soto Castro y de aquí al Coto de Espineira y Hermita de San Cayetano, por el Sur con el lugar de Lodeiro, Pena de Coto, Porto Liñares, lugar de Viñoa, hasta testar en la primera demarcación; lindaba por el Levante con la feligresía de San Juan de Villanueva, por el Poniente con la de San Juan de Botos, por el Sur con la de San Pelayo de Lodeiro.

La unidad de medida  que se usaba en la feligresía era el FERRADO DE CENTENO que constaba de treinta y siete varas castellanas en cuadro, el que sembrado de centeno lleva un ferrado de la misma especie y sembrado de mijo grueso una sexta parte y sembrado de mijo menudo la octava parte de un ferrado. Había cinco mil ciento treinta y nueve ferrados de tierra dedicadas al cultivo de centeno de secano; ochenta ferrados y medio, de hortaliza; treinta y ocho ferrados de prados de regadío; quince ferrados y medio de prados de secano; veintiséis ferrados de dehesas; trescientos treinta y ocho ferrados de montes bajos cerrados de particulares;  quinientos diez ferrados de montes bajos abiertos de particulares y mil quinientos treinta ferrados de montes bajos abiertos del común. Las especies de frutos que se cogían  eran CENTENO, MAÍZ y MIJO MENUDO y algunas LEGUMBRES y aunque algún año se siembra otra semilla, era muy pequeña la cosecha. Los árboles frutales que se cultivaban eran CEREZOS y MANZANOS y se hallaban plantados en las tierras de hortaliza y en las de sembradura, sin orden ni regla, dispersos y extendidos en las márgenes y sus tierras.

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Francisco Gil Taboada, Pazo de Dés/AVN

El valor de un ferrado de trigo era a cinco reales, el de centeno a tres reales, el de mijo grueso a cuatro reales, el de mijo menudo a dos reales, el de un carro de leña a dos reales, una gallina dos reales, un par de capones cuatro reales, la libra de lana en bruto un real y una libra de cera en bruto siete reales, la de ceras tres, un par de perdices dos reales. Las especies de ganado que había en el termino eran bueyes, bacas, novillos, novillas, terneros, terneras, ovejas, carneros, corderos, corderas,  cerdos grandes y pequeños, cerdosas de vientre, cabras, cabritos y  había algunos jacos de la tierra.

Los impuestos que tenían que pagar sobre lo que producían las tierras eran los DIEZMOS y la PRIMICIA, que percibían el PRIOR, que era el cura  párroco y la ENCOMIENDA de BEADE; de tres partes del centeno, percibía el cura párroco una y las otras dos la Encomienda de Beade y del maíz y mijo menudo se lo repartían a la mitad, así mismo percibía  el Prior un ferrado de pan mediado de cada vecino por la OBLATA, treinta y seis ferrados de pan mediado por la PRIMICIA, esta solo la percibía la Encomienda de Beade; al Cabildo de la ciudad de Santiago se le pagaba por el BOTO,  cada, vecino la tercera  parte de un ferrado de centeno.

Los DIEZMOS que se cobraban ascendían a ciento cincuenta ferrados de centeno, treinta y seis ferrados de maíz y setenta ferrados de mijo menudo; cincuenta reales de DIEZMOS MENUDOS; noventa reales de PRIMICIA, que percibían  el Prior y la Encomienda de Beade y la OBLATA ascendía a ciento veinticinco reales y el BOTO que percibe el Cabildo a cuarenta y ocho reales.

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Pazo de Dés/AVN

En la feligresía había nueve MOLINOS HARINEROS de una rueda,  uno situado en Marcelín, de Manuel García; otro en el mismo sitio de Marcelín,  de Gregorio Núñez; otro en Puente Viñoa, de D. Benito Gil, vecino de Santiago; otro en el Arroyo de Pozo, de D. José Salgado; otro en el Arroyo de Caneiro,  de Juan Varela; otro en el Arroyo de Caneiro, de Miguel Sorrivas; otro en el Arroyo de Portigo, de Juan Rodríguez, vecino de San Pedro de Doade; otro en Portigo, de Diego González, vecino de San Pedro de Doade y  otro en el Arroyo de Ateán,  de D. Juan Antonio López. Había dieciocho  COLMENAS, dos pertenecían a Francisco de Pol, dos a Manuel Nogeira, dos a Juan Varela, tres a Mateo de Xar, dos a D. Juan Antonio de Novoa, tres a D. Francisco  López y cuatro a Alonso do Barro y el producto de cada una de ellas de miel, cera y enjambre, era de cuatro reales.

