EL CONDADO DE DEZA


Origen del Condado de Deza, sus límites, los condes: Betote, Gonzalo, Pelayo y Gonzalo Peláez

Árbol geneológico de los Condes de Deza/Archivo Nicolás Alvarellos

Árbol genealógico de los Condes de Deza/Archivo Nicolás Alvarellos

El origen del nombre de la comarca, denominada desde antiguo Deza,  “según un antiguo manuscrito, provendría de los Decíos, hijos de Marco Decio Bruto, dominador romano de Galicia; aunque este manuscrito parece que no tiene gran crédito”.

La primera noticia escrita que hay  del territorio denominado “CONDADO DE DEZA”, aparece en el I Concilio de Lugo, que se celebró el 1 de enero del  año 569, siendo Teodomiro el rey XIV de los suevos, que se había convertido al catolicismo junto con su pueblo, probablemente por las predicaciones de San Martín de Dumio. Este Concilio puesto en duda por algunos autores en otros tiempos, hoy es reconocido como históricamente cierto, ya que  es refrendado por el “Parochiale Suevum”,  documento redactado en la segunda mitad del siglo VI en el que se recoge la organización administrativa eclesiástica del reino suevo.

Monasterio de Carboeiro

Monasterio de Carboeiro

En este Concilio, además de otras cosas, se acordó hacer Metropolitano al Obispo de Lugo, ya que el único Obispo metropolitano existente, el de Braga, quedaba muy lejos y había la obligación de hacer Concilio Provincial cada uno o dos años con los obispos sufragáneos, que eran los obispos que formaban una provincia eclesiástica o territorio gobernado por el arzobispo. También repartieron a cada catedral las “diócesis y parroquias” que les correspondían “para que no hubiese entre los obispos ninguna disputa”.

Hay que añadir que el Concilio de Lugo no fue el creador de los Condados, sino tan solo el que “declaró sus límites”, ya que en el siglo VI existía una división de la diócesis lucense, de la cual división era una parte el Condado de Deza, que figura como el Séptimo Condado perteneciente a la diócesis de Lugo, y no solo espiritualmente sino también en el señorío temporal.

Iglesia de San Martín de Lalín

Iglesia de San Martín de Lalín

El investigador e historiador  Buenaventura Cañizares, describe los límites del Condado de Deza en un trabajo titulado: “Onomástico de los lugares de Deza mencionados antes del siglo XV”, donde dice que  los limites de este Condado están perfectamente definidos, por haberse conservado sus nombres casi sin alteración a través de los siglos: “El séptimo condado, dice la escritura (T.V. 1º. 5 vº.) llamase Decense: empieza en el monte Summio y desciende directamente al río Arnego que afluye al Ulla, siguiendo hasta el Puente de más arriba de Asnoioso y de aquí derecho a Monte Aucto, desde donde continúa por la Sierra hasta el monte de Cusanca y así cierra por el monte de Dezón y luego a la Portela de Caurias concluyendo hasta el Summio”. 

El Sr. Cañizares estableció la correspondencia actual de estos nombres: “El monte Summio no es otro, indudablemente, que el hoy conocido por Pico del Farelo: de ello es una prueba incontestable la conservación del nombre Surnio en un lugar que pertenece a la parroquia de San Martín de Amarante y que está situado en la vertiente del Pico. Ese nombre que tuvo el monte entero antiguamente fue sustituido por otros en distintas porciones de la montaña y llegó a no designar más que una pequeña parte del declive, quizá la única entonces habitada.

Sigue luego el río Arnego, que conserva la misma denominación; pero ¿en qué punto le alcanzaba la línea que partía del Surnio?. Paréceme que en el Puente Vilariño: 1º. Por ser más conforme con el texto que hace descender directamente al río la divisoria y 2º. Porque siglos más tarde, en 1171 (L.F., IV ap. XXXV), la tierra de Deza se limitaba también “como divide por Ventosa por el punto de Cadrón”, que es evidentemente el Vilariño.

No ofrece dificultad alguna la limitación hasta el Puente Ulla, perfectamente localizado por el dato “súper Asnoioso”, esto es, más arriba de Arnois: no es improbable que dada la gran semejanza que en la grafía visigótica tienen la r y la s minúsculas, hayan escrito los copistas Asnoioso por Arnoioso.

