APUNTES HISTÓRICOS DE LA PARROQUIA DE SANTA MARÍA DE GUILLAR


Santa María de Guillar es una parroquia que se localiza en el Ayuntamiento de Rodeiro, en la provincia de Pontevedra, que pertenece al Partido Judicial de Lalín y a la diócesis de Lugo. En la actualidad tiene 164 habitantes y está formada por los siguientes lugares: Adelán, Arcas, Guillar, O Outeiro, A Torre y Os Vilares. Destaca la casa rectoral de mediados del siglo XVIII y en el lugar de A Torre, se encuentra la conocida como la “Torre de Guillar”, catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC), que tiene sus orígenes en los primeros siglos del pasado milenio. 

Iglesia de Guillar /EAGF

Según D. Nicandro Ares Vázquez, Guillar procede de un nombre propio gótico Viliarius. La primera referencia escrita aparece en una donación que el Conde Muníz hace en 1094 del lugar de Adelán, “Villa Abdelane” a  la iglesia de Lugo. En 1224 aparece una referencia a Guillar: “unha hereditas in villa que dicitur Gilar, loco vocitato Quintanas” y otra en el año 1230, “in termino de Camba, in parrochia sancte Marie de Gilar, in loco qui dicitur Quintanas”. En el Archivo Histórico Nacional, se conserva un pergamino del año 1316 que contiene las Mandas testamentarias otorgadas por Gómez Pérez de Guillar ante Alfonso Eánez notario jurado de Santiago de Compostela, en las que estipula ser enterrado en el Monasterio de Santa María de Oseira, testando a favor de éste  Monasterio sus heredamientos sitos en la feligresía de Santa María de Guillar.

De la época prehistórica se conservan algunos restos rupestres, mamoas y tumulos . En el lugar de A Torre, se encuentra la conocida como la “Torre de Guillar”, catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC), que tiene sus orígenes en los primeros siglos del pasado milenio. Se trata de una pesada edificación de planta cuadrada de sillería perfectamente labrada. Perdió parte de su porte hidalgo y defensivo, pero aún conserva una gran chimenea y una cornisa con gárgola y su perfecta sillería. En la actualidad se conoce como la casa “Do Calviño”  y está medio deshabitada aunque no abandonada todavía.

En el Memorial que contiene el pleito entre Don Baltasar Manuel Pardo de Figueroa, Marques de Figueroa y el Abad y Monjes del Monasterio de Nuestra Señora de Osera, se recogen varias referencias a la tierra de Camba y a  Guillar, entre ellas la Transacción y Concordia entre Don Bartolomé de Puga, su mujer Doña María Abraldes y el Monasterio de Osera, que dice: “por quanto dicho Abad y Convento había puesto Pleyto a el Don Bartolomé, por lo que le tocaba, y como heredero y sucesor en vinculo y bienes que fincaron de Don Alonso, su hermano, ya difunto, a la Granja de Arcos, y sus diezmos, en que había tres lugares y a el lugar y aldea de Villares, aldea Aldear y aldea de la Torre de Guillar, que traían Pedro de Araujo y Alberto Vazquez, escribanos, y a quatro fanegas de pan de renta de llegato, que debían a dicho Monasterio de Osera, sobre el lugar de Otero de Villar, sitos dichos bienes en la Feligresía de Santa María de Guillar, tierra de Camba, por decir que dicho Don Alonso, Don Bartolomé y mas poseedores de dichos bienes, no tenían titulo, ni causa para lo traer y lo traían, había negado, deteriorado, vendido y enajenado, sin pagar la renta y otros cómicos, sobre lo cual dicho Monasterio sacó Ejecutoria de la Audiencia, de que por parte del Don Bartolomé, fue apelado a la Chancillería”. En otro lugar del documento dice. “que la hacienda y renta de Santa María de Guillar, en tierra de Camba, la llevaba y poseía el dicho Don Bartolomé de Puga a el tiempo y quando el convento de Santa María de Ossera le hizo Foro de parte de ella”.