Los vecinos no tenían arbitrios PROPIOS  y el Común no disfrutaba ningún ARBITRIO, SISA, ni otra cosa que produjera utilidad. La feligresía no tenía GASTOS en pago de salarios a la Justicia, Diputados, fiestas de Corpus ni otra cosa; no tenía que satisfacer cargos de JUSTICIA  ni tampoco censos, ni otra cosa de este asunto.

Los vecinos pagaban anualmente ochenta y siete reales vellón, por el SERVICIO ORDINARIO y EXTRAORDINARIO, por comparto que de esta comunidad les hacia la ciudad de Lugo. No había empleo enajenado, alcabalas, ni otras rentas que perteneciesen a Su Majestad, ni a algún particular, excepto que el dueño jurisdiccional pone Juez Ordinario.

En la feligresía no había  mesones, tiendas, panaderías,  ni otra cosa, tan solamente una TABERNA en la que  vendía vino al por menor D. Benito Gil, vecino de la ciudad de Santiago,  por cesión que los vecinos le habían hecho pagando doscientos reales de vellón cada año para ayuda de la SISA y ALCABALA que se pagaban en la ciudad de Lugo y en la tesorería de Rentas Provinciales y la utilidad que le dejaba al año ascendía  a cincuenta reales de vellón.

No había ningún  tendero de paños, ropas de oro, plata, seda, lienzos, especierías, ni otras mercaderías, tampoco había médicos, abogados, boticarios, cirujanos, boticarios, escribanos; solamente había doce ARRIEROS:  Antonio Vázquez, que ganaba al año sesenta reales;  Antonio de Barro, sesenta reales; Juan de Neyra, otros sesenta reales; Gregorio de Silva, cuarenta reales; José Estanquilero sesenta reales de vellón; Ignacio Ramos, cuarenta reales; Juan Varela ochenta reales; Manuel García, ochenta reales; Miguel Sorrivas, otros ochenta y Pedro Regalado, soltero, sobrino de María Regalado, en cuya compañía vivía, otros ochenta reales.

Las ocupaciones de Artes mecánicas que había se reducían a un SASTRE, Manuel García Rabecho que ganaba al día dos reales; un ZAPATERO, José de Jar  que ganaba al día dos reales; dos TEJEDORES, los hermanos Juan y José Fernández que ganaban al día diecisiete maravedíes;  un TABLAJERO, Andrés de Senra que ganaba al año cuatrocientos reales vellón.

Los VECINOS de que se componía la feligresía eran sesenta y ocho, sin que ninguno de ellos tuviese casa de campo o alquería. Había setenta y ocho casas habitables y una  inhabitable. Había cinco CLÉRIGOS, incluido el cura párroco No había JORNALEROS  y cuando sucedía que alguno lo ejercía ganaba dos reales al día. Había  nueve POBRES de solemnidad.

Estas son las noticias que tenemos sobre la feligresía de Santa María de  Soutolongo, a mediados del siglo XVIII,  fueron  proporcionada, el seis de diciembre de mil setecientos cincuenta y dos,  bajo juramento por el vecino Gregorio Núñez y por D. José Mosquera, vecino de la feligresía de Santiago de Torrecela (Cea), en presencia de D. José Taboada Mosquera, Juez y Justicia Ordinario de dicha feligresía, a petición de D. Alfonso Nicolás de Fonseca y Patiño, abogado de los Reales Consejos y Juez Subdelegado de la Real Única Contribución, ante el escribano Simón de Otero.

Fuente: Catastro de Ensenada. http://pares.mcu.es/

Antonio Vidal Neira, Lalín, 28/1/2016

 

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