De Puente Ulla sigue derecho a Monte Aucto, al cual ocurrió lo que al Sumio, que, aplicado en la antigüedad al monte que hoy se llama San Sebastián, y a sus ramificaciones Sur y Sudoeste se conservó solamente en ésta hacia Sabucedo con la forma Montouto, mientras que en otros puntos recibió nuevas denominaciones.

La Torre de Lalin, según el sello del Ayuntamiento Constitucional

La Torre de Lalin, según el sello del Ayuntamiento Constitucional

La Sierra que se nombra es la ramificación de Monte Aucto hacía el mediodía, que hoy se conoce con el nombre de monte Candán y más abajo, monte Coco, hasta el Testeriro, donde la línea-limite cambia de dirección para prolongarse hasta el Monte de Cusanca, nombre que dura aún en una parroquia situada en la vertiente meridional de la sierra que por aquella parte separa las provincias de Orense y Pontevedra.

De esa tierra forma parte el monte de Dezón (hoy Dozón), por el que continúa la divisoria hasta la Portela de Caurias, denominación que subsiste en los montes de la Portela, de la parroquia de S. Juan de Coiras (prov. de Orense), que es el mismo Caurias, por reducción de au a o y metátesis de la i.

El Condado se cerraba luego hacia el Norte, siguiendo las cumbres hasta el Sumio, por la actual Sierra del Faro”.

Dicho con otras palabras, los límites del Condado de Deza comprendían el actual partido judicial de Lalín, más o menos y el aguijón de Valboa (sic) hacia Puente Ulla. La división en condados, como cédula básica de gobierno, fue una de las peculiaridades del reino suevo. A partir de este hecho y con la larga duración del “Condado de Deza” desde el siglo VI hasta el siglo XI, se puede afirmar que la CORONA CONDAL del escudo del Ayuntamiento de Lalín tiene aquí su origen y es la razón de ser, más que por haber pertenecido al conde de Monterrey o al de Lemos que tuvo una torre-fortaleza en estas tierras, ya que fue un hecho más reciente y de poca trascendencia. El coto de Lalín era del Monasterio de Osera y no del Conde de Lemos. Puestos a escoger razones para explicar la corona condal que tiene el escudo de Lalín, parece que es de más relevancia el haber sido condado suevo.

Iglesia de Donramiro

Iglesia de Donramiro

Los nombres y las hazañas de los condes de Deza hasta la segunda mitad del siglo IX son totalmente desconocidos. Algunos autores dan por supuesto que el último rey de los suevos, el usurpador Audeca o también Andeca, fue un conde de Deza, ya que era conocido como Xan Deza; afirmarlo puede suponer una deformación de la historia.

Para hablar de años tan lejanos, hay que  echar mano  de lo que algunos autores dejaron escrito en los documentos medievales, que se encuentran en el Archivo Histórico Nacional, en la Universidad Compostelana y en Tumbos catedralicios o de monasterios, en los que hay  muchos datos sobre los Condes de Deza. Sin llegar a ser un millar de noticias, lo cierto es que se puede encontrar en estos archivos la lista de los nombres y hechos de la vida de estos condes.

El primer Conde de Deza del que hay referencias fue ALFONSO BETOTE, del que se desconocen  los ascendentes y del que tenemos muy pocas noticias de su vida. Fue un noble, muy allegado y estimado por los Reyes Ordoño I y Alfonso III. Después del año 850, en el reinado de Ordoño I, sobresalió como un destacado guerrero. A partir del año 866, ya con el Rey Alfonso, aparece como un gran repoblador de las tierras gallegas, devastadas por los árabes. Su sobrenombre de Betote se conserva en la parroquia de San Vicente, cerca de Sarria. Se desconoce cuál era el nombre de su esposa, más no el de sus hijos: Gonzalo, Tello y Teoda. En el  año 899 figura como asistente a la consagración de la Catedral de Santiago, mandada hacer por Alfonso III. Murió en los comienzos del año 900, siendo ya  entonces Conde de Deza su hijo Gonzalo.