El 4 de noviembre de 1752, en la villa de Rodeiro y en la casa de Juan Diéguez,  se reunieron  para responder a las “Respuestas Generales” del Interrogatorio del Catastro de Ensenada, el Subdelegado de la Real Junta de la Única Contribución del Reino,  Andrés José de Castro, el escribano, Manuel Vazquez Montenegro, encargado de dar fe de las diligencias realizadas, el Juez Ordinario de la Jurisdicción de Camba y Rodeiro,  Justo Pastor López de Aguiar y Castillo; el Ministro Cotero de la feligresía de Santa María de Guillar, Tomé de Failde; Martín Gómez, vecino de San Martín de Cabruy, perito nombrado por parte de Su Majestad y Felipe Sánchez  vecino de San Cristóbal de Haz, experto nombrado por el Juez Ordinario en nombre del pueblo de la feligresía de Santa María de Guillar, sin que concurriese  Juan Maugán y Neyra, cura párroco de dicha feligresía por haber expresado no poder hacerlo por indisposición. Los testigos  bajo juramento, declararon  lo siguiente:

Que la feligresía de Santa María de Guillar, era de Señorío de la Dignidad Arzobispal de la ciudad de Santiago, el cual no percibía cosa alguna por razón de Señorío y Vasallaje.

RETABLO MAYOR DE IGLESIA DE GUILLAR

Retablo mayor de la iglesia de Guillar/EAGF

Tenía de distancia de Levante a Poniente media legua y de Norte a Sur un tercio de una legua y de circunferencia una legua y un cuarto de otra que para andarla se necesitan tres horas; lindaba por Levante con la feligresía de Santa Marina de Pescoso, por Poniente con la de San Cristóbal de Haz, por el Sur con la de San Ciprián de Negrelos, principiando su demarcación en el Marco de Camba, de allí a la Mamoa de Fondelo, de este al Coto da Curuxa, de allí a las Juntas del Rio Arnego y Pedroso, que las divide de San Julián de Pedroso, de allí al Coto Mosteirón, de este al Coto de Carballos Altos, de este a la Pena da Auga, de esta a la Junqueira de Chaos, de allí al Penedo de Silcovo, de allí al Cruceiro de Judelo, de este al Puerto Ferradás que le divide de San Ciprián de Negrelos, de allí al Molino del Medio, de allí río arriba hasta llegar al Molino de Arriba, de allí a los Pasos de Pontido que le dividen de la feligresía de Santa Marina de Pescoso, de este al Val de Moure, de allí al Rio da Barja, de este al Coto Moredo, de allí a la Rivada, de esta a la Congostra da Cadriza que la divide de la de San Cristóbal de Haz, de allí a la Pena Valadoiro, de allí a la Mamoa Traseira, de allí sigue al Camino Real hasta llegar a la encrucijada de Traseira, de allí a la Pena da Chousa do Rio del cual sitio va al sitio y Marco de Camba primera demarcación.

Las especies de tierra que se hallaban en el término eran de sembradura de secano, huertas, prados de regadío, montes cerrados de particulares, montes abiertos también de particulares y comunes del vecindario. Las calidades de tierra eran de primera, segunda y tercera, excepto las huertas y montes cerrados que eran de primera y segunda y los montes abiertos que solo eran de única  calidad y los demás son inútiles por naturaleza. Las especies de árboles que se hallaban eran castaños y robles. Los arboles se hallaban plantados en las tierras de sembradura y en las huertas, plantados sin orden ni regla, dispersos por los márgenes de las tierras y extendidos por las huertas.

La medida que más comúnmente se usaba en dicha feligresía era el ferrado de centeno que constaba de veintisiete varas castellanas en cuadro, el cual sembrándose de nabos lleva medio cuartillo de esta especie y cada ferrado constaba de veinticuatro cuartillos. Dentro de la feligresía había cinco mil quinientos cincuenta ferrados de sembradura de todas las especies. Las especies de frutos que se cogían eran centeno limpio (y avenoso en los montes), nabos, algún maíz, mijo menudo y lino y horto en las huertas.

