APEO DE LA SINCURA DE SAN MARTIÑO DE LALIN DONDE ERA CURA EL LICENCIADO D. JUAN LOPEZ DE PARGA.


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Iglesia de San Martiño de Lalín

En el año 1682, en la feligresía de San Martiño de Lalín, la Sincura Patrimonial eran  bienes propios del Conde de Lemos y de su Casa y Mayorazgo de Andrade y por ella cobraban sus arrendatarios en su nombre, desde tiempo inmemorial la mitad de todos los Diezmos Mayores y Menores de dicha feligresía como eran: pan, trigo, mijo, lino, lana, nabos, corderos, avincas, marranos, pollos, Abadía que era la mitad de la ropa de las personas que mueren y son cabeza de casa y la mitad de las Primicias, de suerte que entre su Excelencia y sus arrendatarios en su nombre y el Cura partían todos los Diezmos y derechuras a la mitad.

Excepto que ni su Excelencia ni los arrendatarios llevaban parte de los Diezmos que se pagaban en el lugar donde vivía Juan Fernández de Lalín y en el que vivía Pedro da Granxa, en el lugar de Lalín de Arriba, porque en estas dos casas y heredades los cobraba todos el Cura, excepto de las heredades que poseían los sobre dichos y no eran anejas a dicho lugar sino que fueron agregadas a ellos desde hacía poco tiempo, que de estos llevaba su Excelencia la mitad de dichos Diezmos y también la mitad de los Diezmos de todos los frutos que se cogían en los montes aunque fueran anejos a dichos lugares, porque dicho Cura llevaba todos los diezmos de las heredades de pan llevar y los menores que se pagan en dichas casas y así lo han visto los testigos, cuya declaraciones se trascriben a continuación:

DECLARACIÓN DE JUAN DE RIELO

En la feligresía de San Miguel de Bendoiro, a veinticuatro días del mes de noviembre de mil seiscientos ochenta y dos, delante su merced Don Tomas Pardo de Ulloa Rivadeneira, Juez y Justicia Ordinaria en esta Jurisdicción de Deza, que con conocimiento de Su Majestad y Señores de su Real y Supremo Consejo de Castilla está entendiendo en el Apeo y demarcación de todas las referidas tierras y sincuras que su Excelencia el Excelentísimo Señor Conde de Lemos tiene en esta dicha Jurisdicción y su Mayordomía, por parte de su Excelencia para información de lo contenido en su pedimento y partida mil ciento ochenta y seis de su Memorial de Bienes, presento por testigo a Juan de Rielo Colmenero, vecino de la feligresía de San Martiño de Lalín del cual su merced recibió juramento en forma que lo hizo como se requiere y debajo de él dijo que tiene noticia de su Excelencia dicho Excelentísimo Señor Conde de Lemos, por cuya parte fue presentado.

Y conoce de entero conocimiento al Licenciado Don Juan López de Parga, Cura propio que al de presente es del Beneficio Curado de San Martiño de Lalín, donde el testigo es tal vecino y respondiendo a la partida de dicho Memorial de Bienes para que solamente fue presentado, dijo y depuso de ella en particular lo siguiente:

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Cruceiro de San Marín de Lalín

A la partida mil ciento ochenta y seis del dicho Memorial de Bienes dijo el testigo que sabe que la Sincura Patrimonial de la dicha feligresía de San Martiño de Lalín, donde el testigo es tal feligrés y Cura al de presente el Licenciado Don Juan López de Parga, cuanto a dicha Sincura son bienes propios de su Excelencia dicho Excelentísimo Señor Conde de Lemos y de su Casa y Mayorazgo de Andrade y por ella cobran sus arrendatarios en su nombre desde inmemorial tiempo la mitad enteramente de todos los Diezmos Mayores y Menores de dicha feligresía como son pan, trigo, mijo, lino, lana, nabos, corderos, avincas, marranos, pollos, Abadía que es la mitad de la ropa de las personas que mueren y son cabeza de casa y la mitad de las Primicias, de suerte que entre su Excelencia y sus arrendatarios en su nombre y el dicho Cura parten todos dichos Diezmos y derechuras a la mitad tanto uno como otro.

