LA GUERRILLA CARLISTA EN LA TIERRA DE DEZA


Para conocer las acciones de la guerrilla carlistas en Deza durante la Primera Guerra Carlista son fundamentales los relatos de Francisco Vilariño, recogidos en el libro  Reseña histórica del Condado de Deza, publicado por Armando Vázquez, porque Vilariño toma los datos de testigos directos o muy próximos a los sucesos que describe y que en mas de una ocasión, afectaron a su propia familia. Sus dos abuelos, José Vilariño y María González, fueron asesinados por negarse a entregar un arma de fuego que no tenía; lo sacaron de casa con un haz de paja a costillas para ser quemado vivo en un campo próximo y a la esposa porque lo lloraba, le abrieron el cráneo con un sable.  También son muy aclaratorias las notas del libro de Vilariño, hechas por Antonio García Conde, insigne medievalista, natural de Deza, contenidas en la documentación facilitada por el citado escritor y periodista  Armando Vázquez.

ISABEL II

Isabel II, por F. X. Winterhalter, Palacio Real de Madrid/W.

A la muerte del Fernando VII, heredó el trono su hija Isabel II (1833-1868), bajo la regencia de su madre María Cristina de Borbón. Carlos María Isidro de Borbón, hermano del difunto monarca, considerando que tenía derecho preferente a la corona, según la Ley Sálica, publicó un manifiesto llamando al pueblo a la defensa de sus derechosa a la corona, autoproclamándose rey con el nombre de Carlos V, comenzando la Guerra Civil entre isabelinos y carlistas (1833-1839). Las aldeas de la Tierra de Deza fueron las primeras que sufrieron los horrores de esta lucha fratricida.

En Galicia después de varios intentos frustrados de levantamiento a favor de D. Carlos, el vasco Francisco María Gorostidi, Canónigo Cardenal de la Catedral de Santiago, que se titulaba “Comandante General de las tropas de Carlos V en Galicia”, en mayo de 1835 inicia la que parecía iba a ser la gran ofensiva de los carlistas; lo hace en las tierras donde cree contar con mayores apoyos: Deza, Tabeiros, Montes y Cotobade. Le sobraban armas y medios económicos pero le faltó  el apoyo del pueblo, que lo capturó y entregó a los militares.

La Tierra de Deza, por su situación, estaba destinada a presenciar las primeras operaciones carlistas, para ello Francisco Gorostidi salió de A Coruña en la primavera de 1835, auxiliado por entendidos políticos santiagueses y otros compañeros carlistas de gran influencia y con suficientes recursos para dar el primer golpe;  pero entregó los fondos a dos señores, uno de Deza y otro de Trasdeza, que le traicionaron y se quedaron con el dinero. Gorostidi se ocultó en la capilla de San Sebastián de A Rocha, en Moalde; delatado por el pueblo  fue perseguido,  capturado y entregado a Francisco Sanjuanena, Capitán General de las tropas isabelinas en Galicia y fue enviado a Santiago. El 16 de mayo de 1835, a las cinco de la tarde fue fusilado públicamente con cuatro guerrilleros de su gavilla en el campo de Santa Susana. Esta vil traición, según García Conde,  malogró la formidable intentona que de triunfar hubiera sido otra la suerte de Deza en la guerra carlista.

CARLOS MARIA ISIDRO

Carlos María Isidro de Borbón, por Vicente López Portaña, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid/W.

Este revés frustró el alzamiento carlista, que según una lista a la que tuvo acceso Francisco Vilariño, contaban para el alzamiento con tres mil hombres, dos mil del partido de Lalín y mil de Tierra de Montes y Cotobade; entre ellos había: cinco abogados, tres médicos, cuatro comandantes, diez oficiales, diecisiete sargentos, muchos cabos y licenciados de tropa, cincuenta curas entre ellos el famoso cura de Loureiro y muchos hombres de valor y prestigio que después del Convenio de Vergara, se encerraron  en sus casas y fueron neutrales e incluso a veces fueron víctimas de los bandoleros carlistas. Esta es una lista curiosa e interesante que merecía ser buscada y publicada según el profesor García Conde. Además, en la casa de un pequeño labrador de Deza, la Casa do Monte en Escuadro,  había un depósito de armas: ochocientas escopetas, cuarenta trabucos, cuatrocientos fusiles con sus bayonetas, noventa pistolas, ciento dieciséis tercerolas y dos mil mochilas preparadas para ser utilizadas en el golpe frustrado de Gorostidi.