Un año con otro el valor de un ferrado de centeno era de tres reales y medio, a excepción del que producían los montes, que por ser avenoso solo era de dos reales y medio. El valor de un cuartillo de nabos era de  veinticuatro maravedíes, el de un carnero era de diez reales, un cerdo cebado treinta y tres reales, una gallina dos reales, una docena de huevos dieciséis maravedíes, un par de capones cebados cinco reales, un cuartillo de manteca dos reales, un cuartillo de miel un real y una libra de cera en bruto siete reales y medio.

De los frutos que se cogían, como también de los corderos, cabritos y lechoncitos se pagaban de diez partes una por razón de Diezmos y un real por cada ternero o ternera y de los pollos cada vecino que los tuviese fueran  pocos o muchos pagaban  un real, a excepción del lugar de Arcas que poseían  Juan García, Juan Seco, Andrés de Penaervosa, Juan de Castro, Andrés Fino, Vicente Carral, Pedro García, Juan Diéguez y Gregorio García, los cuales no pagaban Diezmo alguno pero en satisfacción de ello pagaban una cantidad de renta a D. Juan Abraldes, vecino de la ciudad de Santiago, quien los tenia aforados. Los Diezmos los percibían  a la mitad  D. Juan Abraldes y el cura párroco, quien del lugar de Arcas, como queda dicho,  no percibía ningún fruto solo los corderos, cabritos,  lana y lino que los llevaba por entero de los vecinos del mencionado lugar, pero de los nabos solo lo hacen con la tercera parte de los Diezmos que así mismo percibe dicho cura y además de esto pagaba cada vecinos medio ferrado de centeno por razón de Primicia a la Iglesia Parroquial a excepción de Domingo García, Francisco García, Pedro González y Juan García que pagaban un ferrado de centeno y pagaban la Ofrenda al cura párroco pero de Botos al Santo Apóstol solo pagaba cada vecino medio ferrado de centeno.

Los Diezmos correspondientes al cura párroco ascendían a quinientos veinte reales y los correspondientes a D. Juan Abraldes ascendían a otros quinientos reales de vellón y si se pagaran en especie los Diezmos del lugar de Arcas y se arrendasen ascenderían a ciento cincuenta reales de vellón. La Primicia a la Iglesia ascendía a cincuenta y cuatro reales de vellón y la Ofrenda al cura  ascendía a otros cincuenta y cuatro ralaes de vellón y los Botos al Apóstol Santiago ascendían  a cuarenta y siete reales y medio, todo ello un año con otro.

Había seis molinos harineros que molían con solo una rueda,  uno de ellos pertenecía  a Pedro Ventura Noguerol; otro a D. José de Araujo; otro  a Andrés Fino; otro  a Juan de Castro; otro a Francisco García y  otro a Pedro Gonzales. Había ciento diecinueve colmenas de abejas  de las cuales treinta y tres pertenecían a María González, vecina de Santa María de San Julián de Ventosa y a Alonso Rey cinco; a Antonio Lamazares nueve; a Pedro González cuarenta y treinta a Francisco García; ocho a D. Juan García, presbítero; seis a D. Juan de Mougán y Neyra, cura párroco; ocho a Domingo García; dos a Juan Fernández; diez a Juan Gómez; cinco a Gregorio García; siete a Juan Pardo y a Juan Diéguez dos y el producto de cada una por razón de cera, miel y enjambre lo regulan a cuatro reales de vellón al año. Las especies de ganado que había eran bueyes, vacas, novillos, terneros, ovejas, carneros, corderos, cabras, cabritos, muletos, mulos, jacos, cerdos grandes y pequeños y cerdosas de vientre.

Los vecinos de que se componía la feligresía eran veintisiete y el cura párroco. Había  treinta y seis casas habitables incluidas las de ocho pobres de solemnidad y una arruinada que pertenecía a D. Juan Abraldes, vecino de la ciudad de Santiago. Los vecinos de la feligresía no gozaban de Propios ni los tenía el Común. El Común no disfrutaba arbitrio, sisa, ni otra cosa que le produjese utilidad. El Común no tenía ningún gasto en la paga de salarios a la Justicia, Diputados, Fiestas de Corpus, empedrados, puentes, sirvientes, ni otra cosa. El referido Común no tenía que satisfacer cargos de Justicia como tampoco censos, ni otra cosa de este asunto.