Durante el condado de D. GONZALO BETOTIZ,  es la época  de la “Edad de Oro” del condado decense. Nació en el último tercio del siglo IX. Hay que destacar su labor de repoblación de las tierras del Salnés y de nuestra tierra de Deza, junto con su protagonismo en la fundación de los monasterios de Camanzo y Carboeiro, sin olvidar otras obras de desarrollo como la construcción del antiguo puente románico sobre el río Deza, el conocido como “Ponte Taboada”. A través de su casamiento con Teresa Eriz, hija del conde D. Ero de Lugo y hermana de la madre de S. Rosendo, emparento con la familia más señera y destacada de la época. Fue el padre de la Reina gallega Aragonta, abuelo de otra reina, Elvira, madre de Bermudo II, y asimismo, abuelo del obispo de Mondoñedo, Arias Peláez, desde el año 973-982. Fue un personaje refulgente en el reinado de Alfonso III. Ordoño II, Fruela II y Sancho, como testimonian los muchos documentos en que aparece confirmada su importancia. El enfado más grande de su vida fue ver como el Rey Ordoño II, hombre veleidoso, repudia a su hija, Aragonta, siendo su mujer, para casarse con Sancha de Pamplona, hija de Sancho I Garcés de Navarra y Toda Aznárez. Durante el gobierno de este Conde, la comarca de Deza alcanzó su mayor grado de poderío y esplendor cultural, religioso y de civilización.  La muerte de D. Gonzalo hay que situarla entre el 930 y 934.

La corona condal del Escudo de Lalín

La corona condal del Escudo de Lalín

A la muerte de D. Gonzalo es nombrado Conde, viviendo aún Dª Teresa, su hijo D. PELAYO GONZALEZ, otro de los varones ilustres de esta familia y de su tiempo. Fue un digno continuador de la labor paterna, hombre emprendedor y gente de paz. Recién muerto su padre, participa en la consagración oficial del Monasterio de Carboeiro, en el año 936 y en la campaña en la que su madre Teresa consiguió la protección Real para este monasterio.

Se casó con Iberia González, de ascendencia desconocida. Hombre de sinceros sentimientos religiosos, no puso impedimentos a que sus hijas: Guntroda,  Aragonta y Teresa hicieran profesión de monjas en el monasterio de Celanova. Las mujeres de esta familia escogieron todas a Celanova, porque, su fundador S. Rosendo era pariente de ellas y  fue como un padre para todas ellas y porque, este monasterio era el más relevante de la época, junto con el de Sobrado.

Tuvo dos hijos varones, Froila fue también monje en Celanova y Arias fue clérigo, diacono y presbítero en Carboeiro, llegando a ser obispo de Mondoñedo desde el 973 o 982, aunque no figura en el Episcopologio mindoniense, y además  tuvo una importante participación en la fundación del monasterio de San Martín de Lalín. Siguiendo la tradición familiar, fundó también el monasterio de S. Lorenzo de Nogueira, en Meis, del que solo quedan  unas piedras labradas en el interior del ábside de la iglesia actual.

Pelayo junto con Dª Aragonta, tuvieron que defender un pleito contra los habitantes del Salnés, donde tenían grandes propiedades que las habían repoblado;  se conserva una copia de una escritura que hace referencia a  los enfrentamientos que tuvieron algunos vecinos al convertir dichas tierras en salinas, sin haber solicitado el oportuno permiso. Para remediarlo, tuvo lugar un Concilio, presidido por el obispo de Iría, Sisnando; como consecuencia de la reunión,  se acordó dar una quinta parte de las tierras  a los monasterios fundados, por la familia: Camanzo, Carboeiro, S. Lorenzo de Nogueira, Lantaño, Celanova y demás; otras cuatro partes, fueron adjudicadas a los  dueños de las salinas y una quinta parte de ellas seria para el Conde Pelayo y su hermana la Reina Aragonta, junto con sus herederos.

San Salvador de Camanzo

San Salvador de Camanzo

Quien ha sido el sucesor de D. Pelayo como Conde de Deza no se sabe con certeza, aunque es casi seguro que fue su hijo D. GONZALO PELAEZ, su vida es totalmente desconocida, solo conocemos que estuvo casado por poco tiempo, por fallecer enseguida, con Dª  Adosinda Gudesteiz, que siendo monja en Sobrado, hizo en 1019 una donación a la iglesia construida en San Martín de Lalín, el nombre de su hija Velasquita casada con Gudesteo Suárez y la fecha de su muerte en el año 970. Debió de ser un hombre de una gran valía, pues su viuda, monja en Sobrado, después de 52 años de su muerte aun lo recuerda como “dulcísimo esposo”. Tenemos pocos datos sobre Don Gonzalo Peláez, pero si bastantes sobre Dª Adosinda, a la que unas veces llaman confesa o monja y otros la denominan Condesa. Emparentada o no con los Condes de Deza, tenía bastantes propiedades en esta comarca, lo que no se explicaría si no tuviera cierto parentesco con ellos. A partir de la muerte de D. Gonzalo Peláez, en el año 970, quedó Dª Adosinda como única dueña y señora de toda la comarca de Deza.

