EL EXPOLIO DEL MONASTERIO DE SAN LORENZO DE CARBOEIRO


En el monasterio de  Carboeiro los saqueos y expolios se fueron sucediendo desde mediados del siglo XIX hasta los años setenta  del siglo XX, cuando se realizan  las primeras actuaciones de limpieza y consolidación de la iglesia y  comienzan los trabajos de restauración y rehabilitación integral del conjunto monacal, que lo libraron de la destrucción y la ruina a que estuvo sometido durante muchos años, que han permitido conservar esta joya del románico dezano.

La fachada meridional (c. 1930)//Carboerio (A. Vázquez)

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La fachada en la actualidad//AVN

En una especie de península que forma el rio Deza, se yergue el que fue insigne monasterio de Carboeiro, en un lugar agreste y bello;  uno de las mas escondidos, pero también de los más hermosos monumentos religiosos de Galicia y uno de los hitos del arte románico ojival gallego.

El monasterio de Carboeiro fue fundado en el siglo X por los condes de Deza, don Gonzalo Bétotez y doña Teresa Ériz y consagrado en el año 942 por don Ero obispo de Lugo. Destruido por Almanzor  en 997, dos años después fue restaurado por Bermudo II. Fue un monasterio benedictino, con una iglesia románica. Su época de mayor esplendor fue en el siglo XII y se agregó a San Martín Pinario en 1500, transformándose en Priorato.

Tímpano originario de la puerta principal//Carboeiro (A. Vázquez).

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Tímpano de la puerta principal sin las figuras robadas//AVN

Tras la Desamortización de Mendizábal, a partir del año 1836,  los monjes se ven obligados a abandonar el lugar, la casa prioral y sus tierras  se veden y la iglesia pasa a manos del obispado de Lugo; es cuando comienza el abandono y expolio del antiguo cenobio. Convirtiéndose primero en refugio de las partidas que luchaban contra los franceses y después de bandidos y forajidos. Los buscadores de tesoros y de “wólfram” escavan la cripta y los enterramientos, otros llevan las piedras, rosetones y capiteles. El monasterio pasó a manos de varios propietarios particulares, que no mostraron ningún interés por su conservación, tiempo en que empieza a ser una ruina, pierde la techumbre y sufre diversos expolios, que provocaron su estado ruinoso.

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Tímpano de la puerta meridional sin las figuras que fueron robadas//AVN

Varios personajes de la cultura gallega se preocuparon por su la recuperación. En 1879, José Salgado Rodríguez, recuerda en un artículo   “que de la notable abadía de Carboeiro ya solo quedan ruinas”. López Ferreiro escribe “O niño de pombas” novela histórica que tiene como escenario  Carboeiro. Cunqueiro reitera en numerosas ocasiones la importancia y la necesidad de frenar su deterioro.

El interior de la iglesia convertido en una selva, en los primeros años del siglo XX//Carboeiro (A.Vázquez).

En 1931, fue declarado Monumento Histórico-Artístico, pero no es hasta 1933,  cuando Alejandro Ferrant, arquitecto conservador de Monumentos, lo visita acompañado del historiador Carro García, levanta planos de la iglesia y de la cripta, que se conservan en la Biblioteca de la Universidad valenciana Nicolau Primitiu y pone en marchar un plan de actuaciones periódicas para la consolidación de la iglesia; pero los buenos propósitos de limpieza y consolidación quedaron sin embargo truncados por la Guerra Civil. Los saqueos se fueron sucediendo hasta los años 70 del siglo XX, cuando comienzan las primeras actuaciones con la finalidad de limpiar y consolidar la iglesia. En 1989 el Ayuntamiento de Silleda compra la casa monacal y los terrenos que la rodean y entre 1990 y  2009 el Ayuntamiento y la Xunta de Galicia comienzan la restauración y rehabilitación integral del conjunto monacal, que han permitido que sea visitable.

Dintel del abad Don Froila//Carboeiro (A. Vázquez).

La expoliación de Carboeiro comienza a principios del siglo XIX cuando las tropas francesas llegaron a la zona y tras eliminar la protección del puente medieval de sobre el río Deza alcanzaron el Monasterio del que saquearon la residencia monacal, la sacristía e incluso puede ser que llegasen a incendiar la casa prioral.

A partir de la Ley de Desamortización de Mendizábal,  en 1836 salieron a subasta los llamados Diestros de Carboeiro, entre los cuales no aparece mencionada la Iglesia. Las tierras situadas en los alrededores del templo, incluidas las dependencias priorales, fueron adquiridas por Juan José Arana, vecino de Madrid,  mientras que el templo pasó a depender del obispado de Lugo.