De no haber fracasado el golpe de Gorostidi, no hubieran aparecido los guerrilleros carlistas. En Deza, como en toda Galicia, surgieron numerosas partidas de hombres armados, agrupados en “facciones”, que se dedicaron  a extorsionar, atracar y asesinar que hicieron correr ríos de sangre, entregándose a todo tipo de violencias, fechorías, abusos y pillajes, asolando las aldeas, ante la indefensión de los campesinos.

La guerrilla se financiaba casi exclusivamente, haciendo frecuentes extorsiones de dinero, llevando  como rehenes a personas importantes, que para rescatarlos tenían que pagar grandes cantidades de dinero; recaudaban  en las ferias el “impuesto revolucionario”; robaban en domicilios  a punta de pistola; atracaban  en los caminos, etc.

Eran cobardes, jamás hacían frente a no ser a fuerzas muy inferiores, más que militares eran forajidos. Francisco Vilariño describe las atrocidades cometidas por las bandas latro-facciosas en la tierra de Deza  en vidas, haciendas y honor. En Pescoso echaron suertes para abusar por turno de una moza que murió. Uno que no nombra para no deshonrar a su familia de fama intachable tenía un rosario de mamas y las glorias de orejas humanas. En Parada de Alperiz, la partida del sanguinario cabecilla Villanueva,  despedazó a una tal Bárbara Gracia por creerla bruja y los familiares no se atrevieron a recoger su cadáver del monte donde la habían despedazado.

TORRE DE LALIN 006

Recreación de la Torre-Fortaleza de Lalín realizada por el pintor Sucasas para el libre RESEÑA HISTORICA DEL CONDADO DE DEZA publicado por ARMANDO VÁZQUEZ

Para perseguirlos el Gobierno creó cantones o puestos militares que se establecieron en la Torre de Lalín, en la casa del Caballero de Camba, en la casa de los Basadroa de Eidián, en la de Mendoza de Cruces y en Chapa y puestos de alarma en Agolada, Baiña y La O. Estos puestos, dotados de escasos efectivos, muchas veces fueron asaltados, jamás vencidos, a no ser el de Camba, por una imprudencia del comandante Graña.

El cantón de Camba sufrió varios asaltos de los facciosos; un día salió su jefe José Graña con el dueño de la casa del Caballero de Camba y media docena de soldados y fueron sorprendidos y capturados por la partida, de sesenta hombres,  de Fernando de Chantada; la defensa fue imposible y las fuerzas del cantón viendo a sus jefes presos se rindieron y al día siguiente fueron fusilados jefes, soldados y paisanos. El capitán Carlos Moure se encargó del puesto y se vio sorprendido por la misma partida en Vilela (Chantada), se refugió en la iglesia y allí se defendió. Moure perdió una pierna y herido como estaba, se defendió heroicamente. En este combate, un soldado y un carlista se enfrentaron y se acercaron para hacer mejor la puntería, disparando a un tiempo y ambos cayeron muertos.