Después de la muerte de D. Gonzalo Peláez, ya no habrá más condes,  “DESAPARECE EL CONDADO DE DEZA”. A partir de aquí, comienza la posesión o dominio absoluto de los Reyes del Reino Leones sobre las tierras de Deza. A partir de ahora, habrá Señores, Mayordomos y demás, pero ejerciendo su poder en feudo, bien del Rey, bien de la Mitra Compostelana.

Iglesia de Donsión

Iglesia de Donsión

Aun cuando Dª Adosinda siguió titulándose condesa, según consta en varios documentos; desde la muerte de su marido D. Gonzalo, acaecida hacia el año 970, renunció a su posible autoridad o dominio sobre el condado de Deza a favor de su pariente el Rey de León D. Bermudo II, hijo de Ordoño III y de Dª Elvira, hermana del Conde D. Pelayo.

Por consiguiente, a partir del año 970 -poco más o menos- desaparece Deza como condado, quedando relegada esta tierra a una posesión más de los Reyes de León, que la dieron en feudo primeramente a D. Pedro Arias, seguidamente a Arias Pérez, hijo del anterior, pero casi de inmediato, nada mas trascurrido un año del comienzo del señorío de Arias Pérez, Dª Urraca, la reina, dona Deza en su casi totalidad, junto con Camba al Conde de Traba. D. Pedro Froilaz en mayo de 1112, pero en 1117 aparece en posesión de ella el conde de la Limia D. Alfonso Muñiz.

Parece ser que todas estas donaciones o la posesión de Deza por diversos condes y señores era en calidad de feudo hecho por los Reyes a los citados personajes. La razón es que en el año 1165 el rey D. Fernando II otorga un documento de donación de esta tierra de Deza -que él llama tierra suya– con todo el señorío, derechos reales, etc. a la Mitra Compostelana con derecho hereditario para sus Arzobispos y Cabildo.

Desde esta fecha, pasa Deza a ser propiedad, tan solo en lo temporal, -ya que espiritualmente seguía unida a Lugo-, de la sede Compostelana. Esta propiedad fue corroborada o confirmada totalmente por una Bula del Papa Alejando III, en 1170, al reseñar todas las posesiones de la Iglesia de Santiago; por dicha Bula se sabe que Deza comprendía nada menos que ochenta iglesias en su jurisdicción. Los limites del territorio que comprendía, los expresa claramente, el documento anteriormente citado, del Rey Fernando II.

Todo lo expuesto hay que entenderlo en un ámbito general, ya que hubo otros personajes que fueron dueños de pequeñas heredades, casi siempre muy diseminadas, como las del diacono  D. Munio o D. Nuño, el cual en febrero del año 968 donó al monasterio de S. Pelayo de Antealtares de Santiago una heredad en Deza llamada Felgaria y por otro nombre Silón con la iglesia de Santa Eulalia, las aldeas de Bergazos y Villamala y otros bienes que habían sido de su abuelo el Rey Silón, este rey no es el Don Silo que reinó en Asturias.

Por la donación de D. Nuño se sabe que el Rey Don Silón tenía grandes propiedades en el territorio de Deza, que era el centro de sus estados y que la parroquia de Santa Eulalia de Donsión, (llamada antes Felgaria), del nombre del Rey derivó su nombre actual, pasando de D. Silón, a Donsilón y por último a Donsión. De este Don Silón hay una escritura del año 960, que contiene una donación de un arcediano que dice: “dona al monasterio de Carboeiro el lugar de Silonis (Don Sión), que fue de su abuelo el Rey D. Silo”. Probablemente este arcediano era pariente de los fundadores de Carboeiro D. Gonzalo y Dª Teresa, según esto, es probable que también fuesen descendientes del Rey D. Silón. Lo mismo se puede decir de la Iglesia de Don Ramiro, la cual sea también el nombre de otro antiguo Rey llamado D.  Ramiro.

Francisco Vilariño García

Francisco Vilariño García

Relacionado con el Condado de Deza y el origen de Lalín, donde estaba la Torre Fortaleza de los Condes de Deza, el primer historiador lalinense D. Fráncico VILARIÑO, cuando ejercía de maestro en Santa Comba, el 18 de septiembre de 1905, escribió un artículo para el periódico de Lalín “La Defensa”, que después fue publicado en la “Gaceta de Galicia”, nº 178, el 21/10/1905, titulado El origen de Lalín”, que trascribimos para su conocimiento y difusión, por si puede aportar algunos datos interesantes para seguir investigando sobre el origen de nuestro pueblo: “Todos los pueblos de más o menos importancia conservan sus recuerdos ya históricos en sus archivos, ya tradicionales trasmitidos de generación en generación, acerca de su origen.