La familia Arana se despreocupó por completo de su patrimonio,  igual que  hicieron los siguientes propietarios de las dependencias monacales, los Somoza, una rica familia de Merza que adquirió dichas tierras en 1901. lo compró  José Somoza  Armesto, abogado y notario público, primo de Emilia Pardo Bazán, que visitó más de una vez a sus parientes y al menos en una ocasión estuvo en Carboeiro. La escritura de compra fue inscrita en Lalín por el registrador Ramiro Coyanes (A. Vázquez).

La familia Somoza no se deshizo del monasterio hasta 1931, cuando lo vendió a José Fares Fidalgo, un indiano retornado oriundo de la zona  que pasaría a ocupar las dependencias monacales. Será en este momento cuando el edificio alcance su mayor estado de deterioro. En 1936,  el indiano conocido como “O Fares” desaparece, con lo que el edificio quedó una vez más totalmente abandonado durante años,   pues en la posguerra el cuidado y la rehabilitación de los monumentos no se tenía como tema prioritario.

Las ruinas del monasterio quedaron a merced de cualquiera que las necesitase y de  los expoliadores más experimentados y  conocedores  de las piezas que tenían o no tenían valor. Se llevaron dos rosetones, el dintel en ángulo del abad Froila, los relieves centrales del tímpano de la puerta meridional, varias lapidas sepulcrales, canecillos, columnas, capiteles….  Una mesa de la casa prioral está en una casa de Rellas, la mitad de una columna de la iglesia sostiene una mesa de piedra en la rectoral de Merza, la cruz central de un rosetón está en un hórreo de Cira.

Detalle de la chimenea de la cocina monacal//Carboeiro (A. Vázquez)

Entre las imágenes, alhajas y reliquias había una Cruz prelacial, de chapa de oro finísimo, con decoración románico-bizantina del siglo XII, que es una de las mejores de la época y que se encuentra guardada en la capilla de Reliquias de la ciudad de Santiago de Compostelana. Una imagen mariana de piedra policromada, del siglo XII, Nosa Señora de Belén, que se encuentra expuesta en el Museo Diocesano Catedralicio de Lugo; en la iglesia parroquial de Saidres, están las imágenes talladas en madera de San Benito, San Bernardo, San Lorenzo y San Juan Evangelista y un pequeño retablo barroco  se conserva en la iglesia de Manduas. En el templo se veneraba una espina del Señor, reliquia que ya había sido hurtada en tiempos del padre Yepes.

Hacía 1950 la casa conventual perdió la original gran chimenea, un raro ejemplar de la arquitectura del fuego, que López Ferreiro definió como “un verdadero monumento de la arquitectura civil”.  Los  depredadores se llevaron las columnas franqueaban  la puerta principal  y arrancaron del tímpano dos de las tres esculturas centrales,  que  en la actualidad, se exponen en las vitrinas de la Sala XII del Museo de Arte Frederic Marés de Barcelona. Están datadas en el siglo XII y se atribuyen a seguidores del Maestro Mateo, el autor del pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. Esculturas que fueron cedidas, en 1991,  para la exposición de “Galicia no tempo”  celebrada en Santiago y que nadie reclamó. En 2006 la Mancomunidad de Deza reclamó oficialmente la devolución de las figuras  al Ayuntamiento de Barcelona  para ser colocadas en su lugar original,  el tímpano de la puerta principal de Carboeiro, pero su petición no fue atendida.

La existencia de estas dos esculturas expoliadas de Carboeiro está documentada a través de imágenes y trabajos de varios historiadores. Existen fotografías del  monasterio de los años treinta y cuarenta donde aparecían formando parte del tríptico del tímpano de la puerta principal, del que solo se conserva la pieza que representa a los dos primeros evangelistas, San Juan y San Lucas. Las otras dos esculturas  terminaron, como hemos señalado anteriormente,  en el museo de arte medieval catalán tras su compra en 1980 por 4.507 euros a los propietarios de la colección Birk.

“Nosa Señora de Belén”//Carboeiro (A. Vázquez)

En el periódico Vida gallega, de agosto  de 1935, hay una foto donde aparecen las tres figuras y las columnillas con sus capitales y comenta: “Lo que mejor se conserva, fuera del ábside es la puerta principal, que se diría una reducción del pórtico de la Gloria; con los veinticuatro ancianos en la archivolta y en el tímpano, los cuatro evangelistas y el altorrelieve del Salvador. Así mismo son interesantes los rosetones y una puerta lateral”. En una foto del periódico La Noche, del año 1955, todavía la portada conservaba el tímpano con las tres figuras. Su desaparición se cree que fue a finales de los años cincuenta. Eran tiempos en que no se cuidaba el patrimonio, cuando la gente se llevaba las “piedras”  para sus construcciones.