PENDELLOS DA GOLADA 010

Os pendellos da Golada/AVN

El 12 de octubre de 1835  el Comandante del cantón de Lalín,  Wenceslao Tizón  fue a proteger la feria de Golada y allí halló un joven quemado vivo, le habían metido pólvora entre la piel y la ropa, le encendieron con una mecha,  lo ataron antes de pies y manos y le pusieron el rotulo: “Por traidor a la causa de Carlos V”. Este joven había avisado al cantón de Eidián que en el molino de Couso, en Borraxeiros, pernotaban tres facciosos los cuales  fueron cogidos con tres  mozas, una era la novia del delator, apresada por la fuerza; los tres facciosos fueron fusilados. El comandante Tizón que solo tenía treinta hombres, se vio rodeado en la feria por trescientos carlistas, dirigidos por el sanguinario Fray Saturnino, se retiró a la Ponte dos Cabalos y allí se atrincheró y los carlistas que le perseguían no se atrevieron a atacarle.

En enero de 1836 el puesto de Golada, otra vez, fue atacado por la partida de Villanueva; a la Milicia se le agotaron  las municiones y cuando iban defenderse con las  bayoneta, llegaron a tiempo las Milicias Urbanas de Goiás, Lalín y Filgueira y  los facciosos huyeron; si hubieran llegado una hora después sería tarde ya que los facciosos eran cinco veces más, según anota el García Conde.

Una partida de facciosos, en enero de 1837, al mando de Villanueva, atacó el cantón de Cruces, que había salido hacia A Goleta, quedando defendido por unos pocos milicianos, que resistieron enérgicamente pero tuvieron que rendirse a los facciosos. Hicieron prisioneros a siete soldados, que fueron muertos a tiros y persiguieron a los restantes que se hicieron fuertes es una casa y no se rindieron. Llegaron noticias a las fuerzas de Lalin que pidieron auxilio a la milicia urbana distribuida por Goiás, Lalín y Donramiro y llegaron a tiempo a liberar  a los sitiados en la Goleta.

Un destacamento de tropa de cien hombres acantonado en Bandeira fue pasado a cuchillo los defensores del cantón de Chapa, por una partida de cuatrocientos hombres del faccioso cabecilla  Ramos de Arzúa, el 13 de noviembre de 1837.

Iglesia de Goiás/AVN

Poco tiempo después de la fecha citada, se reunieron todos los facciosos en Ventosa y acordaron dirigirse a Goiás, parroquia en la que los vecinos pertenecían en su mayoría a la Milicia urbana, que prestaba grandes servicios a los isabelinos y a fin de vengarse y desquitarse de las ofensas recibidas, los facciosos persiguieron  a todos los vecinos fuesen o no de la Milicia. Los miembros de la  Milicia de Goiás huyeron a Lalín y allí se unieron a las fuerzas del cantón de Lalín que se fortificaron en la Torre y resistieron pero no se creyeron suficientes para ir a Goiás, donde sus vecinos fueron víctimas de los facciosos que mataron a todo el que hallaron, niños, mujeres y ancianos y sus casas fueron incendiadas.

En el mismo año de 1837, en el pueblo de Baiña, la partida del cabecilla Ramos de Arzúa, atacó a una columna de veinticinco soldados que había salido del cantón de Eidián, que viéndose atacados se refugiaron en la Casa Grande de Baiña. Ramos prendió fuego a la casa, agotadas las municiones, los isabelinos se defendieron a bayoneta, perdiendo alguna gente pero no se entregaron  al enemigo.

A principios de 1838, los cabecillas facciosos Silva, Villanueva, Saavedra y otros molestaban a los vecinos de San Andrés de Val. Un joven, al que los facciosos robaron  una yegua,  el  domingo siguiente en el atrio de la iglesia, a la salida de la misa arengó a la gente, contra los facciosos: “Xuntemonos, e ó velos chegar, cortarlles o pescozo con unha fouce; eu son o primeiro se vos me axudades”. Antes de pasar veinticuatro horas, los facciosos, lo cogieron, ataron a la cola de un caballo y lo arrastraron hasta que murió; lo abandonaron en el Puente de las Abejas, ya cadáver con el cráneo deshecho y varios huesos rotos.