Excepto que su Excelencia, ni dichos sus arrendatarios no llevan parte de los Diezmos de pan, trigo y mijo, ni los demás referidos que se pagan en el lugar donde vive Juan Fernández de Lalín y en el que vive Pedro da Granxa, porque estas dos casas y lugares los cobra todos el Cura, excepto de las heredades que poseen los sobre dichos y no son anejas a dicho lugar sino que fueron agregadas a ellos desde poco tiempo, que de estos lleva su Excelencia la mitad de dichos Diezmos y también la mitad de los Diezmos de todos los frutos que se cogen en los montes aunque sean anejos a dichos lugares, porque dicho Cura lleva todos los diezmos de las heredades de pan llevar y los menores que se pagan en dichas casas y así lo ha visto el testigo ser y pasar por todo el tiempo de su acordanza que serán más de cuarenta años y en la forma que lleva declarado, siendo arrendatario de dicha Sincura, por parte de su Excelencia por espacio de más de dieciséis años, cobró y percibió dichos Diezmos y Derechuras en vista y consentimiento del Cura que es al de presente y sus antecesores que siempre lo han visto y jamás contradicho y demás de así lo haber visto el testigo ser y pasar como lleva dicho, oyó decir a Amaro de Rielo su padre que murió habrá cuarenta años, de edad de sesenta y a Pedro Ferreiro de Lalín, que murió habrá ocho años, de edad de más de sesenta y a Gregorio Fernández que murió a dieciséis años y tenía de edad más de ochenta y a otros más vecinos de dicha feligresía, los cuales siendo vivos les oyó el testigo decir por muchas y diversas veces que la dicha Sincura y Diezmos Mayores y Menores de dicho beneficio se dividían en la forma dicha y era de su Excelencia dicho Excelentísimo Señor Conde de Lemos, aneja a su casa y mayorazgo de Andrade y que así ellos lo habían visto ser y pasar por todo el tiempo de sus acordanzas y lo oyó a sus padres y otras mayores personas más y otras de mucha verdad, fe y crédito sin que jamás este testigo viese, oyese en contrario, antes todo lo que lleva dicho es la verdad, público y notorio, publica voz y fama en dicha feligresía y fuera de ella y tanto responde a la dicha partida y en lo que llevaba dicho por ser verdad se afirmó y ratificó y firmó de su nombre y que es de edad de sesenta años poco más o menos tiempo y que no le tocan las generales de la ley que le fue presentado, lo firmó su merced, de que yo escribano doy fe.

FRANCISCO DARRIBA

En la dicha feligresía de San Miguel de Bendoiro, dicho día, mes y año, delante su merced dicho Juez y de mi escribano, la parte de su Excelencia dicho Excelentísimo Señor Conde de Lemos, para mas prueba de lo contenido en su pedimento y partida de su Memorial de Bienes, mil ciento ochenta y seis, presentó por testigo a Francisco Da Riba, labrador y vecino de la feligresía de San Martiño de Lalín, del cual su merced tomó y recibió juramento en forma que lo hizo, como de derecho se requiere, debajo del cual dijo que tiene entera noticia de su Excelencia dicho Excelentísimo Señor Conde de Lemos, por cuya parte es presentado.

Y conoce de entero conocimiento al Licenciado Don Juan López de Parga, Cura propio de dicha feligresía de Lalín y respondiendo el testigo a la partida de dicho Memorial de Bienes para que fue presentado, dijo y declaró a ella lo siguiente.

A la partida mil ciento ochenta y seis del dicho Memorial de Bienes que al testigo fue leída y declarada dijo que sabe que la Sincura Patrimonial de San Martiño de Lalín, donde está vecino, son bienes propios de su Excelencia dicho Excelentísimo Señor Conde de Lemos y de su casa y Mayorazgo de Andrade y por razón de ella cobran sus arrendatarios en su nombre la mitad entera y de todos los Diezmos Mayores y Menores, Primicias y Abadías de todos los vecinos de que se compone dicha feligresía, excepto de las casas en que vive Juan Fernández de Lalín y Pedro da Granxa que de estas dos y los frutos de las heredades de pan llevar  de los lugares anejos a ellas, cobra el Cura de dicha feligresía todos los dichos, Diezmos Mayores y Menores, excepto de los montes y heredades que se agregaron  a dichos dos lugares que de estos también lleva su Excelencia la mitad de dichos Diezmos y todos los demás según va declarado, los dividen a la mitad entre dicho cura y su Excelencia, tanto uno como otro, así dichos Diezmos como Abadías y Primicias y así lo ha visto este testigo, ser y pasar por todo el tiempo de su acordanza que serán más de cincuenta años y demás de así lo haber visto, oyó decir a Froilán López vecino que fue de dicha feligresía que murió habrá veinticuatro años, de edad de más de noventa y a Gregorio da Senra de Alfonselle que murió habrá veinte años, de edad de más de ochenta y a Simón Suarez que murió habrá treinta años, de edad de más de noventa y a otros más vecinos de dicha feligresía de Lalín, donde lo eran los referidos, los cuales les decían que en sus vidas por todo el tiempo de sus acordanzas vieron llevar y poseer dicha Sincura a su Excelencia dicho Excelentísimo Señor Conde de Lemos y a sus arrendatarios y dividir a la mitad los Diezmos y Derechuras entre el Cura y dichos arrendatarios , excepto las dos casas que van señaladas y que lo mismo habrán oído decir a sus padres y otros viejos y ancianos que también decían haberlo visto en sus tiempos y que ha mucho que se habían muerto y que unos y otros eran personas de mucha verdad, fe y crédito sin que jamás este testigo viese, oyese, entendiese, ni menos tuviese noticia de cosa en contrario, antes todo lo que lleva dicho es en todo la verdad, público y notorio y de ello la publica voz y fama y tanto responde a la dicha partida y en lo que lleva dicho por ser verdad se afirmó y ratificó y no firmó por no saber y que es de edad de sesenta y seis años poco más o menos tiempo y que no le tocan las generales de la ley que le fue preguntado, lo firmó su merced y de ello yo escribano doy fe.