Los vecinos pagaban anualmente treinta y cuatro reales y diecisiete maravedíes de vellón por razón de Servicio Ordinario en la Ciudad de Lugo. No había  empleo enajenado, alcabalas ni otras rentas que perteneciesen a Su Majestad,  ni  a otro particular más que tan solamente el Señorío como queda expresado. En la feligresía había solamente un estanquillo de despachar tabaco al por menor que corría a cuenta de Juan Gómez que le sacaba de utilidad cada año treinta y seis reales de vellón.

Torre_de_Guillar,_Rodeiro

Torre de Guillar

Pedro González, Domingo García y Juan de Castro,  además de labradores se ocupaban en la industria de arrieros tres meses al año; José Rodríguez, Juan Araujo, Pedro González, Baltasar de Failde, Alonso de Failde y Juan Diéguez, se ocupaban dos meses al año en días dispersos; Juan de Villaravid, Pedro de Castro y Andrés Fino que además de ser labradores se ocupaban  mes y medio al años en días dispersos. Juan de Gómez que además de ser labrador se ocupaba, en el oficio de carpintero un mes al año en días dispersos. No había ningún jornalero que viviese solamente de jornal, pero regulan los que hubiese y el del gremio de labradores en dos reales de vellón. No había pobres de solemnidad. Su Majestad no tenía ninguna finca, ni ninguna renta que no correspondiese a las Generales y Provinciales.

Había  dos clérigos presbíteros, incluido el cura párroco: D. Juan Mougán y Neyra, murió el 25 de junio de 1753 y fue sepultado en el coro de la iglesia. Dejó por heredero a su sobrino Antonio Mougán y Lobato, vecino de San Mamede de Rivadulla.  En cuanto a los bienes eclesiástico era práctica común arrendar las pocas tierras eclesiásticas del término  (cuando no las cultivaban los mismos dueños por medio de sus criados) a la mitad de los frutos que producían, poniendo el colono la mitad de la simiente y la otra mitad el eclesiástico y los montes al tercio y cuando lo hacían en esta conformidad, lo hacían a renta Sabida.

Sebastián Miñano, en su “Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal”, en el año 1826,  describe a Santa María de Guillar, como una feligresía de abadengo de España en Galicia, que pertenecía a la provincia y al obispado de Lugo y a la Jurisdicción de Camba, tenía Juez Ordinario, 65 vecinos, en total 278 habitantes. La parroquia se componía de las aldeas: Arcas, Vilares, Iglesia, Adelán, Outeiro y Torre. Situada a la derecha del rio Arnego, a una legua y media del puente Pedroso; continua por el Este con un estribo del Farelo que la divide de San Salvador de Camba y de la parroquia de Salto, por el Norte con la parroquia de Haz, por el Oeste con la de Gorgueiro y por el Sur con Pedroso. Producía centeno y ganado, muy poco trigo. Contribuía con 484  reales.

Pascual Madoz en el “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España”, en el año 1848,  describía Guillar (Santa María) como una feligresía de la provincia de Pontevedra, de la que dista once leguas y media, que pertenecía a la diócesis de Lugo, de la que distaba diez leguas y  al ayuntamiento de Rodeiro. Situada a la margen derecha del rio Arnego, con libre ventilación y clima frio pero saludable. Tenía 36 casas repartidas en las aldeas de Arcas, Adelán, Guillar, Torre y Vilarmayor. La iglesia parroquial (Santa María) de la que era aneja la de San Cristóbal de Haz, se hallaba servida por un cura de entrada y de patronato lego. Confinaba el término con las feligresías de Gorgueiro, Haz y Pedroso. El terreno es montañoso y poco fértil: había en la parte inculta robles, castaños, tojo, brezo y hierbas de pasto. Los caminos eran locales y malos; el correo se recibía de la Gesta. Producía: maíz, centeno y patatas; se criaba ganado vacuno, de cerda, lanar y cabrío; había caza de varias clases y muchos animales dañinos. Estaba poblada por 36 vecinos, en 180 almas. Pagaba contribución a su Ayuntamiento.