El abogado Joaquín María Feijoo Taboada, en 1838, que se había alistado en la Milicia Nacional de Lalín, para perseguir a las hordas facciosas,  como consecuencia de ello tuvo que emigrar para librarse de las asechanzas de varios cabecillas facciosos, que le persiguieron, teniendo que dejar la casa paterna de San Martín de Prado, que fue saqueada e incendiada.

PONTE DO DEMO 074

A Ponte do Demo, en Carboeiro/AVN

Al regreso de la feria de Silleda de mayo 1839, una mujer de Merza fue brutalmente maltratada. El motivo fue la disputa que mantuvo con una vecina por la colocación de las tiendas de quincalla en las ferias a las que ambas concurrían. Fruto de la relación secreta que la segunda de ellas mantenía con los facciosos, fraguó su venganza: “… pues fue acometida en el Puente de Carboeiro por cuatro caribes, los cuales arrebatando a ella sola de entre otras varias personas de quienes se había acompañado, después que les había dado a su vez su nombre, la hicieron arrodillar en la orilla del puente y la intimaron que se dispusiese a morir por un acto de contrición, mostrándola unos el rio y apuntando otros los trabucos hacia su pecho.  En esta situación llega el marido que se había quedado atrás y la desgraciada esposa al verle tiende hacia él sus brazos clamando que la socorriera. Abrazados ambos de las rodillas del jefe de la cuadrilla  recabaron de él que no la matase con la condición aceptada de no oponerse otra vez a su competidora… “Le perdonaron la vida con la condición de que no se opusiese a su competidora pues a ellos les servía de confidente. “Después de molerla a sablazos y despojarla de la mejor parte de sus mercadorías la dejaron ir para su casa en donde yace con peligro de perder la vida”. Noticia facilitada por el investigador José Ramón Pérez Salgado, obtenida del periódico “El Correo Nacional”.

Entre los cabecillas facciosos vecinos de Deza, destacaron  Villanueva, Silva, Saavedra, Cortador, Rebolo, Vázquez, Cazador y Chicarero, naturales respectivamente de Toiriz, Loucenzo, Cello, Laje de Deza, Trabancas, Parada, Alemparte y Cancelas. También actuaron en Deza otros cabecillas procedentes de otros lugares de Galicia: Saturnino, Monfortino, Espital, Madojo, Rodríguez y D. Mateo.

Al saberse en Deza la firma del Convenio de Vergara (Guipúzcoa), el 31 de agosto de 1839,  entre el general realista Espartero y el carlista Mároto, que ponía fin a la Primera Guerra Carlista, el movimiento carlista se vio desquebrajado y los facciosos perdieron fuerza, pasando a la historia como forajidos y traidores, por sus acciones. Los que no murieron en las refriegas, unos fueron fusilados y otros se acogieron a la amnistía.

Fuente:

Barreiro Fernández, J. R., “El Carlismo Gallego”, Santiago de Compostela, PICO SACRO, 1976.

Francisco Vilariño, “Reseña Histórica del Condado de Deza”, Edición preparada por ARMANDO VÁZQUEZ.

Vázquez Crespo, A. y González Alén, D., “A comarca do DEZA”,  E. Diputación Provincial de Ponteveda.

El Correo Nacional Nº 470 (1/6/1839).

Antonio Vidal Neira, Lalín, 01/09/2018

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2 pensamientos en “LA GUERRILLA CARLISTA EN LA TIERRA DE DEZA

  1. Gracias, Antonio, por este artículo bien interesante. Mi padre recogiendo lo que le había dicho su madre, hablaba de los “fauciosos” que metían las caballerías a comer directamente en las “huchas de grao” de los paisanos. Me extraña el horror con que operaban y el odio que había.

    El sáb., 1 sept. 2018 a las 19:28, Historia de deza () escribió:

    > Antonio Vidal posted: “Para conocer las acciones de la guerrilla carlistas > en Deza durante la Primera Guerra Carlista son fundamentales los relatos de > Francisco Vilariño, recogidos en el libro Reseña histórica del Condado de > Deza, publicado por Armando Vázquez, porque Vilariño” >

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