JUAN BLANCO

En la dicha feligresía dicho día, mes y año, delante su merced dicho Juez y de mi escribano, la parte de su Excelencia para más información y prueba de lo contenido en su pedimento y partida mil ciento ochenta y seis de su Memorial de Bienes, presento por testigo a Juan Blanco, labrador y vecino de la feligresía de San Martiño de Lalín, el cual habiendo jurado en forma de derecho y prometido de decir verdad, siendo preguntado dijo que tiene entera noticia de su Excelencia dicho Excelentísimo Señor Conde de Lemos por cuya parte es presentado y conoce de entero  conocimiento al Licenciado Don Juan López de Parga, Cura propio de la dicha feligresía de San Martiño de Lalín, donde el testigo es tal vecino y respondiendo a la partida de dicho Memorial de Bienes, dijo y declaró a ella en particular lo siguiente.

A la partida mil ciento ochenta y seis del dicho Memorial de Bienes, dijo el testigo que sabe y es verdad que la Sincura Patrimonial de San Martiño de Lalín son bienes propios de su Excelencia dicho Excelentísimo Señor Conde de Lemos, aneja a su casa y mayorazgo de Andrade y por ella sus arrendatarios cobran en cada un año la mitad de todos los Diezmos Mayores y Menores, Abadías y Primicias, dividiéndolos igualmente con el Cura de dicho Beneficio, excepto la casa y heredades de pan llevar que poseen Juan Fernández y Pedro da Granxa en el lugar de Lalín de Arriba que en estas dos casas y lugares cobra dicho Cura todos los Diezmos, Primicias y Abadías, excepto los montes y las heredades que se agregaron nuevamente a dichos lugares, que de estas también lleva su Excelencia dicha mitad de Diezmos y así lo ha visto este testigo ser y pasar por todo el tiempo de su acordanza que serán más de treinta y seis años y también oyó a Domingo da Senra que murió habrá diecisiete años de edad, de más de cincuenta y a Marcos da Senra que murió a dieciocho años, de edad de más de sesenta y a Gregorio Fernández que murió habrá dieciséis años, de edad, de más de ochenta y a otros más viejos y ancianos vecinos que fueron de dicha feligresía de Lalín, donde los sobre dichos lo eran y decían que dicha Sincura era de su Excelencia y que por Bienes suyos propios la habían visto llevar y poseer a sus arrendatarios y partir y dividir los frutos y Diezmos con el Cura de dicha feligresía, a la mitad según queda declarado por todo el tiempo de sus acordanzas y lo mismo habían oído decir a sus padres y otros más viejos de dicha feligresía que también decían haberlo visto en sus tiempos y que eran personas unos y otros de mucha verdad, fe y crédito sin que jamás este testigo en ningún tiempo hubiese visto ni oído cosa en contrario antes todo lo que lleva dicho es la verdad, público y notorio, publica voz y fama en la dicha feligresía y fuera de ella y tanto responde a la dicha partida y en lo que lleva dicho por ser verdad se afirmó y ratificó y firmó de su nombre y que es de edad de cincuenta y cuatro años, poco más o menos tiempo y que no le tocan las generales de la ley, que le fue preguntado, lo firmo su merced dicho Juez y de ello yo escribano doy fe.

Fuente: Archivo Histórico Nacional. Sección Nobleza. Lemos, C.1, D.1.

Antonio Vidal Neira. Madrid, 16/10/2016

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