Casa_reitoral_de_Guillar,_Rodeiro

Casa rectoral de Guillar

D. Emilio Alvito García Fente, actual cura párroco de Santa María de Guillar, trascribió los libros parroquiales, de los cuales entresacamos la siguiente información: El 23 de marzo de 1716 comienza a hacerse el primer libro de Bautizados, siendo párroco D. Juan das Pereyras; el 2 de abril de 1716, el primer libro de Defunciones y el de Matrimonios el año 1730. A partir de octubre firma como cura Don Juan de Mougán y Neyra. En 1742, se empieza a hacer el primer libro de Cuentas de la Iglesia de Guillar que se conserva, antes hubo otro que no se conserva; se anota en la primera hoja del libro los cabeza de familia, que eran veintiocho. En 1752, se hace el Catastro del Marqués de Ensenada, siendo cura Don Juan Mougán y Neyra. Le sucede como párroco Don José Ignacio Taboada y Saavedra. Existía una cofradía del Santísimo con escasos recursos. En San Cristóbal de Az había una capilla dedicada a Santa María Magdalena totalmente arruinada y el obispo manda que se reedifique y se componga.

En 1763, siendo cura regente Don Pablo Antonio Abraldes, los visitadores del obispado toman nota de que la Iglesia está amenazando ruina y también el retablo. En 1768 se vuelve a decir por el Obispado: “…en vista de la angustia, poca decencia y peligro de la ruina que amenaza la iglesia, mandamos que con la posible brevedad se fabrique otra, demolida aquella, aplicándose a este fin los caudales existentes y créditos de su fábrica, cooperando por su parte los feligreses y cuantos perciban frutos o tengan patronato en la misma, a los que deberá pasar el cura párroco este nuestro mandato, de cuyo cumplimiento en el tiempo que permitieran las circunstancias nos dará aviso”.

En 1775 entra de cura párroco, el citado Don Pablo Antonio Abraldes Vega y Monroy. En 1781, se le encarga a este Cura “que en continuación de su celo procure poner en planta la obra de la Capilla Mayor, solicitando con la debida eficacia llevarla al suspirado efecto”. Pero como este cura no puso en ejecución la reedificación de la Iglesia, se le manda la ejecute dentro del término de seis meses.  También se habla de la ermita de San Lucas y de otra capilla, sin dar detalles: “En virtud de la reedificación de esta iglesia mandada hacer por orden de su Señoría Ilustrísima (el obispo Armañá), mandé comparecer a mi presencia a Manuel Vazquez do Campo, como depositario de los caudales de esta iglesia … para que diese cuenta del alcance final”.

Señorial chimenea de la rectoral de Guillar/EAGF

En 1790 el cuerpo de la iglesia está reedificado en las paredes, pero falta  techarla y retejarla y se le concede al Cura seis meses para terminar la obra  y que en el mismo tiempo reedifique la Capilla Mayor según el diseño y plan proyectado y no haciéndolo en el tiempo señalado quedaría suspensa dicha iglesia y no se celebraría en ella. Don Pablo Abraldes compró la imagen de la Virgen del Carmen que pagó él y algunos devotos. El visitador del obispado, también,  manda que se cierre el atrio de la iglesia para evitar que se refugien allí los ganados, poniendo una puerta con pasador.  Se manda hacer una sacristía y adecentar el retablo mayor y el de la capilla de nuestra Señora del Carmen. Y por lo que respecta a la capilla del lado del evangelio, se mandará a Don Luis Taboada, Patrono de la Capilla y perceptor de sus rentas que la reedifique y la adecente. La fachada y el campanario amenazaban ruina, se dispuso que se bajase la campana para evitar que se rompiera y que se reedificase el campanario y la fachada. La obra de la fachada constó novecientos cuarenta reales y veintiocho maravedíes.

En 1807, es cura párroco Don Bernardino José Álvarez y Cancelada, se compra  la imagen de San  Roque, se pinta el retablo de la Capilla Mayor, se le pone una mano que faltaba y se pinta el San Antonio. El 29 de enero de 1832 se bautizó a María Josefa García Lorenzo, hija de Andrés y Vicenta. Esta niña será la que un día irá a trabajar  a la casa de Crespo de Donramiro y será la abuela del abogado don Alfredo García.