Acerca de este importante asunto, se pidió en 1880 a Ayuntamiento de Lalín, una relación histórica de este pueblo y una descripción del emblema que viene usando en su sello, habiéndome encomendado este servicio el alcalde de aquella época, ilustrísimo señor don Antonio Taboada y para cumplirlo hubo necesidad de apelar a datos más bien fantásticos que reales (publicado en este blog con el título “Sello del Ayuntamiento Constitucional de Lalín”, que es una transcripción de un documento que se encuentra en el Archivo Histórico Nacional)

Recuerdo que en tal ocasión la etimología de Lalín, se había hecho derivar de la palabra compuesta li e liño, que le atribuye una tradición vulgar, suponiendo que el pueblo de Lalín, habrá sido un lugar en el cual se hallaba instalado un mercado en que vendían los dos referidos artículos.

Desde aquella fecha vine consagrándome con asiduidad a recoger datos y antecedentes para si llega la oportunidad poder cumplir con más acierto la comisión que se me había dado y que entonces resultó deficiente y tan es así que, con las anotaciones que ya conservo, logré sin grandes dificultades, confeccionar una reseña histórica del Condado de Deza, que comprende los distritos de Lalín, Dozón, Rodeiro, Golada y parte de Carbia.

Para conseguir este resultado, me proporcionó grandes luces un antiguo manuscrito, que inutilizado en su principio y fin no me deja conocer el nombre del autor y me fue facilitado por el párroco de Torres (Puentedeume) don Fernando Pardo que le había regalado Fray Jerónimo Esteban, exclaustrado del convento de Monfero, cerca de Betanzos, que según referencias del mismo, procedió del convento de Carboeiro (Silleda) y que debe ser obra de alguna persona curiosa que sintiese interés por dicho Condado de Deza.

Entre otras cosas al ocuparse de Lalín dice: Que los primeros movimientos de los romanos en la conquista de España, se dirigieron a Galicia, adicta a los cartagineses y que era una de las comarcas que ofrecía mayor resistencia, en cuya contienda tomaron parte huestes del que más tarde fue Condado de Deza.

Al conquistar Decio Bruto Braga, extendió su dominación hacia el Norte de Galicia y después del rio Cea, cuatro leguas, se opuso a su paso un fuerte ejercito, entablando una reñida batalla en la que corrió la sangre a torrentes. El punto donde se desarrolló este drama, llamose después, Campo de la lid, surgiendo de esto el nombre de Lalín, que por alteración de la última letra y contracción de dos monosílabos y formando una especie de similicadencia, estableció el uso del vocablo de Lalín. Esta batalla se terminó en un lugar cercano que le quedó el nombre de Est-bellum, llamándose actualmente Estebelle.

El autor del manuscrito abriga la  duda de si Viriato conquistó parte de sus glorias bélicas en el Campo de la lid. ¿Quién creyera que veinte o más siglos después había de llevar una de las calles más céntricas de Lalín el nombre del intrépido pastor lusitano? ¿Y quién sabe si esa misma calle fue testigo de las proezas del tantas veces vencedor de los romanos?

En correspondencias ulteriores me ocuparé -aunque compendiosamente- de los tres lugares que en el distrito de Lalín tienen Don y tendré sumo gusto en facilitar a esa Redacción los apuntes que constituyen una interesante reseña histórica del  Condado de Deza, con relación de las figuras más importantes, hasta nuestros días, oriundos de la comarca, siempre que se disponga su publicación en La Defensa, en forma de folletín.

P.D.- Este trabajo fue elaborado con los datos recogidos por el sacerdote e investigador D. Nicolás Alvarellos, que ha plasmado en un artículo que escribió para las fiestas de Lalín del año 1988 y los apuntes que estaba preparando para escribir una Historia de Lalín. Es un homenaje a D. Nicolás que no pudo sacar a la luz una gran cantidad de investigaciones sobre Lalín, al que dedicó todo su tiempo libre en buscar y esclarecer el origen de su querido pueblo.                                              

Antonio Vidal Neira, Lalín, 25/2/2015

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