La última noticia de robo de piedras, es de finales de 1961. El guarda de las ruinas del monasterio, Benito Porral, comunica a sus superiores  que estando ausente por enfermedad,  fueron retiradas por personas desconocidas unos dieciocho sillares, cargados en tres o cuatro carros del país, de esquinales de la casa conventual, los cuales fueron empleados en reparaciones en la torre de la iglesia Parroquial de Carboeiro, con autorización de los propietarios del monumento, habiéndoselo manifestado Balbina Losada, vecina de Carboeiro e hija de la señora que se decía ser su dueña.

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Conjunto monacal restaurado//AVN

En 1950 se informa al Comisario General del Servicio de Defensa del Patrimonio  Artístico Nacional,  que había un proyecto para construir un embalse cerca del citado Monasterio, lo que afectaría a su valor artístico y arquitectónico. Para evitar su desaparición, en los años sesenta se empezó a barajar la posibilidad de trasladar las ruinas a un nuevo destino. Se pensó en trasladarlo “piedra a piedra” a Pontevedra.

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Monasterio de Carboeiro/AVN

La Real Academia de Bellas Artes, en 1963, presidida por Francisco Javier Sánchez Cantón, aprobó un dictamen, en relación con la solicitud del Ayuntamiento de Pontevedra, permitiendo que fuesen desmontadas y trasladadas  a dicha ciudad las ruinas de la Iglesia de Carboeiro, con el fin de reconstruirla para que sirviese de parroquia al Polígono pontevedrés de Campolongo en trámite de edificación. Con esta medida se evitaría que,  que las aguas, lo mutilasen más de lo que estaba y fuese expoliado por  coleccionistas y aprovechados. Tanto su apeo como su traslado y reedificación para utilizarlo no parecía  que pudiese plantear problemas técnicos difíciles y su coste no excedería de la cantidad  de construir una nueva iglesia.

En agosto de 1963, la Dirección General de Bellas Artes autorizó el traslado a Pontevedra de las ruinas de la Iglesia de San Lorenzo de Carboeiro, para emplazarlo en la zona del Polígono de viviendas de Campolongo y destinarlas al culto de la parroquia de San José. En este sentido se realizaron conversaciones y gestiones con el Cardenal-Arzobispo de Santiago y con el obispo de Lugo. El traslado de los materiales se haría por cuenta del Patrimonio Artístico Nacional y las obras de reconstrucción de la Iglesia en Pontevedra por el Ministerio de la Vivienda a fondo perdido.

Fachada septentrional//AVM

Los vecinos de la parroquia Carboeiro protestaron y esta idea descabellada  por suerte no llegó a llevarse a cabo. El vigilante Sr. Porral se lo comento un día al Dr. Villar Somoza de Merza y este le contestó: “Pois digalle o Sr. Filgueira que se quere ver o convento en Pontevedra, que lle faga unha foto”. Hoy podemos disfrutar en un lugar lleno de poesía y encanto del monasterio restaurado en su original emplazamiento, como la mejor joya románica de la Tierra de Deza, punto de referencia cultural y turística.

Interior de la iglesia después de la restauración//AVN

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Interior restaurado//AVN

Actualmente es BIC (Bien de Interés Cultural), máxima figura de protección del patrimonio histórico. Con el objeto de evitar un nuevo  deterioro, el Conselleiro de Cultura y Turismo, Román Rodríguez, el 20 de noviembre de 2018, firmó un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Silleda y el obispado de Lugo para disponer de los terrenos e inmuebles, para comenzar nuevas obras de restauración y reparación y así favorecer la conservación de esta joya del románico.

Fuentes:

López Ferreiro, A., O niño de pombas, Santiago 1905

Salgado Rodríguez, J. Apuntes historicos sobre algunos monasterios de la Orden de San Benito en la diócesis de Santiago de Galicia. San Lorenzo de Carboeiro, en la Ilustración gallega y asturiana, 1879

Seijas Montero, M., Estudio comarcal en tierras de Trasdeza en el siglo XVIII: importancia econömica del priorato de Carboeiro. Pontevedra, 1994

Vázquez Crespo, A., Carboeiro. El arte que renace de sus cenizas. Ayuntamiento de Silleda, 2001

Vilariño, F., Reseña historica del Condado de Deza. Edic. de A. Vázquez, Madrid, 1997

Antonio Vidal Neira, Madrid,  01/01/2019

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2 pensamientos en “EL EXPOLIO DEL MONASTERIO DE SAN LORENZO DE CARBOEIRO

  1. Interesante artigo, como siempre. Señalar que a imaxe da Nosa Señora de Belén está na actualidade exposta no Museo Diocesano Catedralicio de Lugo.
    Un saúdo.

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