En el año 1836, había cincuenta y siete vecinos cabezas de familia. El día 4 de mayo de 1839 don Bernardino anota en los libros por primera vez: “Provincia de Pontevedra”. En 1848, se hace el retablo del altar mayor, que costó 3.000 reales, de estos pagaron 1.000 los feligreses y 2.000 el sacerdote don Bernardino. La pintura del retablo también fue a cuenta del mismo cura. El 13 de mayo de 1849 fallece don Bernardino José Álvarez Cancelada, se le dio sepultura delante de la puerta principal de la Iglesia.

En 1850, es el último año que el cura recaudaba centeno (12 ferrados), siendo párroco don Ramón Faílde. A partir de ahora se hace cargo de la cuentas el cura ya que anteriormente había mayordomos y depositarios, que era algún feligreses.  En 1861 se repartió el monte de Guillar entre los vecinos y al iglesario le correspondieron 19 parcelas. En 1865, firma como cura don Amancio Valladares Alonso, que estará 15 años de cura en Guillar y Az. En 1869 empieza usarse como moneda en España, la peseta, pero las cuentas se seguirán haciendo todavía muchos años, en reales. En 1881, entra de cura don Juan Benito Hermida, durante tres años. Este mismo año, el cura de Pescoso don José María López Varela compra una casa con su finca a Teresa Hermida Lorenzo por 2.000 reales y en junio de 1921, deja la casa y terreno que la circunda para casa rectoral a cambio de 150 misas por su alma.

El 17 de septiembre de 1883, empieza a ser cura de Guillar y Az, don Felipe María Duro Castro, hallando la casa rectoral muy deteriorada, mandó hacer las dos puertas de entrada y otras y también ventanas. Lastró el patio desde la puerta principal hasta la nabeira. Asimismo, hizo el hórreo con dos claros con su cepa y escaleras, la puerta que iba a la huerta, un tendal para leña y en la era vieja hizo una huerta de casi un ferrado de sembradura. Compró una cruz de metal plateado. Se pusieron dos campanas nuevas en el campanario de la iglesia, fundidas en Moneixas por Jesús Taboada, costaron 3.700 reales que pagaron los feligreses y el cura y 700 los abonó el campanero por la campana vieja. En 1894 se construyo la puerta y la fachada de cantería de la entrada del atrio-cementerio y el resto de la muralla y se hace una puerta de hierro para la entrada del atrio. En 1898, se hacen y colocan 16 cruces de cantería sobre la muralla del atrio. La noche del nueve de febrero de 1900, fue robada la casa del cura de Guillar, noticia que recogieron los periódicos de la época.

A don Felipe, en 1910,  le sucede como párroco don Jesús López Fernández. Estaba suscrito a El Ideal Gallego. En 1929, había escuela en Guillar, a la que asistían 75 niños y niñas. En un informe que pidió el Obispado, sobre la Iglesia, anota  que “el año 1708 se edificó el frontis excéntrico principal, la demás obra de la iglesia es de fecha más antigua: 15 metros de largo por 5 de ancho, con dos puertas de entrada. La fabrica (el edificio de la Iglesia) tiene necesidad de una urgente reparación cuyo expediente se halla en el Ministerio de Justicia y Culto. El altar mayor  es de Patronato del Excmo. Sr. Marqués de Abraldes. Ante el altar hay balaustrada”.

El 1 de junio de 1936, pasa a ser cura propio Don Gumersindo. En años sucesivos se hicieron  varias obras de reformas en la casa rectoral y en la iglesia de Guillar: presbiterio, tribuna, paredes, piso y electrificación. La luz eléctrica llegó a la parroquia el día 1 de junio de 1963, fiesta de Santa Minia. En la actualidad el cura párroco de Santa María de Guillar, es Don Emilio Alvito García Fente, excelente músico,  muy preocupado por las tradiciones populares, realiza una gran labor atendiendo pastoralmente   varias parroquias del Ayuntamiento de Rodeiro.

Antonio Vidal Neira, Madrid, 23/03/2018

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